El GT3 es el único 911 que se vende actualmente con motor atmosférico, un sensacional seis cilindros bóxer 4.0 de 500 CV que sube hasta las 9.000 rpm. Esa es la razón esencial por la que es el Porsche más apasionante que puedes comprar en un concesionario, pero hay muchas más.

Fue en diciembre de 2015 cuando probamos por primera vez los actuales 911 Carrera. Son la evolución del 911 tipo 991, los llamados 991/II. Los actuales 911 Carrera y Carrera S emplean motores seis cilindros boxer 3.0 biturbo, en lugar de los 3.4 y 3.8 atmosféricos que llevaban antes. La potencia pasó de 350 CV a 370 en el Carrera y de 400 a 420 CV en el Carrera S. Les recordamos estas cifras para situar al GT3 en la gama actual.

Y es que el GT3 es más Porsche de todos los Porsche, el que mejor refleja la esencia de la marca. El anterior GT3, el 991 GT3, se lanzó en 2013 con un motor 3.8 de 476 CV, evolución del que llevaba el Carrera S, y solo se vendió con cambio PDK. El 991 GT3 RS, solo con PDK, se presentó a principios de 2015 con un motor 4.0 y rendía 25 CV más, un total de 500 CV.

911 GT3 de 2013, el antecesor del nuevo modelo.

Ahora llega el 991/II GT3 también con 500 CV, disponible con el rapidísimo cambio PDK de siete velocidades o manual de seis como opción, y su precio es de 175.400 euros. De esta manera Porsche es el único fabricante de superdeportivos que sigue ofreciendo el cambio manual a sus clientes. El nuevo GT3 no es un modelo de producción limitada pero sin duda la demanda será superior a la oferta, de modo que si quieres uno ya deberías estar apuntándote a la lista de espera.

Hemos podido probarlo en el circuito de Guadix, en Granada. O más bien, pudimos conducirlo bajo una fuerte lluvia. Por suerte la tarde anterior sí lo pudimos probar en carretera con el asfalto seco. Aunque había zonas húmedas y algo de frio de modo que los neumáticos Michelin Sport Cup 2 no se encontraban en su hábitat idóneo. En ciertas curvas subviraba y el eje trasero se insinuaba con facilidad, muy al estilo 911. En todo caso el GT3 es tan alucinante que lo disfrutas en cualquier sitio.

Basta con decir que su nuevo motor 4.0 se mantiene prácticamente sin cambios respecto al 911 GT3 Cup de competición. En Porsche dicen que el nuevo GT3 es un driver´s car, para disfrutar al volante sea cual sea el trazado. No han buscado arañar el último segundo rodando el Nürburgring, sino enamorar al conductor.

Exteriormente llama mucho la atención su alerón fijo de fibra de carbono, que mide 20 mm. más de alto que antes. También lleva dos voluminosas tomas de aire para el motor. Además los bajos van carenados y un nuevo difusor trasero que acelera el flujo del aire.

Según la marca el motor 4.0 es totalmente nuevo y mejora en muchos aspectos respecto al del anterior GT3. Los técnicos han buscado lograr menos resistencia de los elementos internos. Además de los 20 CV y 20 Nm adicionales, ofrece un mejor comportamiento a carga parcial, con un cigüeñal más rígido y rodamientos mayores, entre otras mejoras.

La lubricación por cárter seco se ha mejorado mucho, y ya no lleva toberas de inyección sino que el aceite se inyecta directamente al cigüeñal. Ahora es necesario menos aceite y el revestimiento de los cilindros con plasma reduce el desgaste. También han desarrollado el denominado control de válvulas rígido. Eso significa que los balancines no se sostienen en elementos de compensación hidráulicos, sino que se apoyan en los ejes.

Pero no hace falta saber todo esto para volverse loco a sus mandos. En el GT3 no hay un modo “Sport Plus”, como en otros modelos de la gama; digamos que el modo deportivo es lo estándar. Lo que el piloto sí puede tocar es la tecla “PDK Sport”, y desconectar el ESC “ESC OFF”, y también desconectar el control de tracción “ESC+TC OFF”. La altura al suelo es inferior en 25 mm. al Carrera S.

Todo en su habitáculo remite al mundo de la competición, empezando por el volante tapizado en piel vuelta. El GT3 es un biplaza y no se puede pedir con asientos traseros. Hay tres tipos de asientos a elegir: los Sport Plus con 18 reglajes, unos baquets deportivos con respaldo abatible, o bien unos baquets completos de fibra de carbono, como los que llevaba “nuestro” coche. También se pueden montar el Clubsport package, con barra antivuelco o jaula completa. A los aficionados a la tecnología les gustará saber que el GT3 adopta todas las novedades en cuanto a conectividad que ya vimos en los anteriores 991/II. Es muy interesante también para usar en circuito la aplicación Track Precision, que permite grabar y analizar los datos de telemetría.

En marcha el GT3 es un ejemplo supremo de lo que debe ser un automóvil deportivo, por su capacidad para responder al instante a las ordenes del conductor. Al ponerse en marcha es más tosco que otros 911, menos refinado a la hora de moverse despacio o maniobrar. Pronto descubres la magia del motor, ooohh, qué motor, subiendo con rabia y carácter hasta las 9.000 rpm. Si escuchas el motor de los nuevos Carrera biturbo pensarás que suenan muy bien, y es verdad, pero si luego te subes en un GT3 no se puede comparar, te pone la piel de gallina.

Otro punto que distingue al GT3 es la capacidad de frenada o la modélica dirección, muy rápida pero sobre todo con una enorme sensibilidad, verdaderamente capaz de transmitirte cada cambio en el asfalto. Tiene alma de carreras pero se podría usar a diario sin problemas.

El GT3 cambia de carril con una precisión alucinante, y como el anterior GT3, también lleva dirección en las ruedas traseras. Alcanza los 320 km/h y pasa de 0 a 100 en 3,4 segundos, que son 3,9 si lleva el cambio manual.

Probamos en el circuito un GT3 con el cambio manual opcional de seis marchas (el que se ofrece en los Carrera es de siete) y también nos enamoró. Es un cambio de nuevo desarrollo, con palanca y recorridos cortos y precisos. Además incorpora la función de aceleración intermedia automática en la reducciones, que hace el efecto del punta-tacón. Se activa al pulsar el botón “Sport” en la consola central.

Siempre es difícil decidirse por uno otro, pero a tenor del valor alcanzado por los recientes 911 R (básicamente un 911 GT3 RS con cambio manual), comprar el GT3 con el cambio tradicional puede ser una buena inversión. En todo caso un GT3 siempre es una mejor inversión que un 911 Turbo, ya que conservará mejor su valor. Pero no es un coche que se compre haciendo cuentas, sino por pura pasión.

(Información ampliada en el próximo número de junio de Car)

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