Alfa Romeo Giulia: una cita con el M3 italiano

Hoy teníamos una cita, con una «bella donna», de la que solo habíamos visto fotos. Pero no ha sido como ir a una cita a ciegas, sabíamos que nos íbamos a enamorar a primera vista. Y así ha sido, tras unas cortinas rojas, ahí estaba, en azul metalizado, el Alfa Romeo Giulia. Era un modelo «preserie», es decir, para mostrar, no para funcionar, para eso debemos aguardar un poco más. Pero se veía igual de bien e impresionante. Lo primero que llama la atención es su portentoso frontal, deportivo, sin llegar a ser agresivo pero con gran presencia. Presencia italiana, de la que te hace quedarte parado en silencio mirando. 

Alfa Romeo Giulia: una cita con el M3 italiano

Todo el conjunto encandila, sus tres volúmenes de berlina, su trasera con el difusor y la doble salida de escape, y si abrimos la puerta, un interior con un estilo sencillo y cuidado, para que esa sencillez no le haga ser incompleto. Asientos deportivos, una palanca de recorrido corto y tacto mecánico que hemos podido accionar imaginando el sonido del motor V6 biturbo de origen Ferrari capaz de producir 510 CV. La unidad mostrada, con el pack performance, es decir, llantas «superleggera» pinzas más grandes y asientos deportivos en carbono, valía unos 103.000 euros, pero el Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio Verde parte de los 87.000 euros. Se busca la exclusividad, se harán bajo pedido y para España hay 22. Por lo que cuando nos crucemos uno más vale girar el cuello lo suficiente. El carbono, dependiendo del pack de acabado y opciones estará muy presente, como en ese fino spoiler trasero, o los asientos y el interior. Pero la gama de motores «normales» irá desde los 150 a los 280 CV. 

giulia culo

Marchionne, CEO de Fiat Chrysler Automobiles, llama a Krief, el hombre que ha cambiado la filosofía de los supercoches al hacer que todos sigan el comportamiento de su Ferrari 458 Italia, y le encarga que busque a los mejores para crear un nuevo Alfa. El Alfa Giulia.  “Los llamé uno a uno, como en Misión Imposible o en Ocean’s Eleven”, nos dice Krief. “Uno de mis elegidos estaba en Australia, trabajando para la competencia, y antes de terminar la conversación me dio el “ok”, y me aseguró que volvía para Italia”. Reunidos en un lugar secreto –en serio– este equipo se puso manos a la obra para hacer un nuevo Alfa, con Lorenzo Ramaciotti, uno de los mejores diseñadores de Pininfarina, al frente.

Dos años y medio después esta sala blanca dio a luz a un coche increíble: bajo, ancho y listo para la batalla. La potencia va al eje trasero, el delantero se ha adelantado hasta casi rozar los faros para dejar el peso totalmente centrado en el coche. Su apariencia es perfecta, es la berlina con la que muchos hemos soñado, sin efectos artificiales, solo músculo y potencia. “Es un coche para disfrutarlo en vivo, y eso que en foto es espectacular”.

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Cuando ves el coche desde el tres cuartos trasero el habitáculo parece más pequeño, se encoge ante el poder de la trasera. La zaga es brutalmente poderosa, y muestra sus anchas vías con unos enormes rodillos que visten las llantas. Abrimos el capó, cuyo interior es de fibra de carbono  –utilizar una pieza tan cara en un lugar que no ven el cliente ni los aficionados delata que este es un coche muy serio– y aparece el 2.9 V6 biturbo. Nos deja sin palabras: 510 CV,  307 km/h, de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos… Quiero arrancarlo e irme a conducirlo inmediatamente. El carbono está en el capó, en el techo y en la tapa del maletero. Las puertas y aletas son de aluminio y, al subir al interior, me encuentro unos bácquets de carbono –opcionales–.

Alfa Romeo Giulia

El volante es perfecto, el tapizado, de élite, y me sorprende una elegante sencillez en todo el cuadro de mandos. Aparte del botón rojo para arrancar el motor llegado desde Ferrari, todo lo demás es negro, con algunos detalles en aluminio cepillado.  No hay ningún detalle en el coche que no haya llegado a un estado de evolución perfecto, por ejemplo la matrícula trasera. Desde hace años Alfa la ubica en el paragolpes, pero para ello se necesita una instalación eléctrica y un paragolpes más grande que hace el coche más largo, así que la placa ha vuelto a la tapa del maletero para que el coche sea unos milímetros más corto.El objetivo de Marchionne era crear un coche con el que dar la vuelta a la marca, y visto el resultado: carrocería, mecánica, interior, el cuidado de todos los detalles… este es el coche que debe conseguirlo. Solo nos queda un pequeño matiz: ponernos a sus mandos y probarlo. Si este coche es tan bueno como se ve, será un coche que cambiará el rumbo de una marca histórica.