Durante 16 largos años, hasta 1991, la colección más rápida del mundo fue un club exclusivamente masculino
La historia del automovilismo, y por extensión la de los BMW Art Car, ha estado dominada históricamente por nombres masculinos. Desde que la iniciativa arrancara en 1975, pasaron por el taller genios como Warhol, Stella o Lichtenstein. Sin embargo, hubo que esperar más de una década y media para que una mujer plasmara su firma sobre la chapa bávara.
Lejos de conformarse con hacer «pintura bonita», las cuatro mujeres que forman parte de este exclusivo club de 20 artistas han firmado algunas de las obras más críticas, tecnológicas y filosóficas de toda la colección. No se limitaron a decorar coches; cuestionaron lo que un coche de carreras debía transmitir.
MUJERES EN LA COLECCIÓN
Haz clic en cada tarjeta para descubrir la obra que cambió las reglas del juego.
1991
ESTHER
MAHLANGU
EL ARTE ANCESTRAL NDEBELE
La primera mujer de la colección. Utilizó plumas de gallina en lugar de pinceles para trazar a mano alzada los patrones tribales de su cultura sobre la berlina alemana.

1999
JENNY
HOLZER
MENSAJES EN LA NOCHE
Aplicó letras reflectantes sobre la carrocería del prototipo de Le Mans. Sus frases filosóficas (como «Protégeme de lo que quiero») brillaban en la oscuridad de la pista.

2017
CAO
FEI
EL TRIBUTO DIGITAL
Un coche completamente negro que rinde homenaje a la fibra de carbono. Su verdadero arte solo es visible a través de una app de realidad aumentada que envuelve al vehículo.

Esther Mahlangu (1991): La colisión de dos mundos
El debut femenino con un BMW Art Car no pudo ser más disruptivo. BMW le entregó a la artista sudafricana Esther Mahlangu un BMW 525i. En lugar de usar aerógrafos o tecnología de vanguardia, Mahlangu aplicó a mano alzada los tradicionales y vibrantes patrones geométricos de la tribu Ndebele.

El contraste era brutal y necesario: la fría y precisa ingeniería alemana recubierta por la herencia cultural africana. Fue un golpe en la mesa que demostró que el arte del motor no tenía por qué ser exclusivamente occidental.
Jenny Holzer (1999): La filósofa de Le Mans
La artista conceptual estadounidense Jenny Holzer decidió que su BMW V12 LMR no necesitaba colores, sino palabras. Su enfoque, bautizado como «Fast Art», consistió en cubrir el prototipo blanco con frases provocativas e inquietantes, como la famosa «Protect me from what I want» (Protégeme de lo que quiero).

Pero la genialidad no estaba solo en el mensaje, sino en la ejecución: utilizó materiales reflectantes para que las palabras brillaran durante la noche en las 24 Horas de Le Mans, gritando verdades incómodas a los pilotos rivales a más de 300 km/h.
Cao Fei (2017): La era del carbono y lo digital
La artista china Cao Fei llevó el Art Car al siglo XXI con su BMW M6 GT3. Su obra es una rareza visual porque, a simple vista, el coche es negro carbón. Y esa era exactamente la intención: un tributo minimalista a la fibra de carbono, el material que define a los coches de carreras modernos.

Fei no quiso pintar el coche con colores estridentes, sino que creó una experiencia de realidad aumentada a su alrededor. Fue el primer Art Car que exigía una pantalla digital para ser comprendido en su totalidad, fusionando el mundo físico del motor con el metaverso.
Julie Mehretu (2024): El hiperdeportivo borroso
La última incorporación a la familia Art Car es el salvaje BMW M Hybrid V8, el coche con el que la marca regresó a la categoría reina de Le Mans el año pasado. La etíope-estadounidense Julie Mehretu se hizo una pregunta clave: «¿Cómo sería un cuadro si un automóvil circulara a través de él?».

Utilizando su pintura Everywhen como base, Mehretu superpuso capas de fotografías alteradas digitalmente y rejillas de puntos. El resultado es un coche que parece moverse a cámara rápida incluso cuando está aparcado en boxes.









