La tensión en Aston Martin ya no es una fisura, es una rotura total. Mientras Fernando Alonso denunciaba haber perdido la sensibilidad en manos y pies por las vibraciones del motor, su jefe de equipo sugiere que se retiró por «posición en pista». El incendio es incontrolable
El Gran Premio de China de 2026 no solo ha dejado a Aston Martin en el fondo de la tabla junto a los debutantes de Cadillac; ha dejado al descubierto un equipo descabezado. Lo que ocurrió tras las 35 vueltas de Fernando Alonso en Shanghái es un ejercicio de funambulismo político que ha terminado con el jefe de operaciones, Mike Krack, lanzando a su piloto a los leones de la opinión pública.
¿Vibraciones o falta de ganas? La peligrosa tesis de Krack
Alonso fue cristalino: «A partir de las 20 vueltas empezaba a no sentir las manos y los pies». En cualquier otro deporte, esto se llama riesgo de accidente grave. Sin embargo, Mike Krack ha preferido la vía de la sospecha, afirmando en Motorsport Italia que el abandono se debió a que no estaban en posición de puntos: «Si Alonso hubiera luchado por la victoria, habría continuado».
ALONSO VS. KRACK: ¿QUIÉN MIENTE?
Es una declaración letal. Krack no solo ignora el calvario físico del asturiano, sino que insinúa que el bicampeón «se bajó» del coche por desgana competitiva. Es la mayor falta de autoridad y respeto hacia un piloto que ha estirado la vida útil de los coches de Silverstone más allá de lo razonable.
Honda asume la culpa, Krack la reparte
Mientras Shintaro Orihara (Honda) agacha la cabeza y reconoce que el «motor batidora» es responsabilidad japonesa, Krack intenta vender un «progreso» que nadie ve. Hablar de que el coche ya aguanta 33 vueltas seguidas como si fuera un éxito es, sencillamente, insultante para la historia de este deporte. El AMR26 sigue siendo un monoplaza de cola de parrilla, con una batería que hace diez días era un peligro y un motor que hoy es un martillo neumático para el cuerpo del piloto.

La situación es tan grave que la FIA ya ha iniciado una investigación. Si se demuestra que Aston Martin obligó (o pretendía obligar) a un piloto a rodar sin sensibilidad en las extremidades, las consecuencias para la licencia del equipo pueden ser, como reza el titular, letales.
Opinión: El principio del fin
No se puede liderar un proyecto de 1.000 millones de euros desmintiendo a tu estrella en la segunda carrera del año. Lo de Krack huele a maniobra para proteger el contrato con Honda de cara a Japón, pero el precio puede ser perder a Alonso antes de que termine el verano. La experiencia nos dice que Fernando no perdona las traiciones públicas. Si en Suzuka el motor no deja de vibrar, lo que empezará a temblar será el contrato del asturiano.








