- Publicidad -

La historia de Vector, como la de casi todos los supercars artesanales, no tuvo un final feliz. Pero fue el sueño hecho realidad de Gerald Jerry Wiegert, graduado en diseño en el Art Center College de California.

Trabajando en un pequeño taller en el área de Venice, en Los Ángeles, creó su prototipo W2 a finales de los setenta del pasado siglo. Este dio lugar años después a su primer modelo de producción, el espectacular W8. Además de una carrocería que parecía de otro planeta, llevaba un 6.0 V8 de origen GM con dos turbos que rendía 625 CV. La estructura monocasco era como la de un coche de competición de Grupo C, de nido de abeja de aluminio con adhesivo epoxy.

El Vector Avtech WX-3 con motor 7.0 V8 biturbo de 1.000 CV, subastado por 615.500 dólares.

Pasando la barrera de los 1.000 CV

Con lo que ingresó por la venta de los W8, Wiegert comenzó a desarrollar un nuevo coche, que presentó en el Salón de Ginebra de 1992. El Vector Avtech WX-3 derivaba del anterior, pero con un diseño más curvado y orgánico. Su motor 7.0 V8 alcanzaba 1.000 CV de potencia, acoplado a un cambio automático.

Un año después volvió a exponerlo en Ginebra pintado de verde, pero el protagonismo fue para el Vector Avtech WX-3R (roadster) color púrpura metalizado. Este montaba un 6.0 V8 con un cambio automático. Los dos prototipos expuestos en Suiza, que seguían en manos de Wiegert, son los que se acaban de subastar en Arizona por 615.500 y 500.000 dólares, respectivamente.


Junto a estas líneas el Vector Avtech WX-3R (roadster) vendido por 500.000 dólares.

Pero la compañía entró en crisis tras la hostil toma de control de Vector por parte de Megatech, que por aquel entonces poseía también Lamborghini. El dueño era Tommy Suharto, el hijo del dictador indonesio homónimo.  Tras una lucha judicial Wiegert se quedó con sus prototipos y, “la Vector de Suharto” lanzó el modelo M12 de 1995 con el V12 del Lamborghini Diablo, pero fue un fracaso y la empresa cerró.

Hoy nos complace comprobar que hay muchos que valoran la obra de Wiegert. Hace poco un Vector W8 (foto inferior) se subastó por 950.000 dólares, lo que demuestra que no hay nada tan gratificante como comprarte el coche con el que soñabas cuando eras un chaval. Y Wiebert es incansable: en 2007 presentó un prototipo llamado WX-8 con 1.800 CV

El incendio del W8 y el ‘pelazo’ de Andre Agassi

En 1990 el Vector W8 costaba 455.000 dólares, mucho más que un Ferrari o un Lamborghini equivalente. Eran tiempos de excesos, los años por ejemplo en los que Jordan Belford, “el lobo de Wall Street” estaba en la cresta de la ola con una empresa de inversiones.

En esta coyuntura Wiegert logró vender unas 20 unidades del W8, una de ellas al tenista Andre Agassi en 1991. En la foto aparece muy feliz con su extinta melena y su novia Wendi. Pero la cosa no funcionó. Al parecer se lo entregaron antes de tiempo a causa de su impaciencia y por lo positivo que sería para promocionar la marca, pero le advirtieron de que no lo condujera hasta que fuera retocado.

Como era de esperar, el número uno de la raqueta no hizo caso y el coche salió ardiendo… Hoy el Vector es un modelo exótico, el único superdeportivo americano de principios de los noventa.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

ocho − seis =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.