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Oímos hablar de él hace tres años y, por fin, ya se ha desvelado. Delante tenemos al primer SUV de Rolls-Royce de la historia, el cual adopta un nombre heredado del diamante más grande jamás encontrado. Su nombre: Cullinan.

La demanda era clara, los jóvenes clientes de la marca británica estaban deseando que un SUV llegara a la gama, del cual buscaban altos niveles de exclusividad y elegancia, junto con capacidades off-road para acabar con las fronteras de una vez por todas. 

Por primera vez un Rolls-Royce incorpora una portón con doble apertura, la cual sirve para apoyar nuestro equipaje y facilitar la maniobra. Para elevar aún más la elegancia y sofisticación, monta unos asientos retráctiles que se despliegan de forma automática, para proporcionar un nivel de confort supremo a la hora de contemplar maravillosos paisajes.

La atmósfera que se respira dentro parece más de un gran yate de lujo que de un coche. Materiales de una calidad sublime, así como una configuración de asientos traseros a la carta, donde podremos elegir entre asientos individuales -con espacio para tres ocupantes- o unos más anchos para aumentar la comodidad -opción de dos plazas-. Se pliega la segunda fila de manera electrónica, apretando un botón localizado en el maletero o al lado de los mismos.

El maletero tiene una capacidad de 560 litros -600 si quitamos el doble fondo que equipa-, ampliables hasta los 1930 litros, con capacidad de montar objetos de hasta 2,24 metros de largo (con una base de carga más pronunciada que en el Range Rover Vogue).

Herencia del Phantom

Su estética anuncia fuerza y robustez gracias a un frontal muy prominente, el cual nos recuerda mucho al Phantom. Elementos como los faros y las romas de aire están profundamente instaladas en la carrocería, resguardadas entre las líneas verticales y horizontales que crean una presencia poderosa.

La parrilla ha sido creada a partir de un acero inoxidable pulido a mano, junto con el logo de Rolls-Royce y el espíritu del éxtasis coronando la parte frontal. El capó ligeramente elevado presenta una sección central más prominente, que engloba la parrilla del Cullinan.

De perfil, el tamaño del Cullinan se muestra de forma clara. Con la configuración típica de Rolls-Royce, con un capó alargado y elevado se une un lateral amplio con inserciones cromadas en las taloneras. Su altura es de 1.836 mm, lo cual facilita la entrada dentro del SUV; además, su estética se completa con unas nuevas llantas de 22 pulgadas.

En la vista trasera, vemos que continúa el linaje estilístico histórico de Rolls-Royce, con unos pilotos traseros verticales y con efecto 3D -con el logro de la marca en el interior-. El sistema de escape opta por una configuración doble con forma rectangular. Pura elegancia sobre cuatro ruedas.

Dentro de la cabina, el Cullinan combina el lujo de la marca junto con la limpieza simétrica funcional de su diseño. Vemos un interior dominado por un acabado bicolor, junto con materiales como el cuero “Box Grain” -similar al utilizado en la alta costura italiana- o la madera tratada que divide en tres secciones el salpicadero, rodeando la consola central. 

Para deslizarnos dentro y estar cómodos tenemos los nuevos asientos del Cullinan, los cuales están diseñados con un patrón simple pero con la más alta dedicación y mimo por el detalle.

 

Como protagonista principal el interior tenemos a la última generación del panel de instrumentos digital, donde podemos configurar la información primordial del coche. La pantalla central es por primera vez táctil, permitiendo al conductor navegar entre los menús de forma sencilla y clara. Para acceder a los parámetros off-road, disponemos un botón con el que podemos acceder para el control de descenso y el ajuste de la suspensión neumática. 

Es uno de los SUV más avanzados tecnológicamente del mercado, con elementos como la visión nocturna y asistente de visión con alerta pre-colisión; sistema de cámaras con visión panorámica; vista 360º; Control de crucero adaptativo; alerta de tráfico cruzado; alerta de cambio involuntario de carril; head-up display de alta resolución, acceso WiFi, y lo último en sistemas de navegación e infoentretenimiento.

Si lo tuyo no es conducir, las plazas traseras esconden unas vistas impresionantes. La segunda fila está más elevada que la primera, lo que mejora la visibilidad también de los de atrás, así como por el gran techo panorámico de cristal. De la misma forma, cuentan con una pantalla para visualizar el sistema de navegación y otras funciones.

Domina cualquier superficie

Rolls-Royce Cullinan

El Cullinan se presenta como un nuevo estandarte en el lujo y comodidad, pero también en prestaciones fuera de carretera. El equipo de ingenieros comenzó por crear su tren de potencia para trasladar “el efecto alfombra mágica” a terreno offroad.

Su largo capó es la casa del nuevo motor twin-turbo V12 de 6.75 litros, capaz de desarrollar un par máximo de 850 Nm a tan solo 1.600 rpm. Unido a este se asienta una suspensión adaptativa que realiza millones de calculaciones por segundo, con el fin de variar electrónicamente la amortiguación y el sistema de absorción de impactos-reaccionando al balanceo de carrocería, posición del volante e información de las cámaras-. En la trasera se presenta una nueva configuración multi-link de 5 brazos, que le confiere una agilidad sin precedentes, gracias en parte a la introducción del eje trasero direccional. De la misma forma, el Cullinan presenta una altura máxima libre del suelo de 54 cm, la mejor cifra nunca antes alcanzada por un SUV premium.

Rolls-Royce Cullinan

Todavía no sabemos el precio de esta obra artesanal de la “joyería”, enfundada en una carrocería SUV, ni siquiera la potencia exacta en CV de su tren de potencia. Sin embargo, se estima que ronde los 300.000 euros, haciendo frente a su rival más directo, el Bentley Bentayga.

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