Hubo una época en la que en las carreteras y caminos del mundo competían pequeñas berlinas o sedán del segmento C, por llevarse el título de constructores en el WRC. Míticos modelos como el Seat Toledo, el Skoda Octavia, Mitsubishi Lancer EVO o Subaru Impreza. Era lo mejor que le pudo pasar al mundial de rallys tras la desaparición del Grupo B. Pero entonces, paulatinamente y sin casi percibirlo, una pequeña especie se introdujo en los campeonatos de todo el mundo, los hatchbacks. Pequeños coches compactos que no llegaban a los 4 metros, más ligeros, más ágiles y rápidos en el paso por curva. Un 206 por aquí, un Focus por allí, y ahora, te costará ver un modelo de competición con más de 3 puertas. En los campeonatos de España los últimos años han tenido una pequeña resistencia en forma de Porsche y la vieja guardia de los Mitsubishi Lancer EVO, pero el resto, son pequeños utilitarios voladores.

Así que como se suele decir, si no puedes vencerlos, únete a ellos. Nuestros tres protagonistas son el Peugeot 208 GTi by Peugeot Sport, el Opel Adam S y el Renault Clio GT. A los tres los podrás ver derrapar por las curvas del Campeonato de España de Rallys de Asfalto y por eso hemos querido reunir a sus versiones de calle. En algunos aspectos se parecen a sus hermanos provistos de jaula anti vuelco y neumáticos slick. Es el caso del 208 GTi y el Adam S, con un maletero reducido, siendo mayor el del francés, y unas plazas traseras más aptas para un extintor y una rueda de repuesto que para dos personas. No ocurre igual con el Clio GT, con sus cuatro puertas y plazas traseras más habitables. ¿Se parecen a sus versiones de competición? En aspecto si, todos lucen un spoiler trasero y unos paragolpes deportivos y ensanchados. Si hubiera que elegir uno por su sonido a coche de rally, en Peugeot han hecho un buen trabajo. En suspensión ninguno es una máquina de tortura, el Clio el más cómodo, y el Adam y el 208 andan casi a la par en rigidez, muy práctica en curvas rápidas y llevadera en ciudad a velocidad normal.

Renault Clio GT

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Subámonos al más grande de los tres, el Renault Clio GT. No es la versión más potente, pero el motor 1.2 TCe de 120 CV se apaña muy bien. Su chasis y dirección nos permiten entrar con soltura a las curvas y salir cómodamente de ellas, pero este no es un coche con fuerza suficiente para salir acelerando de ellas con alegría. De los tres es el único con cambio automático, 6 velocidades. Si pulsamos el botón mágico de Renault Sport tras la palanca de cambios todo reacciona un poco antes. El cambio es más que capaz si lo dejamos actuar sólo, pero si lo que queremos es atacar el tramo de curvas como si estuvieramos en el Power Stage las levas son nuestro mejor aliado. A los mandos son cómodas de accionar por su tamaño y tacto y la respuesta es inmensamente más rápida que si lleváramos la mano a una palanca manual. Sentado tenemos una posición media, y los asientos no son baquets, pero recogen ampliamente los costados, pues casi vamos encajados pero no incómodos. Sin embargo el Clio GT a diferencia de sus dos rivales, incorpora frenos de tambor en su eje trasero, que en comparación le hacen notarse más pesado y lento a la hora de frenar.

Opel Adam S

Compactos

El Opel Adam S, es el más pequeño de los presentes. Pero cuidado, impresionan sus capacidades en un diminuto compacto como este. Tiene un “look” llamativo, bastante diferente a toda la competencia y eso nos gusta. Este sí es el tope de gama, con su motor 1.4 turbo de 150 CV, bastantes para un coche de menos de 1.200 kilos, que se mueve con una soltura y alegría que al principio sorprende. Con un cambio manual de seis velocidades, y su ajustado motor, los consumos son muy reducidos, podemos ir de ruta a la sierra y volver a casa por autopista con un consumo de menos de 7 litros. Y es allí, en curvas, donde se siente como pez en el agua. Sus baquets Recaro te sujetan entre giro y giro de una dirección quizás demasiado blanda, pero muy precisa. Lo típico sería tener mucho subviraje por sus características de tracción delantera, pero esta solo aparece si damos gas en plena curva. Si aceptamos la ley de frenar antes, trazar y acelerar al salir, iremos como un tiro en este juguete

Peugeot 208 GTi by Peugeot Sport

Compactos

El heredero del 205 GTi no lo tiene fácil. El Peugeot 208 GTi by Peugeot Sport nació como respuesta a una exigencia mayor con respecto al GTi “normal”. Esta versión va más pegada al suelo, tiene unos ejes más anchos, frenos Brembos, baquets de serie y la clave más importante, diferencial autoblocante de tipo Torse. Con todo esto y lo que ya tenía, su bisabuelo estaría orgulloso. Con 208 CV es el más potente, no hay color en respuesta, sonido y empuje. Puede tirarlo a la curva sin miedo, clavar, girar y acelerar mientras, que gracias a su diferencial y su chasis el coche se mete más aún en el vértice, en lugar de echarte hacia fuera. El diminuto volante llama la atención al cogerlo, pero cuando lo has deslizado una y otra vez entiendes su tamaño. La dirección es más dura que en sus dos rivales, que no incómoda. Se mueve como un diablillo de curva en curva y sólo esperas que la siguiente sea aún más cerrada que la anterior. Simplemente divertido. Por no hablar de su apetecible aspecto. Puede parecer un poco radical con la carrocería en dos colores, pero el negro mate y el rojo le vuelven aún más racing. 

Compactos

Estos compactos son asequibles, el Opel Adam S y el Renualt Clio GT no sobrepasan los 19.000 euros, mientras que el 208 GTi by Peugeot Sport sube hasta los 25.000 euros, por otra parte acorde a sus prestaciones y acabado. No están hechos para ser el coche familiar, y en algún caso tus amigos no querrá montar detrás, pero con los tres tienes un coche divertido y de aspecto deportivo. El Adam S sorprende por su brío y agilidad, el Clio GT es el más práctico y cómodo con su cambio automático, mientras que el 208 GTi es el más radical y rápido de los tres. Puestos a elegir, nos decantaríamos por aquel que más te entre por los ojos, pues con ninguno de ellos lo vas a pasar mal de camino al tramo del rally. 

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