Antes de que me subiera en el nuevo Porsche 911 Cabriolet, un conocido me preguntó, ¿con cuál de los dos te quedarías? ¿Coupé o Cabriolet? Una pregunta más subjetiva que objetiva, que cada cual tendrá su respuesta adecuada para ella. A pesar de un clima un poco irregular en la capital griega debido a la ciclogénesis “Hugo” de los pasados días, tuve la oportunidad de ir a cielo descubierto.

Ya probé en Valencia, hace poco más de un mes, lo que era capaz de hacer la octava generación del Porsche 911. Por tanto, durante mi estancia en Atenas, no iba a evaluar su comportamiento como tal, que también, sino cuán distinto se siente frente a la variante coupé.

Diseño

 

No ofrece grandes cambios en comparación a la variante coupé. Seguimos teniendo el mismo frontal con la parrilla equipada con aerodinámica activa. Este sistema se abre o se cierra dependiendo de la exigencia en refrigeración que se tenga en el momento. Los faros LED ahora tienen un alcance lumínico de 500 metros, lo que rivaliza con la tecnología Láser de algunos modelos como el BMW i8.

De perfil tenemos una configuración idéntica, con unos frenos de serie perforador. Estos presentan un disco de mayor grosor, junto con unas dimensiones de 350 mm en ambos ejes (antes en la parte trasera era de 320 mm). Como era de esperar, la variante Cabriolet ofrece también los mismos tiradores de las puertas retráctiles que la variante coupé, los cuales ofrecen menor resistencia al aire.

En la zaga es donde ya notamos ligeras diferencias -y más si descapotamos el 992-. El paquete de techo abierto compuesto del material de la capota, del marco de techo, de los contracerchos planos y de la luneta trasera solo ocupa un espacio mínimo con una altura de unos 23 centímetros y una longitud de unos 55 centímetro.

Mientras la parte delantera de la capota permanece visible en estado abierto, una tapa en forma de media luna cubre, como hasta ahora, la parte posterior. La gran tapa de la caja de la capota se extiende hasta el spoiler de tamaño aumentado.

Con o sin ella, estética esbelta

El sistema de la capota tarda 12 segundos en plegar y desplegar la misma, siendo uno de los más rápidos del mercado. Además, tenemos un panel cortavientos totalmente integrable con control eléctrico

Está fijado en un estribo tensor en forma de U que se integra completamente en la parte trasera al estar plegado hacia atrás, lo cual evita que quede restringido el espacio en los asientos traseros. Al pulsar un botón, este estribo se endereza en dos segundos, desarrollando una red que es tensada en ángulo recto por un segundo estribo de inversión móvil situado detrás de los respaldos de los asientos delanteros.

El panel cortavientos se puede abrir y cerrar hasta una velocidad de 120 km/h. Con la capota abierta, elimina en gran parte las corrientes de aire y reduce al mínimo el ruido del viento. A pesar de que se trate de una variantes descapotable, tiene una aerodinámica ejemplar, con un coeficiente de solo 0,30 cx.

El 911 Cabriolet también cuenta con un sistema de protección antivuelco. En caso de peligro de vuelco, mediante presión de resorte, dos casetes de nuevo desarrollo situados detrás de los asientos traseros; el disparo se realiza por vía pirotécnica mediante un microgenerador de gas.

Además, para mejorar su rigidez, algunos componentes han reforzado. El pilar A está construido a base de acero reforzado, para mejorar la seguridad en caso de vuelco.

Interior minimalista

Dentro del 911 Cabriolet (992), vemos la misma configuración del Coupé. Tenemos un nuevo volante GT de 360 mm de diámetro, con un panel de instrumentos con dos pantallas de 7 pulgadas. Seguimos contando con el cuentarrevoluciones central analógico.

En la consola central se muestra una pantalla de 10,9 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento; el mismo que vemos en el Cayenne o en el Porsche Panamera.

Misma garra que el coupé

La variante 911 Cabriolet sigue manteniendo el mismo bloque, un bóxer de 6 cilindros con 450 CV y 530 Nm de par. Este está asociado a la nueva transmisión PDK de 8 velocidades, la cual está preparada para algún tipo de hibridización.

Las mejoras que este motor ha sufrido frente a su predecesor es que los turbocompresores ahora son más grandes, con funcionamiento simétrico. Los colectores de fundición ligeros de nuevo desarrollo y las carcasas de turbina adaptadas han permitido mejorar las condiciones de flujo a la entrada y la salida de las turbinas. Esto contribuye a mejorar la eficiencia, la respuesta, el par y la potencia.

La configuración mejorada del chasis se completa con la siguiente generación del Porsche Active Suspension Management (PASM), mucho más versátil, entre el deporte y la comodidad. Por primera vez y como opción, el chasis equipado de serie con amortiguadores regulados PASM del 911 Cabriolet se puede sustituir por el chasis deportivo PASM, rebajado en diez milímetros.

Hay ligeras variaciones en cuanto a su velocidad máxima y aceleración, aunque son prácticamente imperceptibles. 0-100 km/h en 3,9 segundos para el Carrera 4S (3,8 segundos el Carrera S). Si equipamos el paquete Sport Chrono, el 4S llegará a los 100 km/h en 3,7 segundos (3,6 segundos para la 2S).

Sensaciones

 

Es increíble como Porsche ha logrado arrojar las mismas sensaciones en la variante Cabriolet que en la de techo rígido. Cuando te subes en un descapotable al uso, a veces notamos como el chasis se resiente o presenta ciertos ruidos debido a la torsión del mismo, al carecer de techo. En el Porsche 911 (992) Cabriolet esto no ocurre.

Tendríamos que meternos en un circuito y tener las dos variantes juntas, para comprobar si existe alguna diferencia palpable. Sin embargo, por las carreteras de Atenas, notamos que se comportaba exactamente igual que el coupé, con el añadido de ir sin barreras con el cielo.

El 911 Cabriolet se presenta como un modelo mucho más dinámico que su predecesor, con una dirección hasta un 11% más directa. Además, gracias a su mayor ancho de vías (45 mm delante y 44 detrás), su aplomo en carretera es mayor y lo notamos mucho más capaz de todo. Su motor bóxer es increíblemente lineal, nos recuerda mucho a los atmosféricos. Se eleva hasta las 7.500 vueltas a un ritmo endiablado, nos encanta.

Durante los tramos de montaña, el 911 Cabriolet (992) es un misil, pero con la precisión propia de un cirujano. Balanceo nulo de carrocería, tracción en cualquier superficie (nos llovió en Atenas, el modo WET es sensacional) y un sonido celestial. Podríamos decir que destaca en absolutamente todo, incluido en la comodidad en marcha. Es más versátil que la generación anterior, y mira que era difícil conseguir eso. 

La variante Cabrio hace exactamente lo mismo que la coupé, pero añadiendo la posibilidad de ir descapotamos siempre que queramos (y el tiempo esté de nuestro lado). Incluso si vamos capotados, el aislamiento es casi el mismo que la variante con techo rígido, gracias a una nueva capota de tecla con materiales de primera calidad y partes de magnesio reforzadas.

En definitiva, puedes disfrutar de todo lo que te ofrece el coupé, pero con una función que este no puede darte, disfrutar de la conducción con la melena al viento. 

Precio

La variante Porsche 911 Carrera S parte desde 154.395 euros. Si quieres la variante con tracción total, Carrera 4S, partirá desde 163.355 euros.

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