Lo hemos conducido por las carreteras de Ávila y la versión de 299 CV nos ha conquistado. Un SUV de más de cinco metros y casi 2.400 kilos que pasa de 0 a 100 km/h en seis segundos y que, sin embargo, gasta mucho menos de lo que su tamaño hace pensar. Ya se vende desde 95.630 euros.
Veinte años dan para mucho. El primer Q7 llegó a nuestro mercado en 2006 y, desde entonces, Audi ha vendido 1.130.000 unidades en todo el mundo, de las que 23.200 se han matriculado en España. Con esas cifras sobre la mesa, la marca de los cuatro aros no ha querido arriesgar en la tercera generación de su SUV más grande, que mantiene la esencia de siempre pero da un salto enorme en tecnología, iluminación y versatilidad interior.
La primera sorpresa está bajo el capó. En plena ofensiva eléctrica, Audi lanza el nuevo Q7 solo con motores diésel, y tiene sus motivos. En este segmento la mitad de las matriculaciones siguen siendo de gasóleo, así que la marca ha apostado por un V6 TDI de 3.0 litros con dos niveles de potencia, 245 y 299 CV. Ambos llevan tecnología MHEV plus, con un generador integrado en la transmisión que aporta hasta 24 CV y 370 Nm extra en momentos puntuales, y un compresor eléctrico que elimina cualquier retraso en la respuesta. Gracias a esta electrificación los dos lucen la etiqueta ECO de la DGT.

La versión de 299 CV es la que más nos gustó en nuestra prueba por los alrededores de Ávila. Sus 630 Nm de par empujan con una contundencia que recuerda a la de un coche eléctrico, alcanza los 235 km/h y acelera como un deportivo. Lo mejor es que, conduciendo con alegría, el consumo se mantiene en cifras muy razonables para un coche de este tamaño y peso, en línea con los 7,2 a 8,0 litros que homologa en ciclo WLTP. El cambio tiptronic de ocho marchas y la tracción quattro permanente, ahora con un nuevo diferencial central autoblocante con precarga, completan un conjunto que se siente aplomado y sorprendentemente ágil en curvas. De serie monta suspensión de muelles, aunque se puede elegir una neumática adaptativa o una deportiva que rebaja la carrocería 30 mm, ambas con dirección a las cuatro ruedas.

Por fuera crece en presencia, con el capó y los aros más altos, una línea de techo casi horizontal y, sobre todo, mucha luz. El Q7 estrena la primera parrilla Singleframe iluminada de Audi, completa y no solo el logotipo. También es pionero en los intermitentes avanzados, que por la noche proyectan una flecha en el suelo para avisar a ciclistas y peatones de un giro o un cambio de carril. Los faros Matrix LED digitales con tecnología micro-LED, las luces traseras OLED de tercera generación y un rombo que se proyecta junto a las puertas al abrirlas completan un despliegue lumínico de primer nivel.
Dentro, la gran novedad es la posibilidad de elegir entre cinco, seis o siete plazas. La configuración de seis, que se estrena en esta generación, cuenta con dos butacas individuales en la segunda fila y cuesta 3.215 euros más, mientras que la de siete plazas supone unos 2.500 euros adicionales. El maletero de la versión de cinco plazas llega a 2.075 litros con los asientos abatidos. Otro de los protagonistas es el techo panorámico, que puede pasar de transparente a opaco en nueve segmentos independientes. Audi estrenará además en este modelo su primer techo iluminado, aunque llegará a partir de 2027.




Ese mismo año la gama crecerá con dos versiones híbridas enchufables y un motor de gasolina TFSI, que se presentarán en enero y llegarán a los concesionarios españoles en abril. Mientras tanto, el Q7 fabricado en Bratislava parte de 95.630 euros con el motor de 245 CV y acabado Advanced, y de 98.500 euros con el de 299 CV. El acabado S line cuesta 101.330 y 104.200 euros respectivamente, y el tope de gama Black line alcanza los 108.630 y 115.760 euros.








