La visiĂłn realista de Renault
Realista y creible ”. AsĂ define el CEO de Renault, François Provost, su visiĂłn para los prĂłximos cinco años de la compañĂa. Una forma sutil de sugerir que algunos aspectos del anterior plan estratĂ©gico, impulsado por Luca de Meo, quizá no estaban tan anclados a la realidad.
El plan “Renaulution” de 2020 permitiĂł sacar a la marca de una situaciĂłn financiera delicada, apostando por modelos de mayor valor añadido y reduciendo la capacidad de producciĂłn en 1,2 millones de unidades. Sin embargo, tambiĂ©n incluĂa diversas iniciativas para expandir la compañĂa más allá de su nĂşcleo: fabricar coches. Servicios como el car-sharing y otras soluciones de movilidad aspiraban a representar el 20 % de los ingresos en 2030. Desde su llegada en julio del año pasado, Provost ha ido aparcando discretamente algunos de esos proyectos, como la cancelaciĂłn del cuadriciclo Duo –una especie de Twizy– destinado al car-sharing.
En sus intervenciones de marzo, Provost y su equipo evitaron referencias a ingresos por software bajo suscripción, nuevos modelos de concesionarios o conducción autónoma como eje estratégico. Tampoco hubo grandes promesas al estilo Tesla, tan habituales en el sector en los últimos años. El contexto ha cambiado: el mercado financiero ya no se deja impresionar tan fácilmente por visiones futuristas.
Volver a lo esencial
Entonces, ¿cuál es el mensaje de Renault a sus inversores? Volver a lo esencial. “Nuestra ambición es convertirnos en el referente europeo entre los fabricantes”, afirmó Provost.
El principal activo de Renault es su maquinaria industrial: una estructura capaz de producir vehĂculos más rápido, a menor coste y, por tanto, con mayor rentabilidad que la competencia, sin comprometer la calidad. “Hace unos años, todos presentaban planes de miles de millones en nuevas áreas. Hoy nadie se atreve a prometer eso”, explica Philippe Houchois, responsable de análisis del sector en Jefferies. “Es como los airbags o los cinturones de seguridad: al principio son diferenciales, pero pronto se convierten en estándar y dejan de generar valor adicional”.
Estrategia centrada en costes y eléctricos
La estrategia de Renault pasa ahora por reducir costes para poder impulsar las ventas de vehĂculos elĂ©ctricos y alcanzar un margen operativo del 5 al 7% anual. En un mercado sin gran crecimiento y reacio a subidas de precios, la clave –segĂşn el director financiero Duncan Minto– está en abaratar la producciĂłn.
Este enfoque tambiĂ©n beneficiará a otros fabricantes: Renault prevĂ© producir hasta 300.000 vehĂculos anuales para marcas como Nissan, Ford y Mitsubishi. De hecho, Ford ya ha optado por Renault frente a su actual socio en elĂ©ctricos, Volkswagen, para la fabricaciĂłn de modelos compactos, debido a su mayor competitividad en costes.
Gran parte de esta estrategia está inspirada en los fabricantes chinos, que han redefinido los estándares de eficiencia en la industria. Si no puedes superarlos, al menos puedes aprender de ellos. Por ejemplo, el tiempo de desarrollo de nuevos modelos se reducirá a la mitad, unos dos años, comenzando con el nuevo Twingo.
Nuevas relaciones con proveedores y automatizaciĂłn
Renault ha cambiado su relaciĂłn con los proveedores: en lugar de imponer especificaciones detalladas, ahora les pide que propongan soluciones, un enfoque tambiĂ©n muy extendido en China. Incluso cuenta con un centro en ese paĂs para identificar componentes más competitivos. La inteligencia artificial y la automatizaciĂłn –con robots eficientes y de bajo coste– tendrán su papel, aunque sin protagonismo excesivo.
Thierry Charvet, responsable de producción y calidad, asegura que cada nuevo modelo tendrá un 30% menos de piezas que su predecesor. Esto no solo reducirá costes, sino que también acelerará los procesos de fabricación. El Twingo, por ejemplo, ya marca récords con apenas nueve horas de producción por unidad.

Puede que no sea la estrategia más llamativa, pero esta disciplina industrial permitirá reducir en un 40% los costes de la nueva plataforma RGEV 2.0, que sustentará al próximo Scenic a partir del año 2028. Dado el volumen previsto, el impacto económico será significativo.
Una estrategia centrada en eficiencia y volumen apuesta por producir más coches, reducir costes y reforzar competitividad en un mercado global de lo más desafiante.








