Olvida las furgonetas que conocías. Mercedes-Benz ha decidido que el verdadero lujo no es un todocamino pesado, sino un espacio inteligente de 800 voltios. El VLE nace en España para demostrar que se puede cruzar Europa sin ruido y con el confort de una suite de hotel
Mercedes-Benz ha dado un golpe sobre la mesa desde la planta de Vitoria-Gasteiz con el VLE. Con el lanzamiento del VLE, Mercedes-Benz estrena la arquitectura VAN.EA, una plataforma nativa eléctrica que no hereda los vicios de la combustión. Hablamos de un vehículo con un Cx de 0,25 —aerodinámica de berlina en un cuerpo de monovolumen— y una eficiencia que ridiculiza a la mayoría de SUV eléctricos del mercado.
La dictadura de los 800 voltios
Seamos críticos: el gran fallo de los eléctricos familiares ha sido el tiempo perdido en el cargador. Mercedes soluciona esto con una arquitectura de 800V. Mientras te tomas un café de 15 minutos, el VLE recupera 355 km de autonomía. Con su batería de 115 kWh, el miedo a quedarse «tirado» desaparece: los 700 km de rango real son el estándar que Vitoria exportará al mundo a partir de abril.
MERCEDES VLE: TECH CORE
MADE IN VITORIAUn cine 8K en la tercera fila
La experiencia de usuario (MBUX) alcanza niveles absurdos. Del techo se despliega una pantalla panorámica de 31,3 pulgadas y resolución 8K. No es un accesorio; es un centro de mando impulsado por el nuevo sistema operativo MB.OS con IA generativa.

Desde mover los asientos por control remoto (el famoso «ballet de asientos») hasta participar en videoconferencias con una cámara de 8 megapíxeles, el VLE es una oficina y un cine sobre ruedas.
Autoridad española en el mercado global

La experiencia nos dice que Mercedes no suele fallar cuando se lo juega todo a una carta. El VLE ofrece dirección trasera (7º) para que un vehículo de este tamaño gire como un Clase A en parkings estrechos. Es ágil, es inmenso y es, por encima de todo, lógico. Si el mercado premium tiene sentido común, el VLE debería empezar a canibalizar las ventas de los SUV de siete plazas mañana mismo.

