1. Sultán de Brunéi (1946)

Los garajes de la familia real de Brunei guardan tesoros que desbordan la imaginación. Cientos de Ferrari, Aston, Porsche o Lamborghini, algunos con carrocerías únicas, hasta sumar unos 5.000 coches. Disponen también de varios McLaren F1. En la foto el chasis #014, que salió hacia GB en 2002. Pintado de blanco, se subastó en diciembre por 25 millones de dólares.
2. Hassan II de Marruecos (1929-1999)

El monarca alauita disfrutó de numerosos deportivos, incluyendo Ferrari y Mercedes 300 SL, Rolls-Royce o varios Mercedes 600, alguno con carrocería Landaulet. Se especula con que su hijo Mohamed VI (en la foto) atesora cientos de coches, sobre todo modelos Mercedes, y recientemente se le ha visto al volante de Ferrari Purosangue y un Brabus G700.
3. Juan Carlos I de España (1938)

No es ni de lejos el que más coches ha tenido, pero es el nuestro. Sus mejores piezas fueron el Audi Sport Quattro blanco (1986) y el Porsche 959 (1988), regalo de unos empresarios catalanes (ojo a la matrícula). A la entrega del coche al monarca acudieron Wolfang Porsche y Susanne Porsche (ambos de pie). El actual Rey Felipe VI, cuando era príncipe, tuvo un Lancia Delta Integrale color azul. También se le ha visto en un Audi RS 6 azul… blindado.
4. Hussein de Jordania (1935-1999)

Al monarca hachemita le gustaban mucho los coches, y cuando era joven tuvo un Mercedes “Gullwing” (en la foto), un Ferrari 275 y un Lamborghini Espada. Su hijo Abdalá II ha seguido comprando, y en el Royal Museum de Ammam se expone desde un Bugatti Veyron a un Mercedes SLR Stirling Moss rojo, pasando por los inevitables Ferrari de serie limitada.
5. Charles III de Reino Unido (1948)

Los cronistas aún recuerdan el día en que el entonces príncipe reprendió a la princesa Diana por apoyarse en su Aston DB6 Volante (regalo de su madre) mientras veían un partido de polo. Su hijo William lo condujo en su boda. Y cuando a mediados de los 80 Carlos compró un V8 Volante, la compañía puso a la venta una edición especial “Prince of Wales”.
6. Leopold III de Bélgica (1901-1983)

El monarca se quedó viudo tras un accidente en un Packard en 1935, cuando él conducía. Tuvo un Bugatti 59 (ganador en Pebble Beach), en 1951 abdicó en su hijo Badouin y se dedicó a vivir, lo que incluía conducir Ferrari especiales, gracias a su relación con Enzo Ferrari. Su segunda esposa, Lilian de Rethy, también tuvo varios Ferrari diseñados para ella.
7. Aga Khan IV (1936-2025)

Karim al Hussaini fue el líder de los musulmanes ismaelitas. Multimillonario de nacimiento, desarrolló negocios en Cerdeña y también labores filantrópicas. Criaba caballos y tuvo desde Mercedes “Gullwing” a Rolls o un Audi Sport Quattro, como su amigo Don Juan Carlos. El más recordado es el Maserati 5000 GT Frua, que se subasta a final de mes en París.
8. Bernard de Holanda (1911-2004)

Fue príncipe consorte de la reina Juliana, y piloto de bombarderos. Amigo de Enzo Ferrari, llegó a disfrutar de más de diez coches de la marca. Entre otros tuvo un Ferrari 250 GT Speciale y también un 500 Superfast de 1964, color Verde Pino (en la foto), el más caro de la gama en la época. El suyo llevaba un V12 de 4 litros en lugar del de 5 de otros SPF. En 2003 se subastó por 373.000 euros, y hoy se cotiza en 1,5 millones, aproximadamente.
9. María Gabriela de Saboya (1940)

La hija de Humberto II, último rey de Italia, fue la primera novia del rey Juan Carlos y sentía pasión por los automóviles de su país, hasta el punto de poseer un 250 SWB en su juventud. Su trayectoria ha sido ejemplar a diferencia de su hermano Vittorio Emanuele, que lleva toda la vida metiéndose en líos y cuya imagen pública es paupérrima.
10. Príncipe Bertil de Suecia (1912-1997)

Hijo del rey Gustavo Adolfo VI y tío del actual rey Carlos XVI Gustavo (al que han pillado muchas veces conduciendo a toda velocidad). El príncipe fue piloto en la década de 1930, usando el seudónimo de “Monsieur Adrian”. Aficionado a los Ferrari, se enamoró de una plebeya y pasaron más de 30 años de noviazgo.








