El AMR26 es una ruina, Honda no da con la tecla y el equipo coquetea con la desaparición deportiva. Pero Fernando Alonso, a sus 45 años, ha decidido que la realidad no va con él. «Me siento superior», afirma, mientras lanza la profecía más arriesgada de su carrera.
La Fórmula 1 es un deporte de tiempos por vuelta, pero para Fernando Alonso, es un deporte de instinto. En lo que va de 2026, el asturiano sale sistemáticamente desde la penúltima fila. El motor Honda vibra tanto que duerme las extremidades. Y sin embargo, en Australia y China, Alonso se metió en puntos en la primera vuelta. ¿Cómo? Por pura superioridad genética.
El «instinto» contra los caballos de vapor
«La vuelta uno es más de instinto que de motor», soltó Alonso al ser preguntado por sus milagrosas salidas. Es una bofetada de realidad a una parrilla llena de simuladores y datos de telemetría. Alonso lleva un cuarto de siglo sintiéndose mejor que el resto, y en su año 25, con un coche que ni siquiera debería puntuar, lo sigue demostrando.
Es una declaración de autoridad brutal. Mientras otros pilotos se hundirían psicológicamente al ver cómo su coche es devorado en las rectas, Fernando saca pecho. Sabe que su valor en el mercado es, irónicamente, más alto ahora que el asiento de Aston Martin tiene menos pretendientes.
La profecía: Un título «con o sin volante»
Pero lo más impactante no es su ego, sino su visión a largo plazo. Alonso ha lanzado un desafío: «Ganaré un mundial con Aston Martin». El matiz es demoledor: no sabe si será como piloto o en un rol directivo. A las puertas de la paternidad y con el contrato expirando, Fernando está preparando su mutación hacia un rol de «arquitecto del éxito», al estilo de Niki Lauda o Helmut Marko.

Confía ciegamente en que Honda solucionará su «ruina» actual porque ya lo hicieron antes. Alonso no solo está pilotando; está gestionando su legado para que, cuando Aston Martin finalmente gane, su nombre esté grabado en el trofeo, ya sea sosteniendo el volante o un cronómetro en el muro.
¿Realidad o protección de marca?
Seamos críticos: Alonso es un maestro de la narrativa. Decir que se siente superior cuando el coche no corre es una forma de blindar su reputación. Si el coche falla, es culpa de Honda; si hay un milagro en la salida, es mérito de Fernando. Es una estrategia perfecta de supervivencia en el peor momento de la escudería. Pero cuidado: a sus 45 años, el tiempo es el único rival al que su «instinto» no puede adelantar en la primera vuelta.








