Dicen que no hay escuela como la vieja escuela, y el Subaru WRX STI es uno de los más populares de ella. Por desgracia, estamos ante su última versión, pues las normativas anticontaminación no paran de endurecerse. Eso es bueno para el futuro de nuestro planeta, pero malo para quienes añoran un pasado de coches duros y comprometidos a darte sensaciones fuertes. El otro gran alumno de la vieja escuela es el Mitsubishi Lancer Evolution.

Para quienes crecieron viendo competir a McRae y a Mäkinen, el WRX STI y el Evo eran su mayor anhelo, coches de competición para calle. O eras de “Subie” o de Mitusbishi, en cualquier caso tener uno u otro en tu garaje ya era pertenecer a una familia. El Lancer Evo nos dijo adiós para siempre en 2016 con el Evo X, mientras que el WRS STI ha seguido hasta ahora, con un último restyling y alguna edición especial fuera de nuestro país. El concepto es claro, un sedán de cuatro puertas con tracción total y un motor a prueba de bombas y que se comporta como tal. La última generación del Subaru nos entrega 300 CV provenientes de su motor de 2.5 litros turbo y un torrente de sensaciones como pocos coches, con un cambio manual de seis velocidades para verdaderos hombres, y un paso por curva para verdaderos pilotos.

El Lancer Evo VIII fue, es y será su mayor rival lleve el número que lleve en su portón del maletero. Con 265 CV de serie y un sistema de diferenciales creado por y para la competición, es más tosco pero igual de divertido. Elegir uno es cuestión de corazón.

Subaru WRX STi 2018

Nuestra versión es el Confort Edition, que por los mismos 46.900 euros elimina el alerón trasero, añade el techo solar y nos viste de cuero el interior. Puestos a decir adiós al STI elegiríamos  el Rally Edition con su alerón. Su suspensión se ha refinado, pero sigue siendo deportiva, los frenos Brembo te detienen sin miramientos y el motor exige rodar tan alto de vueltas que olvidarás que llevas un turbo. El paso por curva es tan bueno como su practicidad, con cinco plazas y 460 litros de maletero solo tendrás que preocuparte de las visitas a la gasolinera. La motricidad es abrumadora y si jugamos con la gestión electrónica de su diferencial, podremos llevarlo como Sainz o como un hooligan.

Subaru

Mitsubishi Lance EVO VIII

A nosotros también nos cuesta diferenciar el Evo VII del VIII y del IX, pero su aspecto siempre ha sido agresivo y atractivo, como Uma Thurman con su mono amarillo y su katana. El legendario motor 4g63t estuvo presente del I al IX, y hay quien lo ha preparado con hasta 700 CV. Es mucho más rudo que el Subaru, pero es por la diferencia de edad y porque esta unidad no va de serie, como bien sopla su válvula de descarga. Y es que encontrar un Lancer Evo de stock es más difícil que ver un “guiri” sobrio en Magaluf. El mercado de segunda mano es complicado, los “nacionales” (volante a la izquierda) coquetean con los 30.000 euros, los importados (volante a la derecha) puedes encontrarlos por la mitad.

 

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