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En 1988, Suzuki lanzó al mercado el Vitara, aportando por un diseño innovador nunca visto antes en esa época y convirtiéndose en el primer SUV moderno de la historia. Aunque no debemos olvidarnos que el segmento SUV ha heredado muchos de los elementos existentes en el segmento de los todoterreno, con mención especial al Range Rover Velar de 1969. Un todocamino que aunaba las características de los actuales modelos del segmento: un diseño que atrae, carrocería elevada y compacta, peso ligero, comportamiento intachable en carretera y ágil en ciudad, y buenas capacidades para desenvolverse fuera del asfalto.

Parece ser que el auge del segmento SUV no tiene fin, siendo el tipo de coche más deseado por los consumidores. Estas siglas designan a aquellos vehículos que comparten ciertas características con los Station Wagon (carrocerías tipo familiar) pero que se asientan sobre plataformas todoterreno, no siendo indispensable la incorporación de sistemas de tracción integral ya que este segmento no se especializa únicamente en proporcionar una conducción off-road.

Suzuki lleva explorando el segmento de los SUV desde hace 30 años y con el Vitara puede presumir de una gran historia a sus espaldas hasta llegar a la cuarta generación del modelo que hoy día recorre nuestras carreteras.

El segmento SUV presenta varias ventajas con respecto a otros segmentos: una posición al volante más elevada (lo que aumenta la visibilidad y aumenta la comodidad a la hora de subir y bajar del vehículo), rubustez y seguridad, así como disponer de un gran espacio interior y capacidad de carga junto con un gran espíritu off-road.

Durante la presentación del primer Vitara, la cual tuvo lugar en el Salón del Automóvil de Tokio de 1988, sorprendió a todos los asistentes por su nueva filosofía, desafiando a los segmentos de aquella época. No dudaron a la hora de aunar dos segmentos en un solo coche.

A primera vista, su carrocería compacta de tres puertas no tenía nada que ver con los grandes 4×4 que estaban ya en el mercado. Su personalidad yacía sobre las líneas estéticas más fluidas que le conferían un aspecto más atractivo y urbanita; elementos como el icónico portón trasero en el que iba anclada la rueda de repuesto aportaban un carácter aventurero que le hacía destacar sobre los demás.

Así comenzaba la historia del Vitara, un nuevo concepto de coche que destacaba por su reducido peso y junto con un motor de gasolina de 1.6 litros de  80 CV y unas reducidas dimensiones -3,56 metros de largo y menos de 1.000 kg de peso-. Tras irrumpir con fuerza en el mercado, una nueva gama de motores, con opciones diésel y una V6 de 2.0 litros y 134 CV de gasolina.

En la segunda generación (1998-2005), Suzuki implementó unas líneas más dinámicas y un interior más refinado; el chasis recibió una actualización que mejoró el comportamiento en carretera. En esta generación, el conductor podía cambiar de 4×2 a 4×4 con un botón en la cabina. Además, creció en dimensiones; presentaba una distancia entre ejes 320 mm superior y 485 mm más de longitud.

En la tercera generación (2005-2014) se profundizaba aún más el concepto SUV y se aleja de los todoterrenos convencionales. Redujo un poco más el tamaño, control de emisiones y un amplio abanico de actualizaciones para hacer del Grand Vitara un SUV acorde a la actualidad. Además, presumía de un sistema 4WD de tracción total junto con cuatro modos de conducción, alternando entre los mismo desde el cuadro de mandos.

Cuarta generación (2014-). El icónico modelo volvió a sus orígenes por su filosofía; con una imagen más agresiva, personalizable y genuina, el Vitara llegaba cargado de nuevas tecnologías, con lo último en conectividad e infoentretenimiento. Ocurre también una mejora en el apartado de seguridad, con una sólida carrocería y con asistentes de condeucción como el sistema de asistencia a la frenada o el control de crucero adaptativo.

Las motorizaciones disponibles son dos motores de 1.6 litros, tanto de gasolina como diésel, ofreciendo 120 CV y 140 CV, respectivamente.