Pongámonos serios ¿Un Audi contra un Porsche? La firma de Stuttgart es como el Real Madrid o el Barcelona, sabes que jueguen como jueguen durante el año, en la Liga van a acabar primero o segundo, pero también pueden tener un año débil, y es ahí cuando el Atlético de Madrid, el Valencia de sus mejores años, el Súper-Depor o el Sevilla intentan ganar sus títulos, aprovechando las debilidades de los eternos líderes.

Esto es lo que ha hecho Audi. Porsche ha lanzado los Cayman y Boxster de cuatro cilindros con turbo, y entre el público surgen las dudas. ¿Serán tan buenos como antes?, ¿tan brillantes?, ¿tan emocionantes?… y en esas llega Audi con su TT RS de 400 CV, 60 más que el modelo que ya puso a la marca a jugar en la Champions League de los cupés compactos. Para echar más leña al fuego, ambas firmas pertenecen al grupo Volkswagen y, además, el nuevo presidente ejecutivo de Audi Sport, la división deportiva de Audi, acaba de dejar Lamborghini en el punto más alto de su larga historia, como un importante rival en la gama alta de Porsche y a punto de sacar un SUV para amargar la existencia al futuro Cayenne ¿Hace falta más pimienta en este choque o saltamos ya al terreno de juego?

DISEÑO, TECNOLOGÍA Y CALIDAD

De Audi se pueden criticar algunas cosas, pero no su soberbia maestría a la hora de hacer coches atractivos. Toda su gama está llena de detalles de diseño, tecnología y lujo que queremos tener en nuestro coche, y de ahí el despegue de sus ventas. Ahora bien, a la hora de hacer verdaderos deportivos la firma siempre ha tenido un camino muy difícil, primero porque, queramos o no, gran parte de sus componentes técnicos pertenecen a una marca generalista como Volkswagen y, segundo, porque crear un deportivo de verdad significa renunciar a mucho de lo que Audi había conseguido hasta ahora en términos de confort, eficacia y equipamiento.

¿Cómo hacerlo? El anterior TT RS ya nos dio un aviso de por dónde iban a ir las cosas, con un modelo que se adentraba en terreno radical, y el nuevo RS multiplica sus virtudes. El motor 2.5 de cinco cilindros estrena bloque de aluminio, refuerza sus turbos, ajusta sus componentes y alcanza, como ya hemos mencionado, nada menos que 400 CV. A ello se suma un sonido de escape brutal, un puesto de conducción de élite y toda la tecnología Quattro y S-Tronic de Audi. Cuesta 80.000 euros y se ofrece también como descapotable Roadster.

MUCHO CARÁCTER

Arranca el motor mediante el botón en el volante y sentirás cómo tus vecinos te odian, incluso los que viven más lejos, y al rugido inicial le sigue un gorgoteo prometedor que se confirma cuando salimos a la carretera con un sonido de motor que nos embriaga. Este Audi tiene verdadero carácter. Incluso antes de arrancar el nuevo 718 Cayman tiene que hacer algunos deberes, como armarse con la caja automática opcional PDK, acoplar el escape deportivo y el Pack Chrono y salir a la carrera. El Porsche tiene un precio de salida más barato que el Audi pero, a base de igualar su equipamiento con extras, será siempre algo más caro.

En el vano motor central se ubica el elemento de la discordia que Audi quiere utilizar a su favor: un nuevo cuatro cilindros turbo de 2.5 litros con 350 CV que intentará hacernos olvidar el maravilloso seis cilindros de antaño. No perdamos de vista el diseño, porque el Audi mejora el TT con un completo kit aerodinámico que incluye un alerón trasero fijo, megafaldón delantero, grandes llantas de color exclusivo y un interior negro como la fibra de carbono. Porsche juega la carta de la discreción con el 718 Cayman S , aunque los faros con cuatro puntos de luz diurna, la bonita y atractiva resolución traseras, las nuevas tomas laterales y lo compacto de su imagen hacen lo suyo por mantener un atractivo estético intemporal.

Las grandes llantas, eso sí, están en el catálogo de opciones, lleno de delicatessen que serán la perdición de nuestra economía. Hora de acelerar y de olvidarnos todo lo anterior en mecánicas Porsche. El sonido es grave, casi un gorgoteo que, francamente, te hacer pensar en el pasado, pero que con el escape Sport resulta sensacional. La respuesta es inmediata, adiós no solo al subir de vueltas para buscar la potencia, sino también al retraso en la respuesta de los turbos. El sistema de precarga que utiliza la marca hace que la fuerza esté disponible siempre, esperando que pisemos a fondo para que el Cayman S salga disparado a la caza de su inesperado rival.

¿MODO ‘DYNAMIC’ O ‘SPORT PLUS’?

Llega la hora de conectar el modo ‘Dynamic’ en el Audi. El uso del cambio se reduce a solo seis de las siete marchas, el motor está más vivo, las suspensión es más dura y la dirección responde con mayor resistencia a nuestras acciones. Para el Porsche es el momento de activar el botón ‘Sport Plus’, que cambia aún más la dinámica que en el Audi para volverse un deportivo muy agresivo. Además incluye, en el mando central rotatorio junto al volante, un botón “push to pass” que, durante 20 segundos pone en alerta la mecánica para realizar un adelantamiento.

Debe ser una gozada activarlo en circuito cuando alcanzas otro coche en medio de la recta… Si estos coches tan nuevos se comportan de forma tan madura y refinada es porque, en el caso del Audi, el TT se basa en la plataforma MQB que la marca estrenó en el A3 de 2012, mientras el 718 Cayman es una evolución del modelo presentado en 2006. A muchos no les importará, pero si ninguno cuenta con instrumentación “head up display” ni lo último en ayudas a la conducción, es por este motivo.

En el interior Audi disfruta del Virtual Display en lugar de los relojes, y podemos elegir la información que queremos que aparezca. Es muy vistoso y eficaz, a la par que futurista, pero echamos de menos una pantalla de navegador que pueda utilizar o consultar el pasajero. En cuanto al 718 Cayman S, a pesar del nuevo sistema multimedia, hay menús a los que cuesta llegar y el cuadro de relojes es muy pequeño, incluidos el cuentavueltas o el indicador digital de la velocidad. Por dentro el Audi es más amplio, tiene más maletero y resulta más práctico, mientras en el Porsche vas sentado mucho más bajo, en una posición más deportiva y con menos espacio alrededor y, aunque tiene dos maleteros, no podrás dejar nada detrás de los asientos, ya que ahí mismo está el motor.

LAS CURVAS INCLINAN LA BALANZA

Llega la hora de meter los coches en las curvas y, con ello, las diferencias más notables. El Porsche tiene la mejor dirección del mundo. Llegada directamente desde el 911 Turbo, transmite todo lo que ocurre con una fidelidad increíble y permite meternos a fondo en la conducción, ser parte de la misma y disfrutar como nunca. Los frenos de acero son buenos, pero no tienen el mordiente de los de carbono de Audi, auténticas anclas cuando se trata de pisar a fondo.

El TT tiene una excelente dirección, pero no alcanza las virtudes del Cayman, su potencia en cambio es más viva, le gusta más estirar la mecánica y conseguimos disfrutar del cambio S-Tronic. La tracción total es sumamente eficaz, y, aunque se podría haber optado por un tarado del sistema más deportivo, como ha hecho Ford con el Focus RS, el TT antepone la efectividad a la diversión, es más rápido y seguro, pero no hay quién lo mueva, lo que le resta emociones al volante.

En las autopistas alemanas hemos lanzado el Audi a los 280 km/h –límite de las versiones con pack “driver” frente a los 250 km/h de serie–, mientras que en el marcador del Porsche, aunque su velocidad punta es de 285 km/h, vemos los 300 km/h antes de tener que levantar el pie por culpa de un coche que ocupa el carril izquierdo…. Las prestaciones en aceleración asustan, y el TT RS, con el “launch control” consigue alcanza los 100 km/h en 3,7 segundos, cifras que lo sitúan en la órbita del R8 V10, el BMW M6 o el Mercedes AMG GT-S. El Porsche, por su parte, detiene el crono en 4,2 segundos, lo que se logra con el pack “sport-chrono”, igualando las cifras del 911, algo increíble con solo cuatro cilindros.

Llega la hora de decidirnos por un ganador. El esfuerzo de Audi ha sido tremendo, pero cuando tenía todos los ingredientes para ganar, ha perdido una bola de partido en el último momento, ya que no resulta tan deportivo ni tan divertido como el 718 Cayman S. ¿El motivo? Quiere seguir siendo ese deportivo veloz que nos lleve día a día, con el máximo de exclusividad, a cada lugar del mundo, pero sin traicionar ni sus principios ni lo que de él espera su clientela: esa capacidad de alcanzar las máximas prestaciones sin necesidad de ser un maestro del volante.

El TT RS es capaz de ir increíblemente rápido con un margen de seguridad importante, pero pierde en agresividad y diversión cuando buscamos el máximo de su rendimiento. Esto no quiere decir que el Cayman no sea seguro, al contrario, pero sí es un coche en el que puedes desconectar las ayudas a la conducción, ejercer de maestro del contra-volante y sentir mucho más la carretera. Incluso ese motor de cuatro cilindros, a priori punto débil del nuevo modelo, empieza a gustarnos, empujando como un martillo siempre que lo deseamos, y con un sonido de escape que nos hará olvidar con el tiempo el metálico vibrar de su antecesor.

Corona su oferta que sea algo más barato y que, en el futuro, mantenga mejor su precio, así que, querido Porsche, todavía eres el Rey, pero cuidado con los descuidos porque muchos clientes de la marca terminarán con un TT RS en su garaje, aunque solo sea por disfrutar de un motor más potente y carismático.

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