Un compacto radical que traslada la esencia del Mundial de Rallyes a la carretera, combinando tracción total, respuesta inmediata y una experiencia de lo más intensa y precisa. Por: Team CAR
Un Toyota GR Yaris nacido para disfrutar en carretera
Nunca sería bueno como piloto de rally, pero el Toyota GR Yaris inspirado en el WRC es un magnífico coche de carretera. Recorro Mónaco enlazando horquilla tras horquilla, aprovechando el empuje de su turbo mientras una sinfonía de silbidos y soplidos me acompaña. Es un timbre mecánico, casi brutal, y con un 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, desde luego no es lento.
Igualmente impresionante es el sistema de tracción total al que está asociado, que permanece inalterado en el Aero, la nueva versión que he venido a probar; una edición especial que se mantiene fiel a la fórmula, aunque introduce algunos retoques muy bien escogidos. También hay otras ediciones especiales nuevas, como el mucho más radical Morizo RR, orientado a circuito y con un alerón trasero de fibra de carbono.
Como siempre, el GR atraviesa con facilidad condiciones sucias y complicadas, transmitiendo al asfalto sus 280 CV con total eficacia. La tracción total está siempre presente, pero nunca resulta intrusiva: más bien actúa como un copiloto que acompaña, no como un conductor que impone.

Sus modos de conducción (Track, Gravel y Normal) favorecen a conductores “civiles” como yo, aunque no siempre son la elección preferida de los profesionales. Me cuentan que los pilotos de rally suelen optar por la consistencia del modo Normal; cuando cada centímetro del asfalto cambia constantemente, la previsibilidad es clave.
La tracción total del Toyota GR Yaris Aero marca la diferencia
La dirección tampoco ha sido modificada. Es algo ligera, pero transmite la información justa sobre el estado del firme, invitándote a confiar en el impresionante agarre del Yaris. Los frenos, por su parte, son lo suficientemente contundentes como para soportar un uso exigente, manteniendo además un buen nivel de tacto y comunicación.


La mayoría de los cambios llegan en forma de un nuevo kit aerodinámico diseñado para aumentar la carga y reducir la sustentación. Hay una nueva toma de refrigeración en el capó, un labio delantero revisado y nuevas salidas de aire tras los pasos de rueda. Bajo la carrocería se esconde un fondo más limpio, mientras que el elemento más visible es un alerón trasero ajustable manualmente, acabado en negro, con tres posiciones (0º, 5º y 15º), que se pueden seleccionar en función de las condiciones o las preferencias del conductor.
Desde la marca aseguran que mejora la estabilidad a alta velocidad y en frenada, sin necesidad de herramientas especiales.
A las velocidades a las que me muevo por estas sucias carreteras de montaña, no puedo decir que perciba claramente ese incremento de carga aerodinámica. Pero en el interior hay un detalle que aporta cierta teatralidad: un freno de mano vertical de estilo rally, situado junto a la palanca del cambio manual de seis velocidades.

Un interior funcional con auténtico espíritu de rally
Recuerda al que utiliza Oliver Solberg en su coche oficial de GR, aunque su funcionamiento es idéntico al de un freno de mano convencional. Lleva todo el tiempo susurrándome, como en El Señor de los Anillos, mientras serpenteo por la montaña… pero aún no he cedido a la tentación.
Es fácil imaginar cómo encaja en la experiencia de conducción. Te lanzas hacia otra cerrada curva a derechas, frenas, reduces un par de marchas, dejas que el motor iguale revoluciones, tiras del freno de mano y dejas que la tracción total te arrastre hacia la salida.

Más allá de ese sugerente freno de mano, el interior del Aero es prácticamente idéntico al del GR Yaris estándar. Es funcional y está lejos de ser premium, pero al menos ofrece una buena visibilidad. Encaja perfectamente con la filosofía del proyecto: rendimiento ante todo, directamente del rally a la carretera.
Las versiones Morizo y Ogier llevan el concepto aún más lejos
Las versiones Morizo y Ogier elevan el concepto aún más allá, trasladando directamente la experiencia del Mundial de Rallyes a la carretera. La edición Ogier nace como homenaje al noveno título mundial del piloto francés, con una producción extremadamente limitada y una puesta a punto desarrollada junto a él.
Incorpora un modo específico de tracción total “SEB.” con reparto 40:60, priorizando el eje trasero para mejorar la agilidad y el control en conducción rápida.
Por su parte, el Morizo, diseñado por Akio Toyoda, optimiza la tracción bajo aceleración y mantiene un comportamiento más neutro en frenada. Ambos comparten el conocido motor 1.6 turbo de tres cilindros con 280 CV y tracción integral GR-Four.

Más allá de la mecánica, estas versiones destacan por su carácter casi artesanal: detalles exclusivos, ajustes específicos y una conexión directa entre piloto y máquina. No son solo ediciones especiales, sino interpretaciones puras del ADN de rally adaptado a la carretera.








