El Polestar 5 Performance impresiona por sus cifras, pero después de conducirlo queda claro que este GT eléctrico es bastante más que un coche muy potente.
Tiene 650 kW, equivalentes a 884 CV, y 1.015 Nm de par, acelera de 0 a 100 km/h en 3,2 segundos y cuenta con una arquitectura eléctrica de 800 V. Pero lo más interesante está en cómo entrega toda esa potencia y en lo bien que se mueve gracias a su chasis de aluminio.
Porque sí, el Polestar 5 Performance acelera muchísimo. Pero también frena muy bien, entra en curva con precisión y transmite una sensación más deportiva de la que cabría esperar en un gran turismo eléctrico de cinco metros.
884 CV que se sienten de verdad
Con semejante cifra de potencia, la aceleración es uno de sus grandes argumentos.
El empuje es inmediato y muy contundente. Cada vez que hundes el acelerador, el coche sale disparado con esa violencia tan característica de los eléctricos de altas prestaciones, pero aquí además mantiene la aceleración con mucha fuerza.

Los 1.015 Nm de par llegan de forma prácticamente instantánea y consiguen que el Polestar 5 gane velocidad con una facilidad impresionante.
El dato oficial del 0 a 100 km/h en 3,2 segundos ya deja claro de lo que es capaz, pero al volante la sensación es incluso más llamativa.
Y con el Launch Control, todavía más.
Launch Control: una auténtica barbaridad
El Launch Control convierte cada salida desde parado en una pequeña exhibición.
Lo activas, pisas a fondo y el Polestar 5 Performance te pega al asiento de una forma que sorprende incluso sabiendo de antemano que tienes 884 CV bajo el pie derecho.
Es de esas aceleraciones que hacen que alucines durante los primeros metros.

Pero lo interesante es que el coche no transmite la sensación de estar desbordado por su propia potencia. Encuentra tracción con facilidad y entrega toda esa fuerza de forma muy efectiva.
Se nota que 450 kW van al eje trasero
Una de las claves del carácter del Polestar 5 Performance está en su motor trasero.
Polestar ha desarrollado un propulsor eléctrico propio que aporta hasta 450 kW y 660 Nm de los 650 kW y 1.015 Nm totales del sistema.
Y ese protagonismo del eje posterior se nota al conducirlo.
Al acelerar fuerte saliendo de una curva, el coche transmite una clara sensación de empuje desde atrás, algo que le da bastante más personalidad que a otros eléctricos de tracción total con un comportamiento más neutro.
No se siente como un coche que simplemente tiene dos motores para sumar potencia. El tren trasero forma parte claramente de su carácter.
El chasis de aluminio marca la diferencia
La gran sorpresa llega cuando aparecen las curvas.
El Polestar 5 utiliza la denominada Polestar Performance Architecture, una estructura de aluminio soldado en caliente que, según la marca, ofrece una rigidez torsional superior incluso a la de un deportivo biplaza.

En carretera, eso se traduce en un coche que se mueve sorprendentemente bien.
Pese a medir alrededor de cinco metros, no se siente torpe ni excesivamente pesado en los cambios de apoyo. El tren delantero responde rápido, la carrocería está bien controlada y el coche entra en curva con mucha confianza.
El chasis de aluminio no puede hacer desaparecer el peso de una batería de 112 kWh, pero sí ayuda a que la estructura sea muy rígida y a que la suspensión trabaje con mucha precisión.
MagneRide: control sin renunciar al confort
La versión Performance utiliza amortiguadores adaptativos BWI MagneRide, capaces de analizar el firme hasta 1.000 veces por segundo y reaccionar en menos de tres milisegundos.
Más allá de la tecnología, lo importante es cómo se siente.
El Polestar 5 mantiene un buen nivel de confort cuando conduces tranquilo, pero al aumentar el ritmo controla muy bien los movimientos de la carrocería.
Eso ayuda a que el coche no parezca tan grande como realmente es y permite aprovechar mucho mejor su potencia.
Frenos Brembo con muy buen tacto
Si un coche acelera así, también necesita frenar a la altura.
El Polestar 5 equipa delante pinzas Brembo de cuatro pistones y discos de 400 mm, con un conjunto diseñado además para reducir masa no suspendida.


La capacidad de frenada es muy buena, pero quizá lo que más convence sea el tacto.
El pedal transmite confianza, permite dosificar bien la frenada y facilita colocar el coche antes de entrar en una curva.
En un eléctrico tan potente, ese buen tacto resulta especialmente importante.
Un GT eléctrico con más carácter del esperado
El Polestar 5 Performance no se limita a correr mucho en línea recta.
Su posición de conducción es baja, los asientos delanteros han sido desarrollados junto a Recaro y la propia configuración del coche busca dar una sensación más deportiva.


A eso se suma una dirección rápida y un chasis que responde bien cuando se aumenta el ritmo.
No pretende ser un deportivo radical, porque sigue siendo un gran turismo pensado también para viajar, pero consigue un equilibrio muy convincente entre comodidad, prestaciones y agilidad.
800 V y carga a 350 kW
El Polestar 5 estrena además una arquitectura eléctrica de 800 voltios y una batería de 112 kWh, con 106 kWh útiles.
Admite carga rápida de hasta 350 kW, con lo que puede pasar del 10 al 80 % en unos 22 minutos, según Polestar.
La versión Performance anuncia hasta 565 kilómetros de autonomía WLTP, mientras que el Dual Motor alcanza los 670 kilómetros.








