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El mercado de los SUV-B no para de crecer y la marca germana la irrumpido en él con lo mejor que tiene, su tecnología y minimalismo. El T-ROC se posiciona justo por debajo del Volkswagen Tiguan, asentándose como un rival directo del BMW X2.

Diseño

En la parte frontal destaca la ancha parrilla con los faros dobles integrados, para las versiones superiores se implementa tecnología LED. Las carcasas de estos son estrechas gracias a la incorporación de una carcasa individual para los intermitentes y la luz de conducción diurna/luz de curva estática en el parachoques. Otro elementos a destacar es la banda transversal del parachoques, del color de la carrocería, que integra la luz de conducción diurna LED y los intermitentes.

Los elementos cromados están presentes por toda la carrocería, que ensalzan el diseño de todas las versiones, prolongándose desde los pilares A, por la línea del techo lateral, hasta los pilares C. 

En la trasera vemos que se divide en tres niveles; de arriba a abajo se encuentra la transición del techo, con luneta trasera y unos grupos ópticos traseros LED de diseño tridimensional.

La paleta de colores va hasta 11 diferentes tonalidades. A tu vez, el techo completo del T-Roc Advance Style, incluidos los pilares A y los retrovisores exteriores, con la posibilidad de implementar dos colores de contraste.

Interior

Gracias a la plataforma MQB, por dentro es muy espacioso. Ofrece un interior de cinco plazas con uno de los maleteros más grandes del segmento (445 litros). La arquitectura del tablero de instrumentos para la era digital, a su vez, el tablero de instrumentos se caracteriza por una estructura cristalina horizontal.

El sistema de infoentretenimeinto se ha emplazada en el punto más alto del tablero de instrumentos y dispone de una gran superficie acristalada que le confiere un aspecto similar al de una elegante pantalla de una tablet. De serie, incorpora el panel de instrumentos digital de última generación.

Motores con tracción delantera y tracción total

Se ofrecen cinco motores con tres regímenes de potencia, que parten desde los 115 CV, pasando por los 150 CV y terminando en los 190 CV; con tres motores gasolina (TSI) y dos diésel (TDI). De la misma forma, existe la posibilidad de incorporar tracción total (con 4MOTION con DSG) y cambio de doble embrague DSG de 7 velocidades.

Hoy hemos tenido la oportunidad de probar el motor 2.0 TDI, con 150 CV, ofreciendo un par de  340 Nm desde casi el ralentí, con tracción 4Motion. La fuerza de propulsión se distribuye entre los ejes delantero y trasero a través de un embrague multidisco electrónico. Según la demanda, se va alternando la potencia de la parte delantera hasta la trasera.

A su vez, es altamente versátil en carretera, ofreciendo cinco perfiles de conducción: “Comfort”, “Normal”, “Sport”, “Eco” e “Individual”. A su vez, en los modelos de tracción delantera puede pedirse también opcionalmente la selección del perfil de conducción.

La seguridad está asegurada a bordo del T-Roc, con multitud de asistentes de conducción; entre ellos, sistema de frenada anti colisiones múltiples, control de crucero adaptativo ACC, Emergency Assist, luz de carretera, detección del cansancio, Park Assist, Rear View, Asistente para atascos, entre otros. 

La eficiencia también inunda en el T-Roc, con un sistema de gestión de desactivación de cilindros. Durante una circulación moderada, los motores de cuatro cilindros pasan a funcionar con dos cilindros, lo que reduce el consumo total en carretera. A su vez la pantalla digital del panel de instrumentos ofrece toda la información necesaria para el conductor, de forma clara y concisa y con gran modularidad.

La gama Volkswagen T-Roc parte desde los 23.870 euros para el acabado Advance, con el tope de gama –Sport– desde los 27.100 euros.