En el Rally Dakar, el asiento de la derecha es, como mínimo, tan importante como el de la izquierda. La navegación es uno de los grandes desafíos de una carrera que se disputa en pleno desierto, sin más guía que el libro de ruta que siguen todos los participantes. Su correcta interpretación y, por supuesto, la intuición, son factores clave para avanzar sin sufrir incidentes y llegar a meta en una buena posición.
En el Santana Racing Team se da una circunstancia poco habitual: el copiloto es, ni más ni menos, que el CEO de la marca automovilística Santana Motors y, además, el máximo responsable del equipo de competición.
De la competición a la dirección empresarial

Mucho antes de liderar el regreso de Santana Motors a la industria del automóvil en 2025, Edu Blanco ya contaba con una sólida trayectoria en el sector. Ha estado involucrado en hitos relevantes como el renacimiento de EBRO o la fundación de la marca de motocicletas eléctricas Wellta Motors.
Sin embargo, el origen de su perfil profesional se encuentra en la competición automovilística, un entorno en el que comenzó a forjar su experiencia a principios de los años noventa, ligado desde su Argentina natal al todoterreno y al rally raid.

Tras iniciar su trayectoria en el campeonato argentino de rallyes, donde logró resultados destacados como el título de copilotos en 1997, dio pronto el salto al ámbito internacional. Desde entonces ha desarrollado su carrera como copiloto profesional en pruebas del Campeonato del Mundo de rally cross-country y del Rally Dakar, donde ha desempeñado distintos roles desde el 2000 y este año ha cumplido su decimoctava participación.
A lo largo de su carrera ha competido en algunos de los escenarios más exigentes del planeta y ha cosechado importantes resultados, entre ellos varios títulos en la categoría de vehículos de serie con el equipo oficial Toyota, en el Dakar y en otras pruebas.
Innovación y movilidad sostenible en condiciones extremas
De forma paralela, ha impulsado proyectos técnicos propios centrados en el desarrollo, la fiabilidad y la innovación en condiciones extremas. Entre esos hitos destaca el desarrollo del Acciona EcoPowered, el primer vehículo de competición 100 % eléctrico en completar el Rally Dakar, en el año 2017.
Un proyecto pionero que se convirtió en un referente internacional en movilidad sostenible aplicada a la competición y que combina visión técnica, conocimiento del terreno y gestión de equipos.

La competición como escuela de vida
Para Edu Blanco, la competición no es solo un escenario deportivo, sino una auténtica escuela de vida y de gestión. Haber convivido durante décadas con la presión del cronómetro, la toma de decisiones en tiempo real y la necesidad constante de adaptación le ha permitido desarrollar una visión muy concreta del liderazgo: afrontar la dificultad de frente, aprender de cada error y regresar más fuerte a la siguiente etapa.
Esa experiencia no se limita a su papel como piloto o copiloto. A lo largo de su trayectoria, Blanco ha ejercido también como team manager en proyectos de primer nivel vinculados a marcas como Toyota, Acciona EcoPowered o Can-Am, participando en algunas de las pruebas más exigentes del calendario internacional, entre ellas el Rally Dakar, el Silk Way Rally, el Rally de Marruecos, la Baja España Aragón, la Baja 1000 o el Abu Dhabi Desert Challenge.
Un recorrido que le ha permitido comprender en profundidad cómo optimizar recursos, coordinar equipos multidisciplinares y extraer el máximo rendimiento en contextos extremos.
El Dakar como escaparate global de Santana Motors

Pero el Dakar es algo más. Es también un viaje a través de paisajes únicos y culturas diversas, una experiencia humana que va más allá del resultado deportivo y en la que cobran especial relevancia valores como la cooperación, la fraternidad y el respeto mutuo entre competidores. Esa dimensión global, exigente y auténtica conecta de forma natural con la visión que hoy impulsa a Santana Motors en esta nueva etapa.
“Mi vida no podría entenderse sin la competición”, explica Edu Blanco desde el bivouac del Rally Dakar. “Desde muy joven he estado ligado a pruebas de navegación, resistencia y supervivencia. La competición y la resistencia forman parte de mi manera de entender los proyectos y se retroalimentan entre sí, tanto en el ámbito deportivo como en el empresarial.
Probablemente por eso me enamoré de la historia de Santana: pocas marcas representan mejor la perseverancia, la robustez, el espíritu de aventura y la capacidad de superar cualquier obstáculo”.
Del desierto al futuro de una marca histórica

Desde el nacimiento del proyecto para devolver a la vida a Santana Motors, una iniciativa impulsada junto a Antonio Molina, director general de la compañía, y con el respaldo del Ayuntamiento de Linares, la competición se planteó como un escaparate natural de los valores y el ADN de la marca.
El Rally Dakar se impuso como la elección evidente, no solo por su proyección internacional, sino por su condición de laboratorio extremo, donde los vehículos se enfrentan durante miles de kilómetros a caminos rotos, zonas de piedra, pistas rápidas, arena y dunas.
No en vano, junto al prototipo de competición, Santana Motors ha desplazado hasta Arabia Saudí dos unidades de producción de los pick-up Santana 400 D y 400 PHEV, integradas en la estructura logística del equipo y sometidas a un uso intensivo como vehículos de asistencia. Una forma directa y honesta de validar soluciones técnicas, comprobar fiabilidad y acumular experiencia en condiciones reales.
Del 1 al 17 de enero, la agenda de Edu Blanco transcurre en pleno desierto y su oficina se reduce al habitáculo del Santana Pick-Up T1+ Ultimate, desde donde se centra plenamente en guiar a Jesús Calleja, cambiando el ordenador y las videollamadas por el libro de ruta. En los momentos fuera del vehículo, sigue conectado con su equipo en Barcelona, Madrid, China y, por supuesto, Linares, donde se ha dado el pistoletazo de salida a otra carrera ilusionante: construir la nueva etapa de una leyenda llamada Santana Motors.








