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Una lluviosa mañana me llaman para recoger un Rolls Royce Ghost, la berlina que está por debajo del Phantom. Esto sí que es aristocracia automovilística. Dicho modelo se lanzó en 2009 y en marzo de 2014 se presentó el Series II, una puesta al día estética y técnica. Se distingue fácilmente del anterior por los faros delanteros. Menuda máquina el Rolls “pequeño”. Con su carrocería monocasco de acero de 5,4 metros es más grande que la versión alargada de un Mercedes Clase S, tan potente como un Ferrari 458, más pesado que un minibus de 15 asientos y más caro que diez BMW X1. Pero lo que más nos gusta es que es simple y sencillo, transmite calma, lo hace todo sin esfuerzo. Absolutamente silencioso y poderoso. Un coche así se presta a ser fotografiado junto a palacios, pero queríamos huir del tópico. Pensamos que sería mejor quedar con un coleccionista de Rolls para entrevistarle, y que nos cuente por qué estos coches son tan especiales. La cita es por la tarde, así que aprovecho para echar una cabezadita elucubrando sobre cómo sería ese tipo tan curioso…

¿Tendrá un Camargue o un Corniche? El sueño se va haciendo más profundo y, de pronto, me veo sentado frente a una chimenea en un salón lleno de trofeos de caza. Y hay un caballero hablando delante de mí. “Me da igual que corra mucho. Me he comprado el nuevo Rolls Royce Ghost solo para poner a prueba a mis chicas”. Antes de que le pueda preguntar continúa explicándose: “En mis 58 años no he trabajado mucho. Y ha sido fantástico, porque este tiempo libre me ha permitido observar el mundo y reflexionar sobre él. Y sobre las mujeres y los coches, claro”. Por la ventana puedo ver aparcado un Rolls Phantom Series II azul Mazzane con el capó en gris. ¿Cómo era eso de la prueba de las chicas? “¡Ah sí! Es muy sencilla. Sabes cómo acelera un V12 biturbo, no? Es como con el Bentley Continental, con un empuje muy fuerte que te afecta al estómago… Pues bien, cuando conozco a una mujer lo primero que hago es la prueba de la aceleración a fondo. Si le gusta, si grita que le encanta, si sonríe y cierra los ojos despacio, entonces merece la pena, ya me entiendes… Si me dice que pare, si le da miedo o pone caras raras, la olvido al instante”.

Rolls Royce Ghost

Es cierto que el Rolls Royce Ghost acelera de una manera impresionante para un coche de ese tamaño, de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos, como un Aston Rapide. Su motor V12 biturbo de 570 CV deriva del que emplea el BMW 760i (Rolls-Royce Motor Cars pertenece a BMW Group), y también comparte con el coche alemán la plataforma o la electrónica. Lleva un cambio automático de ocho velocidades y suspensión neumática. No hay un mando para reducir marchas –solo un pulsador “Low”– o una posición “Sport”. Lo que sí lleva es la opción de Dynamic Driving Package, para hacerlo más firme, que balancee menos y que transmita un poco más. Además cuando conduces con agresividad el coche lo detecta y se adapta, endureciendo la suspensión y la dirección. Es sorprendentemente ágil pero no pretende ser “el AMG de los Rolls”.

¿Eres aficionado solo a Rolls o tienes coches de otras marcas? “Me gusta todo lo británico, su lluvia, sus pasteles, sus trajes. Además del Cloud, el Corniche y el Phantom tengo un Aston V8 Volante de los años setenta, un DB9 Volante, un Morgan, un Continental GT, un Jaguar XJ de los primeros de aluminio… He comprado muchos coches en Inglaterra y solía viajar allí, pero ya no soporto esos aeropuertos”. ¿Y no lo echas de menos? “No porque sigo yendo, pero en coche. Tengo el Rolls Royce Ghost preparado al máximo. Lo encargué con tres plazas traseras, masaje y ventilación en todos los asientos, alfombrillas de lana gruesa, techo panorámico y cámaras de aparcamiento. Añadieron Wi-Fi, navegador –basta con decir de palabra donde quieres ir– control de velocidad, head up display, avisador de cambio de carril, night vision, un equipo de sonido especial con 18 altavoces y no sé cuántas cosas más –este equipo analiza el ruido exterior para adaptar el volumen–. También lleva un sistema por satélite (Satellite Aided Transmission) que actúa sobre el cambio, anticipándose a lo que viene después”. ¿Sabes que la suspensión del Ghost es tan sensible que percibe el deslizamiento de un pasajero trasero de un lado al otro, y lo compensa?

¡Ringg, ringg! suena el despertador, son las 6 de la tarde y tengo la entrevista con el coleccionista dentro de un rato. Qué pereza salir ahora de casa, sobre todo cuando ya hemos conocido en sueños a nuestro protagonista. El personaje real nunca podría hacerle sombra.

Rolls Royce Ghost

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