Un Ferrari para «Mr. Bean»: Rowan Atkinson y su debilidad por lo analógico en París

Un Ferrari para «Mr. Bean»: Rowan Atkinson y su debilidad por lo analógico en París

Lejos de la caricatura del icónico Mr. Bean, Rowan Atkinson es uno de los coleccionistas más respetados y discretos del mundo.

Asistir a una subasta de RM Sotheby’s en París siempre merece la pena. Pero este año el foco de atención no solo estuvo en los precios récord. Los focos también se los llevó un aficionado de talla mundial: Rowan Atkinson, conocido por haber interpretado a Mr. Bean. El actor, cuyo talento le permitió alcanzar una popularidad similar a la de la familia real británica, lleva décadas construyendo una colección con un gusto exquisito y una premisa clara: los coches son para usarlos.

Atkinson no es un recién llegado. En 1997 adquirió un Aston Martin DB2 y, poco después, un DB4 con carrocería Zagato. Sin embargo, su coche más famoso fue el McLaren F1 que compró también en el 97. Tras recorrer con él más de 60.000 km y sufrir un par de percances, lo vendió en 2015 por unos diez millones de libras, multiplicando por diez su precio original. En su garaje también descansa un Rolls-Royce Phantom Drophead único con motor de 16 cilindros que nunca llegó a la serie.

La elegancia de lo infravalorado: El Ferrari 400i

En esta ocasión, el actor puso sus ojos en un modelo que a menudo es ignorado por los puristas, pero que para los conocedores representa una de las cumbres de la elegancia: el Ferrari 400i de 1983. Se trata de un diseño de tres volúmenes sobrio y señorial que Atkinson ya conocía bien, pues años atrás fue propietario de un Ferrari 456 de un color similar.

La unidad subastada era especialmente rara por dos motivos:

  1. Su transmisión: Es una de las escasas 422 unidadesque combinaron el motor 4.8 V12 con un cambio manual. Huyendo de la caja automática de origen GM que montaban la mayoría de los 400i.
  2. Su configuración: Acabado en un precioso color verde metalizado, el coche se estrenó en Milán y permaneció en Italia hasta el año pasado.

Finalmente, el martillo cayó en los 89.125 euros. Aunque la mayoría de los compradores en este nivel prefieren el anonimato, se confirmó que fue el propio Atkinson quien se llevó el coche a casa. Una cifra que, en el contexto de los millones que se movieron en París, parece una «ganga». Una «ganga» para un V12 manual de Maranello, pero que refleja perfectamente la filosofía del actor: comprar por placer, no por inversión.