Hispano Suiza Carmen Sagrera: el hypercar español que conquista la pantalla

Hispano Suiza Carmen Sagrera: el hypercar español que conquista la pantalla

Un hypercar en el centro de la narrativa tecnológica

En una Barcelona que respira innovación a cada esquina, donde el Mobile World Congress convierte la ciudad en el epicentro mundial de la tecnología, Hispano Suiza ha encontrado el escenario perfecto para proyectar su visión de futuro. La histórica firma española se integra en el universo narrativo de «Day One», la nueva producción internacional de Prime Video que explora, con ambición y tensión dramática, la relación entre humanidad e innovación en la era digital.

A la izquierda, Sergio Martínez Campos, CEO de Hispano Suiza, saludando a Jaume Collboni Cuadrado, Alcalde de Barcelona. Sobre estas líneas, el reparto de la miniserie española dirigida por Marta Pahissa y Víctor Cuadrado.

La serie, compuesta por seis episodios de 45 minutos, sitúa su trama en una Barcelona hiperconectada, donde los avances tecnológicos no solo prometen cambiar el mundo, sino también poner en jaque la propia condición humana. En ese contexto aparece el Hispano Suiza Carmen Sagrera, un hipercoche eléctrico presentado en 2024 con motivo del 120 aniversario de la marca, que aquí adquiere un papel simbólico y narrativo: es el vehículo de Diskin, un malvado magnate tecnológico interpretado por Jordi Mollà, cuya figura encarna tanto el poder transformador de la tecnología como sus peligros latentes.

Diseño, exclusividad y ADN de la marca

El Carmen Sagrera –con sus 1.114 CV eléctricos, carrocería de carbono y una producción limitada a 19 unidades– no es un simple elemento de atrezzo. Es una declaración de intenciones. Un objeto de deseo que sintetiza diseño, ingeniería y exclusividad con la misma precisión con la que la serie plantea su dilema central: quién controla realmente el futuro, la tecnología o quienes la crean.

Con un precio cercano a los 2,5 millones de euros y un nivel de personalización comparable a un traje de Savile Row, este hypercar reafirma el ADN aristocrático y vanguardista de la firma catalana.

Barcelona como escenario y símbolo

La historia sigue a Ulises Albet, interpretado por Álex González, un prodigio informático que regresa a Barcelona tras años alejado del sector para enfrentarse a un nuevo avance tecnológico con consecuencias potencialmente devastadoras. A su alrededor orbitan nombres como Asier Etxeandia, Iván Massagué o Renata Notni, en una narrativa donde la verdadera pregunta no es tecnológica, sino profundamente humana: el poder.

Rodada en enclaves clave como el Barcelona Supercomputing Center o el distrito 22@, la serie convierte la ciudad en un personaje más, un territorio donde tecnología y humanidad conviven en constante tensión. En ese ecosistema, Hispano Suiza no solo participa: se posiciona. Refuerza su papel como referente de movilidad avanzada y como puente entre tradición e innovación.

Una premiere entre realidad y ficción

Con su estreno global el 13 de marzo, esta miniserie de seis capítulos no solo aspira a consolidarse como una de las grandes producciones españolas del momento, sino también a demostrar que la producción española puede dialogar de tú a tú con las grandes narrativas internacionales. Y en ese diálogo, Hispano Suiza firma una de las apariciones más coherentes y sofisticadas del panorama actual: la de un hypercar que no solo se conduce, se interpreta.

El estreno mundial de la serie, al que acudió el equipo de CAR, confirmó esa dualidad entre espectáculo y reflexión. Lejos del tono encorsetado de otros eventos culturales, la premiere se desarrolló sin artificios políticos ni discursos vacíos. Solo cine, interpretación y un humor espontáneo liderado por los propios Mollà. En ese ambiente, destacó la intervención de María González Veracruz, Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, cuyo discurso, coherente y optimista, puso en valor el talento tecnológico español y una visión de país unida en torno a la innovación.

El automóvil como emoción en la era digital

Pero si hubo un momento que capturó la esencia de Day One fue el contraste entre ficción y realidad. Mientras la serie plantea un mundo obsesionado con programar el comportamiento humano, en la puerta de la premiere emergía, casi como un guiño irónico, el Carmen Sagrera. Una máquina brutal y elegante que recuerda que, incluso en plena revolución digital, la emoción sigue teniendo forma de automóvil.