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Durante los días de Semana Santa, con millones de desplazamientos por carretera, hemos tenido la suerte de probar estos dos modelos de Subaru. Y digo suerte porque no nos han dado ningún problema y, créanme, hemos hecho más kilómetros que procesiones.

Subaru Forester, desde 26.900 euros

En primer lugar nos subimos al Forester, el buque insignia de la marca japonesa en nuestro país, con casi 7.500 unidades matriculadas desde su lanzamiento. La primera generación llegó en 1997 y, desde entonces, la característica clave del Subaru Forester ha sido la tracción Symmetrical All-Wheel Drive, a la que se han ido sumando una serie de atributos como la buena estabilidad en carretera, el confort de marcha, la seguridad y la capacidad de carga.

En 2013 fue lanzada la cuarta generación del legendario SUV 4×4 fabricado por Fuji Heavy Industries y dos años después, nos ofrece por primera vez una serie de importantes novedades, comenzando por la esperada transmisión automática Lineartronic asociada a su motor diésel longitudinal de configuración bóxer que se adapta a la normativa de emisiones Euro IV tras una profunda revisión de gran parte de sus componentes. Subaru aprovecha también la introducción de la nueva transmisión automática para incluir el sistema Xmode de ayuda a la conducción en condiciones de baja adherencia, combinado por primera vez con el motor diésel con transmisión automática.

Tanto el cambio automático Lineartronic de variador continuo como los motores, han sido desarrollados y fabricados íntegramente por el departamento de ingeniería de Subaru para que encajen a la perfección, ofreciendo una combinación mecánica única. De hecho, la entrega de potencia y funcionamiento con el cambio automático son más suaves y lineales a lo largo de todo el rango de revoluciones y emplea un número mucho menor de piezas móviles y por consiguiente mayor fiabilidad que los cambios automáticos convencionales. Además del modo totalmente automático, la nueva transmisión, permite su accionamiento manual, eligiendo entre 7 relaciones de cambio desde las levas del volante con el motor diésel, el de nuestra unidad –también has dos gasolina, un 2.0 de 150 CV y un 2.0 Turbo de 240 CV–.

En este sentido el Forester, al igual que el Outback, ha actualizado su motor bóxer diésel longitudinal de carrera corta, modificando el 90% de sus componentes y adaptándolo a la normativa de emisiones Euro VI. Reduce ligeramente sus emisiones de CO2 y un 55% sus emisiones de oxido nitroso gracias a las mejoras en el filtro de partículas y a un nuevo sistema EGR de baja presión. El nuevo motor mantiene su cilindrada en 2 litros pero aumenta su potencia ligeramente hasta los 150 CV con un excelente nivel de par de 350 Nm de 1.600 a 2.400 rpm. Del mismo modo reduce su nivel de vibraciones y sonoridad gracias principalmente a la cuarta generación del sistema de inyección common rail, inyectores, turbo y pistones rediseñados y un nuevo bloque de tipo open deck.

La eficiencia ha sido una de las prioridades en el rediseño de este motor diésel. Las nuevas versiones Sport, Sport Plus y Executive diésel Lineartronic, ofrecen reducidos consumos por cada 100 kilómetros y emisiones de CO2 por kilómetro en ciclo combinado: 6,1 litros y 158 gramos de CO2, por su parte el acabado Executive Plus equipado con llantas de 18 pulgadas, asciende ligeramente hasta 6,3 litros y 163 gramos. Respecto a las versiones Sport, Executive y Executive Plus diésel con cambio manual: consumen 5,7 litros y emiten 148 gramos. La versión Executive Plus con llantas de 18 pulgadas consume 5,9 litros y emite 152 gramos. Todo eso esta muy bien sobre el papel, pero nosotros lo comprobamos en primera persona y tenemos que deciros que estas cifras son bastante ajustadas a la realidad, ya que solo subimos la media combinada del Forester a los 7 l/100 km cuando empezamos a aumentar el ritmo de forma considerable. Ya sabéis, no nos gusta llegar tarde a ningún sitio.

Y si se trata de tomar atajos lejos del asfalto, la eficaz función Xmode con asistente de descensos, te sirve de gran ayuda. Este sistema complementa la ya de por si efectiva tracción integral simétrica AWD y mejora no solo su rapidez de respuesta, sino que actúa sobre el cambio, el motor y los frenos, asegurando la mejor adherencia y tracción incluso en las peores condiciones, y afrontando descensos muy pronunciados con mayor facilidad, sin necesidad de pisar el freno. Esta combinación permite al SUV 4×4 mediano de Subaru mejorar sus excepcionales aptitudes dentro y fuera del asfalto, gracias a su gran capacidad de tracción, sus 22 centímetros de altura libre al suelo y unos generosos ángulos de ataque (25°), ventral (23°) y salida (25°)

Las novedades del Forester van más allá de la parte mecánica y también ofrece nuevos elementos destinados a mejorar el confort de toda la familia, como el nuevo sistema multimedia –común con el Outback–. Dicho sistema se maneja desde sus nuevos botones del volante o desde una nueva pantalla de 7 pulgadas tipo tablet en color negro piano que ofrece diferentes funciones a través del sistema Starlink desarrollado por Subaru, conectando un Smartphone a través de la aplicación disponible tanto en Apple Store como en Google Play. Este nuevo sistema ofrece un tacto y manejo con un nivel de integración y rapidez notablemente mejorado y mucho más intuitivo que en el modelo anterior, además, se puede emplear manualmente o a través del sistema de reconocimiento de voz que permite manejar cómodamente tanto el navegador, como las llamadas, la música y la climatización, evitando distracciones al volante.

El sistema de climatización del Forester también ha sido revisado y emplea menos tiempo para alcanzar la temperatura seleccionada en el habitáculo, incorpora mandos y salidas de aire ligeramente rediseñados con rebordes en color gris claro. Otras novedades son las luces de seguimiento que se mantienen encendidas al salir del coche, la nueva llave inteligente con un acabado de mayor calidad y la antena de radio tipo tiburón.

En cuanto a precios y equipamientos se refiere, puede ser tuyo desde 26.900 euros, dos mil más si optas por la transmisión Lineartronic de 7 relaciones.

Subaru Outback, desde 29.150 euros

Toca cambiar las maletas, las sillas infantiles y toda la parafernalia con lo “indispensable” –los que sean padres sabrán a lo que me refiero–, para cambiar de destino. Dejamos Toledo atrás y ponemos rumbo a Guadalajara. Y esta vez nuestro gran aliado será el Outback, con la misma mecánica y transmisión que el Forester, pero más pegada a la carretera. Y con una capacidad de carga casi similar, incluso mayor. En el Outback crece 33 litros hasta los 559 litros, incluyendo 47 litros en el hueco  bajo el maletero. Por los 505 del Forester. Más que de sobra.

El actual Outback es la quinta generación desde la versión original, que apareció en 1995, convirtiéndose en el primer vehículo en combinar la comodidad y capacidad de carga propia de una berlina familiar, con unas fantásticas aptitudes para circular fuera del asfalto propias de un SUV, gracias a su tracción integral permanente simétrica.

Subaru sigue fiel al concepto original manteniéndose fiel a los valores funcionales tradicionalmente asociados al modelo: confort, practicidad y habitabilidad, añadiendo una significativa mejora en aspectos más emocionales como el respeto al medio ambiente, el diseño y la calidad, fundamentales para conseguir que el Outback resulte atractivo para un público más amplio.

El Outback representa el máximo exponente de la tecnología propia de Subaru y siempre es el elegido por su departamento de ingeniería para estrenar las novedades tecnológicas más importantes desarrolladas internamente como el motor bóxer diésel o la transmisión Automática Lineartronic. En esta ocasión, aprovecha este nuevo modelo, para lanzar en Europa la tercera generación del novedoso y aclamado sistema de seguridad preventiva Eyesight como parte del equipamiento de serie en todas las versiones con transmisión automática.

Eyesight ha obtenido las mejores calificaciones en todos los test de choque a nivel mundial y es el único en emplear dos cámaras HD estereoscópicas con sensores CMOS montadas a ambos lados del espejo retrovisor interior para monitorizar las condiciones del tráfico, proporcionando esencialmente, un par de ojos extra que asisten al conductor en condiciones críticas, previenen o mitigan las consecuencias de un posible accidente ante eventuales distracciones y ofrecen una conducción más segura y confortable. A diferencia de otros sistemas, Eyesight no solo detecta, sino que también reconoce objetos tales como vehículos y sus luces de frenado, peatones y ciclistas y reacciona únicamente después de avisar al conductor previamente, actuando en conjunto sobre el motor, la transmisión y el sistema de frenos en el caso de que los conductores no tomen una acción evasiva, no apliquen la fuerza de frenado suficiente sobre los pedales o simplemente no se apliquen los frenos en absoluto.

El nuevo sistema de seguridad preventiva de Subaru no es un sistema autónomo, sino un asistente a la conducción, cuyo fin, es limitar significativamente el riesgo de sufrir un accidente derivado de situaciones específicas a través de la aplicación de sus funciones principales: El sistema de frenada precolisión que funciona hasta 50 km/h, el control de crucero adaptativo de 0 a 180 km/h, el control precolisión del acelerador y la advertencia de desvío y salida de carril.

En cuanto a diseño exterior se refiere, el nuevo Outback sigue siendo inconfundible, pero añade a su habitual aspecto robusto, unas líneas mucho más limpias y definidas y un aspecto general más estilizado y deportivo que refuerza su característica practicidad sin perder su estética SUV y la generosa altura libre al suelo de 20 centímetros que le dotan de excepcionales habilidades lejos del asfalto. Incorpora por primera vez la parrilla hexagonal, símbolo de identidad de los últimos modelos lanzados por Subaru y añade tecnología led en las luces de cruce, posición y frenado.

La aerodinámica ha mejorado un 3,4% y el nivel de visibilidad ha aumentado notablemente gracias al desplazamiento del pilar A hacia adelante y a la reubicación de los retrovisores exteriores en las puertas para añadir una nueva ventana en los cristales de conductor y acompañante que reduce los ángulos muertos. Las dimensiones crecen 25 mm en longitud hasta los 4.815 mm y 20 mm en anchura hasta los 1.840 mm, manteniéndose la altura total inalterada en 1.605 mm.

Las mejoras del 4×4 de Subaru no solo se concentran en el diseño sino también en multitud de elementos que mejoran sustancialmente su comportamiento dinámico y confort de marcha. El chasis es totalmente nuevo y aumenta su rigidez un 67% frente al anterior modelo, los amortiguadores son nuevos y más firmes, siendo los traseros autonivelantes, la geometría y diversos elementos de la suspensión y transmisión han sido rediseñados y reforzados. La nueva dirección asistida eléctrica es más precisa, rígida y un 18% más rápida con 2,8 vueltas de volante.

El sistema VDC de control de estabilidad y tracción añade por primera vez la función Active Torque Vectoring heredada del WRX STI para aumentar la agilidad y mejorar el paso por curva especialmente en superficies asfaltadas, frenando la rueda interior en caso necesario y repartiendo par de manera inteligente a las 4 ruedas. Los discos de freno son ventilados de 316 mm con doble pistón en el eje delantero y de 300mm en el trasero con pistón único pero como novedad, son ventilados para mejorar su eficacia e incorporan el sistema de frenado automático integrado en la propia pinza de freno.

El Outback optimiza la respuesta de su tracción 4×4 incorporando por primera vez el avanzado sistema Xmode, como el del Forester, con asistente de descenso de pendientes que actúa sobre la tracción, el motor, los frenos y la transmisión, para mejorar aún más su nivel de adherencia en superficies muy deslizantes y ayudar a descender las pendientes más inclinadas con mayor facilidad y sin necesidad de pisar el pedal del freno.

El equipo de ingeniería de Subaru ha logrado aumentar la calidad de rodadura reduciendo en gran medida los niveles de ruido y vibraciones a través de la reducción de la sonoridad del motor y transmisión y de la incorporación de numerosos elementos: más paneles de insonorización y aumento del grosor de los mismos, tacos de motor hidráulicos, paneles de los bajos del coche, pasos de rueda y aletas más gruesas y una luna delantera con mejor aislamiento acústico que consiguen, en conjunto, una reducción de los ruidos de rodadura, interior y viento del 15%, 12% y 6% respectivamente.

El nuevo interior, supone un gran avance frente a la anterior generación y se percibe a primera vista un significativo aumento de la calidad y diseño de los materiales empleados, el nivel de equipamiento y la habitabilidad, que se traducen en un mayor nivel de confort a bordo. Sus ocupantes disfrutarán de una mayor anchura y espacio en la zona de los hombros, codos, caderas y piernas además de una posición de los asientos ligeramente más elevada.

El Outback se ofrece en 7 versiones con 3 niveles de acabado. En su motorización diésel con transmisión manual, se podrá elegir entre los acabados Sport desde 29.150 euros y Executive desde 32.350 euros, con la transmisión automática Lineartronic de 7 relaciones, se podrá optar entre los acabados Executive desde 34.450 euros y Executive Plus desde 39.900 euros.

Difícil elección

Después de varios días la conclusión es todavía más complicada. Partidario de una conducción más pegada al asfalto, me decantaría por la opción del Outback. No obstante, con una diferencia de 3.000 euros a favor del Forester, más de uno se lo pensará dos veces, sobre todo aquellos que quieran hacer alguna excursión off-road de verdad. Lo que está claro es que, con cualquier de los dos, el espacio y la comodidad a bordo están más que garantizados.

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