RML GT Hypercar: domador de tormentas

RML GT Hypercar: domador de tormentas

El RML GT Hypercar, también conocido como P39, es una reinterpretación extrema del Porsche 911 Turbo S (992.1). Desarrollado por RML, una empresa británica con amplia experiencia en competición y proyectos de ingeniería avanzada. Aunque el día de la prueba transcurre bajo una lluvia intensa, el coche demuestra ser sorprendentemente utilizable y disfrutable, pese a contar con más de 900 CV.

RML GT Hypercar

RML no es un preparador cualquiera. Ha construido coches de BTCC y resistencia, ha trabajado en proyectos secretos para grandes marcas y ha desarrollado vehículos como el Nio EP9 o las baterías del Czinger 21C. Con el GT Hypercar, sin embargo, crea un coche propio bajo su división Bespoke, como ya hizo anteriormente con el 250 Short Wheelbase.

Partiendo del 911 Turbo S

El punto de partida es un 911 Turbo S, y no un GT3 RS. El coche se desnuda por completo y recibe una carrocería íntegra de fibra de carbono, un interior renovado en las versiones finales y una aerodinámica inspirada en el Porsche GT1 de los años 90, con alerón y toma de aire en el techo plenamente funcionales.

Entrada de aire del capó del RML GT

La suspensión es completamente nueva, con brazos más anchos, mayor caída negativa y una ligera ganancia en batalla. Además, puede bajarse hidráulicamente para uso en circuito, el sueño de cualquier amante del motorsport. Quizá nunca se use esta función, pero siempre mola presumir de ella.

RML ha concebido el coche para un uso mayoritariamente en carretera (75 %) y el resto en pista. Incluso utilizando neumáticos Michelin Cup 2, afirma que puede ser más rápido que un GT4 con slicks y que podría rodar en el Nordschleife en 6:45, 32 segundos más rápido que un Turbo S de serie.

Vista delantera del RML GT Hypercar

Todo por la exclusividad

El interior mantiene gran parte del equipamiento original para no encarecer el precio. Se sitúa en torno a 690.000 euros, más el coste del coche donante (sí, la broma de la exclusividad acaba saliendo cara). Se añade un sistema de cuatro mandos en el volante para ajustar motor, aerodinámica, suspensión y modos de conducción.

El motor conserva su base original, pero recibe nuevos turbos, intercooler, admisión y escape, alcanzando una potencia superior a los 900 CV. La puesta a punto corre a cargo de Litchfield, mientras que la caja de cambios se mantiene de serie.

Volante del RML GT

En carretera, pese a ser 90 mm más ancho, se conduce con sorprendente facilidad. El confort es mejor de lo esperado. La dirección a las cuatro ruedas, junto con la suspensión activa, funciona en perfecta armonía con los nuevos componentes.

El comportamiento combina una entrada en curva más propia de un GT3 RS con una salida de curva brutal típica del Turbo, pero con aún más empuje. La tracción es impresionante incluso en mojado y, aunque no ofrece la misma pureza de dirección que un GT3, sigue siendo comunicativo y tremendamente eficaz.

Alerón en detalle de RML GT

Unas prestaciones de campeonato

Las prestaciones son demoledoras. Acelera de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos, 0,3 segundos menos que un Turbo S, y alcanza una velocidad máxima de 330 km/h. El sonido es salvaje y lleno de carácter. El probador queda completamente cautivado por el coche, que incluso puede adaptarse para recuperar los asientos traseros, a costa de perder parte de la jaula y del espacio aerodinámico delantero (deberían encarcelar a quien prefiera esta configuración).

Interior del RML GT Hypercar

En resumen, el RML GT Hypercar es una máquina extrema pero sorprendentemente usable, que combina ingeniería de alto nivel, prestaciones de supercoche y un enfoque relativamente práctico… siempre que se tengan los medios para hacerlo realidad.