Tres campeonatos consecutivos. Dieciséis victorias. Una Indy 500. Alex Palou ha transformado la IndyCar en su patio de recreo particular. Will Power, recién llegado a Andretti Global, advierte que la única forma de batir al coche número 10 es alcanzar una perfección que, hoy por hoy, parece inhumana
En el callejón de Arlington, la semana pasada, vimos algo inusual: Will Power sonriendo en un podio de Andretti Global. Tras 17 años bajo el paraguas de Team Penske, el australiano de 45 años ha buscado un «reinicio» para intentar detener a la mayor fuerza de la naturaleza que ha visto el automovilismo norteamericano en décadas. Pero la realidad es tozuda: Alex Palou terminó segundo, justo por delante de él.
El estándar Palou: Prohibido fallar
Seamos críticos: la IndyCar siempre fue la categoría de la igualdad, donde cualquiera podía ganar. Palou ha roto esa narrativa. Para Will Power, el piloto de Chip Ganassi Racing es «la referencia» absoluta. «No puedes tener una debilidad, porque al final te va a ganar», sentencia Power.

La experiencia del australiano —el único que logró arrebatarle un título a Palou en 2022 apoyándose en la consistencia— le dice que el equipo Ganassi ha alcanzado un nivel de simbiosis donde no hay puntos flacos. Clasificación, ritmo de carrera, estrategia, paradas en boxes… Palou es un cirujano que opera a 300 km/h.
Andretti Global: ¿La alternativa real?
La victoria de Kyle Kirkwood en Arlington ha encendido una chispa de esperanza en Andretti. Power cree que tienen los «ingredientes», pero la verdadera prueba de fuego llega este fin de semana en Barber Motorsports Park. Un circuito permanente donde Andretti ha sufrido históricamente y donde Palou suele dar lecciones magistrales.
POWER vs. THE MACHINE
Invulnerable en estrategia y gestión de neumáticos.
Ojo al dato: Si Andretti no logra cerrar la brecha en circuitos de carretera, la temporada 2026 volverá a ser un monólogo del español.
La perfección o el abismo
La autoridad de Will Power para hablar de campeonatos es indiscutible, pero sus palabras suenan a una mezcla de respeto y resignación. «Tropiezas un poco aquí, y ya te ha ganado». Es la definición de un depredador que no necesita ser el más rápido en cada vuelta, sino el que nunca comete un error.

El próximo GP en Barber será «revelador». Si Power y Kirkwood no consiguen que Andretti sea una máquina perfecta desde la clasificación del viernes, Palou volverá a sumar ese «puñado de puntos» que, al final de la temporada, se convierten en una montaña inalcanzable. En 2026, la IndyCar no se corre contra el crono, se corre contra la sombra de un piloto que, según sus propios rivales, no tiene debilidades.


