El regreso del Lola T70 y la edad dorada de la resistencia
CASI TODO EL mundo está de acuerdo en que la época dorada de las carreras de resistencia fue el periodo entre 1965 y 1975, aproximadamente. Y sin ninguna duda, también fue en aquel periodo donde se vieron los coches más bellos.
Desde los Ferrari P3/P4 al Ford GT40, pasando por el Porsche 917 o el Lola que nos ocupa.
En las 24 Horas de Daytona de 1969 sesenta y dos coches tomaron la salida, con los prototipos de 3 litros optando a la victoria: cinco Porsche 908, dos Ford GT40 y cuatro Lola T70, con pilotos de la talla de Siffert, Elford, Attwood, Bonnier o Stommelen.

Ganó el Lola Mk3B pilotado por Mark Donohue y Chuck Parsons.
En ese ambiente épico compitió el T70, y ahora Lola Cars Limited vuelve a fabricarlo en su sede de Silverstone.
Till Bechtolsheimer, presidente de la empresa, explica así el concepto: “Con los T70 estamos entregando un coche idéntico al original, con el monstruoso V8 que escupía fuego, pero refinado con procesos de fabricación avanzados, materiales sostenibles y una atención al detalle sin igual”.
Emplea un monocasco de aluminio y lleva un 6.2 V8 Chevrolet Small Block que rinde 530 CV a 7.300 rpm.
Con peso de solo 860 kg, acelera de 0 a 100 en 2,5 segundos y alcanza 325 km/h
Se vende en dos versiones: T70S (con papeles FIA Historic) y T70S GT (legal para carretera en UK), siendo esta última menos espartana (pesa 30 kilos más, hasta los 890 kg), con motor menos puntiagudo, interior tapizado en Alcántara, cascos para poder hablar con el acompañante o escuchar música, y hasta aire acondicionado.


Nichols N1A: el deportivo analógico inspirado en la Can-Am
He aquí otra máquina para puristas con un alto nivel de conducción, cuyas cifras lo dicen todo: 700 CV de un motor 7 litros V8 Chevrolet LS, para un peso de 900 kilos.
Por supuesto con cambio manual, pero tendrá control de tracción y frenos ABS.
En Reino Unido se puede matricular, y el impulsor John Minett explica así este proyecto: “nos hemos inspirado en el McLaren M1A, pero siempre con una sensibilidad moderna y una atención obsesiva al detalle”.


“La naturaleza analógica del coche es algo de lo que estamos orgullosos; es táctil, es intuitivo y recompensa al conductor de una manera que hoy en día resulta cada vez más rara”.
El responsable técnico es Steve Nichols: “nos impulsaba una creencia compartida de que algo vital se había perdido en los coches de altas prestaciones modernos: la sensación de conexión, simplicidad y confianza entre el conductor y la máquina”.
“El N1A es nuestra respuesta a eso: un coche que elimina las distracciones y vuelve a poner el foco en las sensaciones, el equilibrio y la precisión”.
