Range Rover Sport Electric

Range Rover Sport Electric

El Range Rover Sport entra por primera vez en la era completamente eléctrica. Con 550 CV, 850 Nm de par, arquitectura de 800 voltios y hasta 609 kilómetros de autonomía WLTP, el nuevo Range Rover Sport Electric promete mantener intactas las prestaciones y capacidades todoterreno del modelo, pero con una respuesta todavía más inmediata.

La electrificación alcanza uno de los modelos con más carácter de Range Rover. El Range Rover Sport Electric ya admite pedidos y se convierte en la primera variante completamente eléctrica en los más de 20 años de historia del SUV británico.

Pero el cambio de mecánica no pretende transformar su personalidad. Al contrario, Range Rover ha aprovechado las posibilidades de la propulsión eléctrica para desarrollar un Sport que busca ser todavía más preciso, ágil y rápido en sus reacciones.

Para demostrarlo, la marca eligió un escenario bastante alejado de una estación de carga: las espectaculares canteras de mármol de Carrara, en Italia.

550 CV y 850 Nm de par

El Range Rover Sport Electric utiliza una batería de iones de litio de 118,5 kWh y dos motores eléctricos de 260 kW, integrados en la plataforma modular longitudinal MLA.

El conjunto desarrolla 550 CV y 850 Nm de par máximo, esta última la cifra más elevada ofrecida hasta ahora por un Range Rover Sport.

Con el modo Dynamic Launch activado es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, unas prestaciones que lo sitúan al nivel del Range Rover Sport con motor V8 P540.

La respuesta también ha sido uno de los grandes objetivos durante su desarrollo. Según Range Rover, la entrega de par aumenta un 50 % más rápido que en el Range Rover eléctrico.

Un eléctrico preparado para las curvas

La transformación va bastante más allá de sustituir los motores de combustión por unidades eléctricas.

El Range Rover Sport Electric cuenta con una estructura de carrocería un 61 % más rígida y su centro de gravedad se encuentra 73 mm más bajo que en las versiones híbridas enchufables del Sport.

A ello se suma un arsenal tecnológico especialmente desarrollado para aprovechar las características de la nueva mecánica: gestión inteligente de la tracción, tracción total virtual, suspensión neumática Dynamic Air Suspension y control activo electrónico del balanceo eARC, capaz de aplicar hasta 1.400 Nm de fuerza en cada eje.

También dispone de amortiguadores de doble válvula y Adaptive Dynamics, un sistema que supervisa 100 parámetros hasta 500 veces por segundo para controlar los movimientos de la carrocería.

La dirección a las cuatro ruedas completa un conjunto que pretende conseguir algo especialmente complicado en un SUV eléctrico de estas dimensiones: hacer que al volante se perciba más pequeño y ligero de lo que realmente es.

Carrara, su examen final

Range Rover llevó una unidad hasta las canteras de mármol de Carrara como última etapa de su programa mundial de desarrollo.

El Sport Electric tuvo que enfrentarse a pendientes de hasta 45 grados, cambios importantes de temperatura y superficies que iban desde mármol pulido hasta profundas acumulaciones de polvo.

El objetivo era poner a prueba tanto la capacidad de tracción de los dos motores como los diferentes sistemas electrónicos y la dirección a las cuatro ruedas.

La prueba terminó con el vehículo alcanzando el pico Gioia, situado entre cumbres de unos 914 metros.

Carrara se suma así a la peculiar colección de desafíos protagonizados por las diferentes generaciones del Range Rover Sport. El modelo ya había afrontado anteriormente la subida a Pikes Peak, los 999 escalones de la Puerta del Cielo en China y el ascenso por un aliviadero en Islandia.

Hasta 609 kilómetros de autonomía

A pesar de su planteamiento prestacional, Range Rover también ha buscado que su primer Sport eléctrico pueda utilizarse con normalidad en viajes largos.

La batería de 118,5 kWh permite homologar una autonomía de hasta 609 kilómetros WLTP, mientras que la marca estima una autonomía de uso real de hasta 537 kilómetros.

La arquitectura eléctrica de 800 voltios permite aprovechar estaciones de carga rápida en corriente continua. En las condiciones adecuadas puede recuperar hasta 220 kilómetros de autonomía en 10 minutos.

La recarga del 10 al 80 % necesita aproximadamente 22 minutos.

También incorpora el sistema de gestión térmica ThermAssist, mientras que la nueva aplicación de Range Rover permite localizar puntos de carga, programar las recargas y gestionar diferentes funciones relacionadas con el vehículo.

Algunos detalles permiten reconocerlo

Range Rover ha optado por mantener prácticamente intacta la conocida silueta del Sport, por lo que visualmente no estamos ante una ruptura con las versiones de combustión.

Entre los elementos específicos aparecen una parrilla optimizada aerodinámicamente y nuevos diseños de llantas de aleación.

No son cambios únicamente estéticos. Según la marca, las mejoras de eficiencia asociadas a estos elementos pueden aportar hasta 16 kilómetros adicionales de autonomía a velocidades de autopista.

Range Rover también ha desarrollado una firma sonora propia para el modelo. En lugar de intentar imitar directamente un motor de combustión, el sistema utiliza diferentes tonos vinculados a los modos de conducción para reforzar la conexión entre el coche y quien se encuentra al volante.

Cuatro acabados desde su lanzamiento

El nuevo Range Rover Sport Electric ya se puede pedir con los acabados Dynamic SE, Dynamic HSE, Autobiography y First Edition.

Esta última versión presenta una configuración específica con pintura Zadar Grey con Satin Wrap, techo negro en contraste y llantas de aleación de 22 pulgadas. También estarán disponibles los paquetes opcionales Black Pack y Satin Wrap.

Los clientes de la versión Autobiography podrán recurrir además al programa Range Rover Bespoke, con una amplia selección de pinturas, materiales, configuraciones interiores y elementos personalizados.

El Range Rover Sport Electric se fabricará en Solihull, Reino Unido, compartiendo las líneas de producción con las versiones híbridas enchufables, gasolina y diésel.

Con él, Range Rover abre un nuevo capítulo para uno de sus modelos más deportivos. Cambia el sonido del V8 por dos motores eléctricos, pero sobre el papel conserva buena parte de lo que siempre ha definido al Sport: prestaciones, lujo y la capacidad de abandonar el asfalto cuando termina la carretera.