Todos los amantes del automóvil y de esa adrenalina que produce sentarse frente a un volante vivimos tiempos peculiares. Los modelos de negocio están cambiando, los fabricantes son conscientes y sus departamentos de marketing lo son aún más. Muchos nos vamos dando cuenta de cómo cada vez más ese aura de valores y ensalzamiento del producto va comiéndonos el terreno poco a poco. Parece como si de repente los términos “SUV” o “Crossover” llevaran con nosotros toda la vida, y que aspectos como la seguridad o la tecnología cobran precisamente ahora más importancia que nunca.

No es exactamente así. Los caminos a seguir son muchos, las ventas crecen y el futuro es prometedor, pero al final uno puede percibir cuándo se escoge el camino fácil, o por el contrario, se opta por un camino más complejo y purista que no persiga complacer a todo el mundo, y prefiera acordarse de los verdaderos valores de un coche y sus conductores. La apuesta puede ser arriesgada, pero desde aquí me cuesta no augurar una futura recompensa a su buen hacer.

Esa es la impresión que me llevo de Subaru. Para muchos, una marca “de segunda” en nuestro país -las cifras de venta, aunque crecen, siguen estando muy lejos de otros mercados- pero que con su buen trabajo, paso a paso y casi silencioso va demostrando su grandeza. Una marca que se adelantó a esa combinación que hoy muchos dicen haber descubierto de construir un coche “total”, esto es que que se note que es fuerte, seguro, con espacio y capaz de adaptarse a casi todo tipo de superficies y situaciones.

Particularmente, en la nieve noruega he descubierto que esta gama Subaru quiere acercarse lo máximo posible a ser un coche de verdad. Y lo mejor de todo es que no nos lo tienen que vender ni tampoco que convencer. Ellos están acostumbrados, porque eso sí ha sido siempre así. Un coche robusto, duro como el que más, fiable, con un motor de calidad, y ahora con mucha más diversión al conducir y adaptable a las nuevas demandas del mercado en términos de diseño y comodidad.

Subaru

Al empezar el día, el mánager general de ventas y marketing de Subaru Europa,  David Dello, en presencia de numerosos ingenieros japoneses, nos cuenta en la rueda de prensa que el motor boxer diesel, el sistema EyeSight que llevan desarrollando a lo largo estos 30 años y la simétrica tracción AWD (All Wheel Drive) serán tres de los pilares en los que se cimienten los esfuerzos tecnológicos de los japoneses en los próximos diez años.  

Pero a Noruega nos han llevado a probar especialmente la AWD, y como es de bien nacido ser agradecido, os voy a contar la verdad. Es una auténtica pasada. Nos dejan probar cinco modelos de la gama: Forester, Outback, XV, Levorg y el salvaje WRX STI. Nos preparan preciosas rutas con cientos de kilómetros  sobre la nieve y cinco pruebas: Un circuito offroad, una pista de handling, un círculo de drift, un slalom y un “paseo” 4×4 por el bosque. No se escatima en nada, y además creo que con acierto porque se me ocurren pocas maneras mejores de probar un coche de verdad . Ya saben que más no es siempre mejor, y me gusta que eso forme parte del espíritu Subaru. Es algo así como una optimización de sensaciones. ¿El resultado? Los coches no solo cumplen mis expectativas en todas las pruebas sino que las superan con creces.

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Personalmente, aunque el STI es una bestia parda de 300CV y XV, Forester y Outback sean verdaderos monstruos 4×4, yo me quedo con el Levorg. 170 caballos, transmisión Lineartronic tremendamente precisa, un chasis de primera calidad (comparte plataforma con el Impreza) que nada tiene que envidiar a los mejores rivales, unos acabados que combinan finura con dureza y una conducción ligera, pura y adaptable al gusto de los más exigentes. Me sorprende por cómo se comporta en las curvas a alta velocidad, con esa seguridad de la firmeza que le proporcionan los 2 ejes de la AWD, permitiendo levantar blancas polvaredas que veo a través del retrovisor y disfrutar como un enano a los mandos de su deportivo volante. Su precio, alrededor de los 30.000€, me parecía excesivo la semana pasada. Olvidémoslo. Hoy ya me parece bastante más razonable.   

En definitiva -y os animo a ver al vídeo y las imágenes, que son mucho más reveladoras- Subaru ha conseguido implementar en su gama actual de manera brillante una tecnología que lleva desarrollando más de 40 años (El Subaru Leone de 1972 ya integraba la tracción 4WD) con resultados magníficos y un placer de conducción envidiable. Es muy probable que todo esto, junto a su esfuerzo por la autenticidad en la búsqueda de esa identidad única, les permitan convertir el camino difícil en fácil y acercarse a lo que significa hoy la garantía Subaru en países como Estados Unidos. Como dato: todos los Outbacks en España están ya vendidos hasta agosto. ¡Que no se acabe la nieve!

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Subaru Dagali Norway 2016

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