Los botones físicos regresan al coche: seguridad, lujo y usabilidad frente a las pantallas táctiles

Los botones físicos regresan al coche: seguridad, lujo y usabilidad frente a las pantallas táctiles

El botón físico define la interacción en el automóvil, enfrentando seguridad y diseño frente al dominio creciente de las pantallas táctiles.

El auge de las pantallas táctiles en la industria del automóvil

Las pantallas táctiles han cambiado el mundo. Probablemente tengas una al alcance de la mano mientras lees estas líneas. Son superficies oscuras y brillantes que estallan en color y movimiento con el roce de un dedo, ayudándote a descifrar los misterios de la vida moderna… o a pedir una pizza.

A los fabricantes de automóviles les encantan las pantallas táctiles porque reducen costes y aumentan el valor percibido. Resulta mucho más barato que un equipo de ingenieros de software diseñe una interfaz llamativa que desarrollar, fabricar y ensamblar diales, botones e interruptores físicos.

Además, permiten añadir funcionalidades con un coste marginal y sin penalizar el peso del vehículo, algo que seduce tanto a ingenieros como a departamentos de marketing. Sin embargo, en un objeto en movimiento, la pantalla táctil no es la mejor interfaz posible.

En 2017, el destructor estadounidense USS John S. McCain colisionó con un petrolero civil en el estrecho de Singapur, causando la muerte de diez marineros. Tras la investigación, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE UU concluyó que un complejo sistema de control basado en pantallas táctiles contribuyó a la pérdida de control del buque.

Como consecuencia, la Marina estadounidense inició un proceso para eliminar estos sistemas en sus destructores. “Que algo sea posible no significa que deba hacerse”, afirmó el contralmirante Bill Galinis tras el incidente. Un consejo que los diseñadores de interfaces en automoción deberían tener muy presente.

Hoy en día, cada fabricante propone su propio sistema, con una lógica y distribución distintas. Si a eso sumamos que la mayoría apenas hojea el manual del coche, el potencial de distracción resulta evidente.

Pantallas táctiles vs botones físicos: el problema de la distracción

Ejemplos de interfaces mal resueltas no faltan. Uno de los más extremos es el sistema de Tesla, auténtico defensor del control total mediante pantalla, donde ajustar la dirección del flujo de aire requiere múltiples acciones en el display.

La doctora Raluca Budiu, directora de investigación en Nielsen Norman Group, explica que en el mundo analógico podemos memorizar la posición de un botón físico y utilizarlo sin apenas prestar atención. Es lo que permite tocar el piano leyendo una partitura o escribir en un teclado sin mirar.

En cambio, localizar un botón en una pantalla exige confirmación visual constante. Si además está oculto en un menú, la interacción se multiplica, así como el tiempo y la atención necesarios.

De hecho, diversos estudios sugieren que los conductores tardan entre dos y cuatro veces más en realizar tareas básicas mediante pantallas táctiles que con controles físicos.

Un informe del Transport Research Laboratory reveló que los conductores que utilizaban Apple CarPlay o Android Auto apartaban la vista de la carretera durante al menos 12 segundos, y que la merma en sus tiempos de reacción superaba incluso la provocada por el alcohol (dentro del límite legal) o el consumo de cannabis.

En 12 segundos pueden ocurrir muchas cosas: a 110 km/h se recorren unos 350 metros –casi cuatro campos de fútbol–. Y al volver a mirar la carretera, el cerebro necesita un instante para recuperar el contexto…

“Detesto las pantallas táctiles en un coche de altas prestaciones”, afirma Gordon Murray, creador del McLaren F1 y del GMA T.50. “Cuando diseñaba monoplazas de F1, tenía una regla: la línea de visión del piloto no debía desviarse más de tres grados para consultar los instrumentos. Así no tenía que reenfocar”.

El regreso de los botones físicos y el nuevo lujo digital

Ahora, parece que los organismos reguladores empiezan a prestar atención a estas cuestiones. Euro NCAP ha revisado sus protocolos para evaluar la ubicación, claridad y facilidad de uso de los controles esenciales, incluyendo la presencia de botones físicos para funciones habituales, con el objetivo de reducir distracciones.

Pero la seguridad no es el único motivo del regreso del botón.

En una era en la que las pantallas táctiles se han convertido en un elemento común, los botones, mandos giratorios e interruptores que ofrecen una interacción tangible vuelven a percibirse como un signo de calidad y lujo.

“Nosotros trabajamos con los sentidos”, explica Miles Nurnberger, director de diseño de Aston Martin, justificando el regreso de controles físicos en funciones como los modos de conducción o la climatización.

Otros fabricantes de automóviles siguen el mismo camino. Ferrari, por ejemplo, ha recuperado botones en su eléctrico Luce.

“Nos adelantamos demasiado”, admitió Ola Källenius, CEO de Mercedes-Benz, al anunciar el regreso de mandos físicos en los volantes tras las críticas a los controles táctiles.

“Esto no es un teléfono: es un coche”, sentenciaba Andreas Mindt, jefe de diseño de Volkswagen, cuya futura gama incorporará botones físicos.

Las pantallas táctiles, sin embargo, no desaparecerán. Siguen siendo clave, especialmente en el mercado chino, y las nuevas generaciones, acostumbradas a interfaces digitales y a vehículos cada vez más autónomos, pueden no otorgar tanta importancia a la interacción física con la conducción.

En este contexto, no sorprende que estudios de Mercedes-Benz apunten a que los habitáculos del futuro combinarán controles físicos, head-up displays, grandes pantallas y reconocimiento por voz…

Por todo ello, podemos afirmar que el botón ha vuelto. Aunque, quizá, nunca se fue del todo.