¿Sentirse protagonista de un largometraje americano? Una moto jamás lo puso tan fácil: 111 CV, un solo asiento y una estética digna de película.
Por: Nicolás Moreno Mavrikis
La Indian 101 Scout es la versión más radical de la familia Scout
Estamos ante la versión más completa y prestacional dentro de la familia Scout. Pero más allá de cifras o equipamiento, lo interesante es que esas mejoras se notan desde el primer momento en marcha.
La posición de conducción sigue siendo baja y accesible, muy en línea con lo que se espera de una cruiser. La horquilla invertida de 43 milímetros, con 150 mm de recorrido y cartucho cerrado, nos da un nivel de control poco habitual en este segmento. Absorbe bien, pero sobre todo mantiene la estabilidad cuando fuerzas el tren delantero.
La horquilla invertida y la suspensión trasera doradas conjugan a la perfección con el color negro perlado del depósito, guardabarros y carenado frontal.
Suspensiones regulables y una parte ciclo más precisa
En el eje trasero, los amortiguadores “piggyback”, completamente regulables, aportan más firmeza y mejor apoyo en aceleración. No eliminan el carácter cruiser, pero sí corrigen sus puntos débiles: hay menos balanceo y más precisión en el paso por curva, permitiendo a las estriberas sentir el asfalto bien de cerca.

Es una moto capaz de ir más rápido de lo que aparenta. Si Schwarzenegger te viera, sentiría envidia.
La frenada está a la altura de ese planteamiento. El doble disco delantero de 320 mm con pinzas Brembo de cuatro pistones ofrece potencia suficiente y, sobre todo, buen tacto. Se puede frenar fuerte sin perder sensibilidad. Detrás, el disco de 298 mm cumple con creces su función.
También hay diferencias en la pisada. Las llantas de aluminio de cinco radios y los neumáticos Metzeler Cruisertec, junto a la rueda delantera de 19 pulgadas, mejoran la precisión del tren delantero. Hay más información y más control.
El motor V-Twin de la Indian 101 Scout entrega 111 CV
El motor es otro de los puntos clave. El nuevo bicilíndrico en V de 1.250 centímetros cúbicos entrega 111 CV a 6.300 rpm y 109 Nm de par, con una respuesta llena desde muy abajo.
No hace falta buscar la zona alta del cuentavueltas: empuja con fuerza en cualquier marcha. En modo Sport la respuesta es más directa, mientras que Standard y Tour suavizan la entrega para un uso más relajado.
Tecnología útil y una experiencia puramente americana
A nivel de equipamiento, Indian ha apostado por integrar tecnología útil sin complicar la experiencia. La pantalla TFT es clara y rápida, con navegación mediante indicaciones, planificación de rutas y datos completos de la moto.
La iluminación es completamente LED y el sistema keyless facilita el uso diario. Y para agregarle más emoción, está disponible desde 18.990 euros. Ahí lo dejamos.
125 años de historia: tres formas de entender el legado Indian

Esta nueva serie limitada reúne tres formas de entender un mismo legado. Las repasamos de izquierda a derecha.
La Chief Vintage (desde 24.490 euros) mira a los años dorados del motociclismo americano, con guardabarros envolventes, asiento flotante y una silueta clásica atemporal.
La Scout Bobber (desde 19.490 euros) apuesta por la esencia más pura, con un diseño agresivo y detalles pintados a mano que refuerzan su carácter minimalista.
Por su parte, la Challenger (desde 47.990 euros) demuestra que la tradición también es rendimiento, con su carenado anclado al chasis y un motor pensado para devorar kilómetros.
En todas, los emblemas conmemorativos y los acabados artesanales subrayan la forma de entender la historia de la marca.


