McMurtry y Helix: así nace el Spéirling eléctrico

McMurtry y Helix: así nace el Spéirling eléctrico

McMurtry y Helix: la ingeniería invisible detrás del hipercoche eléctrico más extremo del mundo

El fabricante británico de hiperdeportivos eléctricos McMurtry Automotive ha confirmado su asociación tecnológica con Helix, especialista en motores eléctricos de altísima densidad de potencia. La compañía ha desarrollado el sistema de propulsión trasero del McMurtry Spéirling Pure, el monoplaza eléctrico que en apenas dos años ha pulverizado récords en Goodwood, Laguna Seca y el circuito de pruebas de Top Gear.

Helix: el proveedor que no ves, pero que mueve los hiperdeportivos eléctricos

Helix —nombre comercial de Integral Powertrain Ltd— es uno de esos proveedores clave que rara vez aparece en los titulares, pero sin el que la actual generación de hypercars eléctricos simplemente no existiría. Con sede en Milton Keynes y más de dos décadas de experiencia en propulsión eléctrica de altas prestaciones, la empresa fabrica algunos de los motores eléctricos con mayor densidad de potencia del mundo.

Para el Spéirling ha desarrollado un sistema específico basado en dos motores eléctricos montados en el eje trasero. Cada unidad pesa apenas 33 kg y entrega 500 Nm de par, permitiendo al conjunto alcanzar alrededor de 1.000 CV. La compactación del sistema ha sido fundamental: el coche es prácticamente del tamaño de un Fórmula Ford.

Helix ya tiene presencia en Fórmula E y también en proyectos como el Aston Martin Valkyrie, el Lotus Evija o el Czinger 21C, consolidándose como uno de los proveedores tecnológicos más influyentes de la nueva era eléctrica de altas prestaciones.

McMurtry Spéirling: el coche que genera carga aerodinámica incluso parado

El Spéirling no es simplemente rápido. Es conceptualmente distinto a cualquier coche moderno.

Su característica clave es el sistema patentado Downforce-on-Demand, un ventilador trasero que succiona aire bajo el coche y genera aproximadamente 2.000 kg de carga aerodinámica desde 0 km/h. Es decir: el coche tiene agarre máximo incluso antes de empezar a moverse.

Gracias a esta solución —inspirada en los “fan cars” de competición de los años 70— puede superar fuerzas laterales cercanas a 3G en curva. Combinado con los motores Helix, las cifras son propias de un prototipo de Le Mans:
0-96 km/h en 1,5 segundos y el cuarto de milla en apenas 8 segundos.

La clave no es solo la aceleración. Es la capacidad de aplicar toda la potencia sin pérdida de tracción, algo que ni siquiera muchos monoplazas de competición consiguen.

Más que un coche: un laboratorio tecnológico

Los motores de Helix equiparán también la versión de producción, el Spéirling PURE, cuyas primeras entregas están previstas para 2026. Pero el alcance del acuerdo va más allá de este modelo.

McMurtry ha creado la división McMurtry Technology, desde la que ofrecerá a otros fabricantes su sistema de carga aerodinámica por ventilador, baterías de alto rendimiento y e-axles completos. En otras palabras: el Spéirling podría convertirse en una plataforma tecnológica exportable.

Si el hipercoche eléctrico actual busca igualar al térmico, el Spéirling plantea algo distinto: cambiar las reglas físicas del automóvil. Y la asociación con Helix sugiere que esta tecnología, nacida en un monoplaza casi experimental, podría terminar influyendo en los deportivos eléctricos de la próxima década.