El Ford GT Mk IV firma un tiempo récord en Nürburgring y se convierte en el coche de combustión más rápido del circuito
El Ford GT Mk IV acaba de firmar una de las vueltas más impactantes en Nürburgring. Con un tiempo de 6:15.977, no solo entra en la historia del circuito, sino que lanza un mensaje claro en plena era eléctrica.
Un récord que cambia el discurso
El Ford GT Mk IV ha marcado un tiempo de 6:15.977 en Nürburgring Nordschleife, colocándose como el coche de combustión más rápido jamás registrado en el trazado alemán.
La cifra impresiona por sí sola, pero lo realmente relevante es el contexto. En un momento en el que los eléctricos dominan titulares y récords, este GT demuestra que un motor térmico todavía puede competir —y ganar— en el escenario más exigente del mundo.
Además, este tiempo lo sitúa como el tercer coche más rápido de la historia en Nürburgring, solo por detrás de máquinas extremas como el Porsche 919 Hybrid Evo o el Volkswagen ID.R, dos prototipos diseñados sin limitaciones.
Top 5 de los más rápidos
Estos son algunos de los coches que han firmado las vueltas más rápidas en el infierno verde.
Es decir, el Ford no solo ha sido rápido. Ha sido ridículamente rápido para lo que es.
Qué es realmente el Ford GT Mk IV
Conviene aclararlo: el Ford GT Mk IV no es un coche de calle. Ni pretende serlo.
Estamos ante una versión radical del GT desarrollada junto a Multimatic, sin restricciones de homologación. Es un coche pensado exclusivamente para circuito, donde cada elemento está optimizado para exprimir rendimiento.


Bajo su carrocería “long tail” se esconde un motor V6 biturbo de más de 800 CV, acompañado de una aerodinámica extrema y una puesta a punto enfocada al límite.
Su producción está limitada a solo 67 unidades, lo que refuerza su carácter casi experimental. Es, en esencia, el Ford GT llevado a su máxima expresión, sin concesiones.
Y eso explica el resultado.
Más que un récord: un mensaje
El tiempo del Ford GT Mk IV no es solo una cifra. Es una declaración en plena transición hacia la electrificación.
Mientras modelos híbridos o eléctricos copan titulares, Ford demuestra que todavía hay margen para la ingeniería de combustión cuando se lleva al extremo. No es una batalla directa, pero sí un recordatorio.


También hay un componente simbólico. Este modelo representa el final del programa Ford GT, y lo hace dejando una huella clara en Nürburgring.
Porque si algo ha demostrado esta vuelta es que, incluso en 2026, la gasolina todavía tiene algo que decir.








