El nuevo Ford Capri renace con la fuerza de un mito europeo: un nombre que evoca velocidad accesible, diseño emocionante y un espíritu rebelde que marcó una época. Hoy vuelve como un eléctrico avanzado, fiel a su carácter original pero preparado para las exigencias tecnológicas y familiares de 2025.
El nombre Capri no nació en un despacho de marketing, sino en un territorio ligado a los sueños automovilísticos de Europa. A finales de los años sesenta, Ford buscaba un nombre que transmitiera deseo, estilo y una pizca de escapismo mediterráneo. Capri, la célebre isla italiana, condensaba todos esos valores: un enclave luminoso, vibrante y hedonista que evocaba libertad, juventud y una elegancia despreocupada.

Cuando el Ford Capri debutó en 1969, su denominación ya actuaba como un manifiesto. Era un coche para quienes querían mirar más allá de lo convencional, un coupé asequible que democratizó el espíritu del Mustang en Europa.
Vendió más de 1,8 millones de unidades y dejó huella en circuitos, rallies y garajes familiares. Su silueta alargada, capó generoso, proporciones traseras tensas y personalidad algo gamberra marcaron a generaciones enteras.

Por eso, cuando Ford decidió resucitar el nombre Capri para la nueva era eléctrica, no fue un gesto nostálgico, sino una declaración de intenciones: recuperar un icono no solo por su forma, sino por su capacidad de despertar sensaciones.
Nacido en Alemania
El nuevo Capri, fabricado en el Centro de Vehículos Eléctricos de Ford en Colonia, es un ejercicio de equilibrio entre tradición y modernidad.
Aunque ya no es un coupé clásico, mantiene la esencia emocional del original y la traslada a un formato que responde a las necesidades del presente: cinco plazas reales, habitáculo amplio, maletero grande, diseño contemporáneo y plataforma eléctrica que redefine la conducción cotidiana.
Ford lo ha afinado para Europa, donde se valora la precisión, la eficiencia y el tacto deportivo.

La gama del Capri arranca con dos arquitecturas: tracción trasera (RWD) y tracción total (AWD), asociadas a baterías NMC de última generación. La versión de autonomía estándar equipa 52 kWh y rinde 170 CV, con una autonomía homologada de 393 km y 0 a 100 km/h en 8,7 s.
La versión de autonomía extendida tiene 77 kWh, 286 CV, autonomía de 627 km y 0-100 km/h en 6,4 s. La Capri AWD, con dos motores y batería de 79 kWh, alcanza 340 CV, acelera de 0 a 100 km/h en 5,3 s y mantiene hasta 592 km de autonomía en la configuración más eficiente. La carga rápida alcanza 185 kW, de 10 a 80 % en 26 minutos.

El chasis ha sido afinado en Colonia y en el circuito belga de Lommel, dando como resultado un eléctrico estable, comunicativo y seguro.
El centro de gravedad bajo aporta aplomo, y el modo Sport permite redescubrir el punto de picardía que hizo especial al Capri clásico. La dirección es rápida cuando debe, pero progresiva para no cansar en el día a día.
Tecnología y soluciones prácticas
El interior combina tecnología avanzada y diseño cálido. La pantalla SYNC Move de 14,6” se puede ajustar en un arco de más de 30°, mientras que el cuadro de instrumentos digital, el volante calefactable y la interfaz clara hacen la experiencia intuitiva.
Los asientos delanteros calefactables con función masaje, carga inalámbrica, sonido integrado, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos destacan por confort y funcionalidad.

El acabado Premium añade B&O de 10 altavoces, iluminación ambiental y faros LED matriciales. El maletero de 572 litros, la MegaConsola de 17 litros y el My Private Locker facilitan la organización de objetos.
En seguridad, incluye más de 15 tecnologías de asistencia, como control de crucero adaptativo Stop & Go, cámara 360°, asistente de cambio de carril, alerta de salida del vehículo y head-up display. El portón manos libres facilita el acceso al maletero cuando las manos están ocupadas.

Un producto coherente y completo
Ford ha simplificado la política de equipamiento para que el Capri llegue completo desde el primer nivel. Solo algunas opciones, como el techo panorámico o el paquete Driver, quedan fuera del estándar.
Con un precio de partida de 40.300 € para la versión RWD estándar, el Capri se sitúa como alternativa competitiva en el segmento de eléctricos familiares con aspiraciones deportivas.
Este Capri eléctrico no pretende ser una réplica moderna del modelo de 1969, sino recuperar la emoción que aquel coche despertó en Europa.

En un mercado donde muchos eléctricos tienden a parecerse entre sí, Ford apuesta por un producto con personalidad, con un nombre histórico y una conducción que recupera la sonrisa del usuario.
La transición hacia la electrificación no tiene por qué ser fría ni impersonal: el Capri demuestra que se puede innovar sin perder la memoria colectiva.
En definitiva, el Ford Capri vuelve para ofrecer algo más que un coche: vuelve para ofrecer una sensación, combinando estilo, versatilidad y placer de conducción.








