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Los ochenta, al muro de Berlín le quedaban dos telediarios, Scorpions triunfaba en las radios y la URSS no podía seguir el ritmo de la Guerra Fría ni el corrompido comunismo del país. Mientras Europa empezaba a cambiar, los amantes del motor disfrutaban de una época gloriosa donde la palabra exceso no existía. Deportivos y superdeportivos que copaban los pósters de todas las habitaciones de los adolescentes, con diseños extravagantes y motores con más cilindros que misiles nucleares tenía Estados Unidos. Coches como el Lamborghini Countach LP500 que Valentino Balboni probaba. Deportivos que se reúnen en este vídeo llamado Wolf of Autostrada, un homenaje a una época gloriosa que jamás volverá pero que ya nadie puede borrar.

El vídeo está protagonizado por cuatro coches y sus cuatro pilotos, comenzando con un encuentro nocturno para lo que parece ser una carrera por un buen puñado de billetes. Los protagonistas son un RUF CTR Yellowbird que pilota el gran Stefan Roser alias “Der Professor”. En el bando italiano el mítico Valentino Balboni lleva, como no podía ser de otra forma, un Lamborgini Countach; mientras que Mirko Venturi, un piloto de competición, se encarga de domar el Ferrari Testatorossa con su motor de 12 cilindros horizontales. Sam Hancock se hará cargo de defender el honor inglés con un Aston Martin V8 Vantage tan inmaculado como su traje.

Balboni es “The Lamborghini Whisperer”, el hombre que susurraba a los Lamborghini, que ataviado con su traje de cuadros pone al icónico Countach a fondo por la Autostrada, la autopista italiana. Aunque la historia tenga su gracia, se te olvida en el momento en el que empieza a sonar la música ochentera y los motores empiezan a rugir. Volver a ver juntos a esas cuatro joyas hacen que Wolf of Autostrada sea un homenaje como pocos a aquella época. Y ya ver al Testarossa de lado persiguiendo al Lamborghini es algo que solo se atrevían a hacer hace más de treinta años.

Wolf of Autostrada

La música, la ambientación, los atuendos, todo te transporta a un tiempo en el que la velocidad era guay y todos querían tener el coche más extravagante. Los toques de humor no faltan, como la distracción del inglés con la mujer del viñedo o Venturi robando a punta de pistola el Lamborghini a Balboni, que acto seguido arregla el Ferrari y sigue la carrera. Mientras “Der Professor” sigue a lo suyo conduciendo el Yellowbird como si estuviera batiendo un récord de circuito. Kidston es un concesionario de clásicos de lujo que ha decidido rendir pleitesía a estos deportivos tan icónicos en un vídeo irrepetible, atreviéndose a poner al límite coches que tienen seis ceros en su precio de adquisición. Bravo por ello.

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