Estamos ante una de las motos más prestacionales del mercado actual. Su receta parte de la Aprilia RSV4: motor V4, chasis de aluminio, frenos de primer nivel y una electrónica muy avanzada. Sin embargo, el manillar ancho, la ergonomía menos extrema y la ausencia de un carenado integral le otorgan una personalidad propia. Es capaz de entregar 180 CV a 11.800 rpm y 121 Nm de par a 9.650 rpm. Declara 211 kg en orden de marcha, un depósito de 18 litros y una altura de asiento de 836 mm.
Son cifras de superbike, pero lo verdaderamente especial es la facilidad con la que permite utilizarlas.
De las antiguas Tuono a la actual V4 Factory
Las primeras Aprilia Tuono aparecieron a comienzos de los años 2000 tomando como base la RSV Mille bicilíndrica. Eran motos directas, físicas y con muy pocas ayudas entre el acelerador y la rueda trasera.

Aquellas máquinas exigían experiencia y respeto. Un golpe de gas demasiado brusco podía descolocar la moto y cada movimiento del chasis llegaba directamente al piloto.
La Tuono actual mantiene ese carácter italiano, pero incorpora una electrónica capaz de controlar la tracción, la inclinación, el levantamiento de la rueda delantera y el deslizamiento. No elimina las sensaciones: permite disfrutar de ellas con un margen de seguridad mucho mayor.
Motor V4: potencia con personalidad
El motor es uno de los grandes argumentos de esta Aprilia. Funciona con suavidad a bajo y medio régimen, responde con precisión al acelerador y ofrece mucho empuje desde la parte baja del cuentavueltas.
Cuando supera la zona media, el V4 cambia de carácter. La aceleración se vuelve contundente y aparece ese sonido grave, metálico e irregular que distingue a las deportivas de Aprilia.
No entrega la potencia de manera tan lineal como algunos tetracilíndricos japoneses ni golpea exactamente como los grandes bicilíndricos italianos antiguos. Reúne parte de ambos mundos: sube de vueltas con enorme rapidez, pero conserva una fuerte personalidad mecánica.
El cambio semiautomático permite subir y bajar marchas sin utilizar el embrague, trabajando con rapidez incluso durante una conducción deportiva.
Una agilidad sorprendente
La mayor sorpresa llega al entrar en una carretera de curvas. A pesar de sus cifras, la Tuono V4 Factory se mueve de forma extraordinariamente ágil.
El manillar ancho proporciona mucha palanca y permite cambiar de dirección con poco esfuerzo. Basta una pequeña presión para iniciar el giro y, una vez inclinada, la moto mantiene la trayectoria con una enorme precisión.


También permite alcanzar una gran tumbada con mucha naturalidad. No cae bruscamente hacia el interior ni se vuelve pesada en los cambios de dirección. Se inclina rápido, permanece estable y vuelve a levantarse con facilidad al abrir gas.
El tren delantero transmite mucha información y genera confianza para frenar hasta bien entrada la curva. Es una moto moderna, pero no aislada de la carretera: el piloto sigue sintiendo claramente cuánto agarre tiene disponible.
Suspensiones electrónicas Öhlins
La versión Factory equipa una horquilla invertida Öhlins de 43 mm, amortiguador trasero y amortiguador de dirección controlados electrónicamente mediante el sistema Smart EC 2.0.
En una moto antigua, los reglajes de compresión y extensión se realizaban manualmente y siempre representaban un compromiso. Una suspensión dura podía funcionar en circuito, pero resultar incómoda sobre una carretera bacheada.

En la Tuono, la electrónica adapta la respuesta hidráulica según la aceleración, la frenada y los movimientos de la moto. No elimina los baches, pero permite combinar mejor el confort en carretera con el control necesario durante una conducción deportiva.
El resultado es una parte ciclo firme y precisa cuando se exige el máximo, pero sin convertirse en una tabla durante una ruta normal.
Electrónica APRC: tecnología realmente útil
El paquete APRC, Aprilia Performance Ride Control, trabaja con una plataforma inercial de seis ejes. Incluye control de tracción, ABS en curva, antiwheelie, control de deslizamiento, gestión del freno motor, mapas de potencia, control de salida y quickshifter.
La plataforma inercial sabe cuánto está inclinada la moto y cómo se mueve en cada momento. De esta manera, el control de tracción y el ABS no intervienen igual con la moto recta que en plena curva.
La gran virtud del sistema es su funcionamiento discreto. Bien configurado, no corta la potencia de forma brusca ni transmite una sensación artificial. Permite concentrarse en la trazada mientras las ayudas trabajan en segundo plano.
Eso sí, la cantidad de ajustes obliga a dedicar unos minutos a conocer los menús y elegir una configuración adecuada antes de iniciar la marcha.
Estabilidad y ausencia de turbulencias
Aprilia ha trabajado la aerodinámica utilizando parte de la experiencia acumulada en competición. El frontal incorpora apéndices capaces de generar carga aerodinámica y mantener la rueda delantera más asentada a alta velocidad.
En carretera, el resultado sorprende. Aunque estamos ante una moto sin carenado integral, no aparecen turbulencias molestas cuando se circula rápido.


El piloto recibe presión del aire, como es lógico, pero el flujo es limpio y estable. No hay golpes laterales constantes sobre el casco ni movimientos incómodos en el cuello.
La moto permanece muy asentada, el manillar no transmite nerviosismo y el frontal conserva una notable estabilidad. Al inclinar ligeramente el torso, la pequeña pantalla desvía el aire mejor de lo que su tamaño hace pensar.
Una posición sorprendentemente cómoda
La ergonomía es otro de sus puntos fuertes. La posición de conducción resulta sorprendentemente cómoda para una moto de 180 CV y clara orientación deportiva.
El manillar ancho queda situado a una altura natural y permite llevar el torso ligeramente inclinado hacia delante sin cargar demasiado las muñecas. También proporciona mucho control a baja velocidad y facilita los movimientos en curvas enlazadas.
La relación entre asiento, manillar y estriberas está muy bien estudiada. Las piernas quedan flexionadas, pero no excesivamente recogidas. Las estriberas están suficientemente altas para permitir una gran inclinación, aunque colocadas en un punto que no castiga demasiado las rodillas.

Es posible moverse con facilidad sobre el asiento y adoptar una posición deportiva cuando aumenta el ritmo, pero también mantener una postura relajada durante los enlaces.
No ofrece la comodidad de una gran turismo, aunque está muy lejos del sacrificio físico que exige una superbike tradicional.
Frenos y comportamiento dinámico
En el tren delantero encontramos dos discos de 330 mm con pinzas Brembo radiales. Detrás utiliza un disco de 220 mm.
La potencia de frenada es muy elevada, pero destaca especialmente el tacto de la maneta. Permite aplicar la presión de manera progresiva, apoyar el tren delantero y mantener algo de freno hasta el interior de la curva.
Durante las frenadas fuertes, las suspensiones electrónicas ayudan a controlar la transferencia de pesos. La moto se comprime, pero no pierde precisión ni obliga a realizar correcciones constantes sobre el manillar.
Todo el conjunto trabaja de forma coordinada: frenos, suspensión, chasis y electrónica permiten aprovechar una parte importante de las prestaciones sin que la conducción resulte agotadora.
¿Carretera o circuito?
La Tuono V4 Factory funciona de manera sobresaliente en ambos escenarios.
En circuito dispone de motor, frenos, suspensiones y electrónica para rodar a un ritmo altísimo. El manillar ancho facilita los cambios de dirección y las correcciones, aunque ofrece menos protección aerodinámica que una RSV4.
En carretera, su ventaja está en la ergonomía y en la confianza que transmite. No hace falta circular al límite para apreciar el funcionamiento del chasis, el sonido del V4 y la precisión del tren delantero.
Su principal peligro es la facilidad con la que gana velocidad. El motor acelera con tanta contundencia y la moto se mantiene tan estable que las referencias habituales cambian rápidamente. Requiere experiencia, autocontrol y respeto.
Opinión sobre la Aprilia Tuono V4 Factory 2025
La Aprilia Tuono V4 Factory 2025 es una de las mejores interpretaciones actuales de la superbike de manillar ancho.
Conserva la emoción mecánica de las antiguas deportivas italianas, pero incorpora ayudas electrónicas que permiten gestionar unas prestaciones que hace dos décadas habrían resultado difíciles de imaginar en una naked matriculable.

Su motor V4 es poderoso y está lleno de carácter. La parte ciclo ofrece una precisión sobresaliente y las suspensiones Öhlins combinan control y capacidad de adaptación.
Pero lo que realmente define a esta moto es su equilibrio. Es superágil, cambia de dirección con enorme facilidad y permite grandes ángulos de inclinación. A alta velocidad permanece estable y no genera turbulencias molestas alrededor del casco.
Además, su manillar ancho, la buena ergonomía y la acertada posición de las estriberas proporcionan una postura mucho más cómoda de lo que cabría esperar.
No es una moto racional ni pretende serlo. Sus 180 CV superan ampliamente lo necesario para circular por carretera. Sin embargo, representa una fórmula muy coherente: ofrecer sensaciones de superbike sin obligar al piloto a soportar permanentemente la posición extrema de una deportiva carenada.








