Bienvenidos a la prueba del que sea posiblemente el coche más humilde y sencillo que haya probado en mis breves cuatro años de profesión, pero no por ello menos interesante. Porque, aunque somos apasionados del motor y nos vuelven locos los seis en línea, V8 y V10 atmosféricos, ante todo somos profesionales, y como tales, debemos aceptar cualquier trabajo. Así que al contrario de lo que podría parecer, es para mi todo un honor y un placer probar este Toyota Aygo 2018, un ejemplo más de que para moverse del punto A al B la sencillez es lo más eficaz.

Estamos ante un coche cuyo hábitat natural es la ciudad, así que este animal japonés necesita cumplir una serie de requisitos, pero sin descuidar otros. El primero es el tamaño, pues estamos ante un utilitario del segmento A que no supera los 3.5 metros de largo. En una época donde lo que se lleva para la ciudad es un SUV de 4,3 metros, puede parecer poco, pero para mi es suficiente, y práctico. No había calle, parking o hueco que se resistiera, llegando incluso a ser un factor clave para aparcar en determinadas zonas.

Con unas dimensiones tan ajustadas este Toyota Aygo consigue ser ágil y dinámico en la jungla de hormigón, pero también implica que no tenemos un maletero excesivamente amplio. ¿Es problema? No, pues rara vez este será el coche principal de un hogar. Sus 168 litros de maletero son suficientes para llevar la compra de varias semanas o algún bulto mediano, además de tener un maletero bien aprovechable. Sus dos plazas traseras se pueden abatir sin problemas para ganar aún más espacio por supuesto.

Sigamos con el espacio. En sus plazas delanteras es suficiente, sin problemas para alguien como yo con su 1,85 de alto, y con una posición de conducción que sin ser demasiado elevada, si que implica ir algo erguidos pero no es para nada incómoda, al contrario, es práctica para poder controlar todo lo que nos rodea.

 

Pasemos a sus plazas traseras. Aquí no puede evitar esconder sus medias, con una batalla de 2,34 metros dos adultos como yo tendrán problemas de espacio en las rodillas si delante se sientan otros de igual altura. Pero salvo que tus amigos o familiares sean pivots de la NBA, se podrá ir sin problema en sus plazas traseras, que recordemos son solo dos, por lo que para los hombros si que no hay problemas.

Otro aspecto que es muy útil en ciudad es el de ser reconocible. Los coches del tamaño del Toyota Aygo son muy comunes, así que el diseño y la personalización es clave. Este Aygo 2018 es un restyling de la última generación, así que los cambios son leves. En su frontal las ópticas con iluminación diurna LED presentan un contorno de color negro que se une con el “hocico” del coche, creando una especie de antifaz que le siente muy bien al coche, le da un toque divertido, moderno y sobre todo diferente.

Esas ojeras o antifaz de los faros en negro se prolongan a los laterales hasta el pilar A, donde tenemos unos retrovisores que podremos personalizar en color negro o rojo. Otros elementos que podemos elegir al gusto son el techo en rojo, que añade las pegatinas de los faldones laterales y el labio inferior del paragolpes delantero en el mismo color, por 240 euros, o en negro por 200.

En su zaga cambian las ópticas, alargadas y verticales, y llama la atención su portón del maletero, que es la luneta de cristal con ese contorno negro. Es un diseño peculiar ya que no hay voladizo trasero, es todo puertas en su vista lateral, pero en conjunto el pequeño Aygo tiene su gracia y te acaba entrando muy bien por los ojos. Además la paleta de colores incluye algunos muy llamativos y alegres.

Ahora que ya sabemos que el Toyota Aygo cabrá en casi cualquier lado y que no pasará desapercibido para nosotros, es hora de ver que tal se moverá. No será ningún problema ya que no llega a la tonelada. Así pues, su motor de 1.0 litros y 3 cilindros es más que suficiente y lógico para su uso urbano. Hay que ser exigentes con él para ganar velocidad, pues sus 72 CV y 93 Nm de par llegan muy arriba ya que es atmosférico, pero no cuesta mantener esa velocidad ganada y en ciudad logra ser lo suficientemente rápido como para no ser el último en el semáforo, ya me entendéis.

Estamos ante un coche de tracción delantera con cambio manual de cinco velocidades, aunque hay en opción uno automático del mismo número de relaciones. Es decir, esto es un coche de la vieja escuela, para moverse de un lado a otro, y todo ello con un precio contenido y bajos costes de mantenimiento. Y lo cierto es que cumple con ello. Lo probamos en todo tipo de terreno, tanto ciudad como autopista y un poco de carretera secundaria, obteniendo un consumo medio total de 5 litros, aunque homologa 4,1 litros a los 100 km. Apuntar, que estos cinco litros se consiguieron sin prestar ninguna atención al consumo, lo cual no está mal, pues este es un coche muy recomendable para ese hijo que se acaba de sacar el carnet y se le busca un coche nuevo para ir a la universidad o moverse en desplazamiento cortos.

Se puede sacar de la ciudad sin problemas, pues en autopista mantiene muy bien los 120, aunque costará llegar a ellos por su baja potencia y el motor va muy alto de vueltas pasados los 100 km/h. Lo bueno es que el aislamiento no está nada mal para un coche de su talla.

En carretera secundaria, o incluso en ciudad, es un coche con una suspensión muy firme, pero que no llega a incomodar antes los baches del asfalto. No es un coche para hacer curvas pero su bajo peso le hacen ágil, lo mismo que su dirección, muy liviana y directa, pensada para moverse con un solo dedo en la ciudad más que para irnos a disfrutar a un tramo de montaña, lo cual es correcto en un coche como este Toyota Aygo.

Y otro factor interesante y bueno es su bajo precio, pues el Toyota Aygo está disponible desde 10.900 euros, o 11.550 si lo queremos automático. Un coche de pretensiones sencillas y que cumple con su cometido sin rechistar.

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