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Todo comenzó en 1984 cuando Opel presentó su Kadett GSi, un anuncio en el que los coches volaban por los aires y se destacaba la deportividad del modelo, así como esas 16 válvulas que todo el mundo parecía querer tener hasta en el mechero. Ahora, treinta y cuatro años después la siglas vuelven a estar en un modelo de la marca, pero todo ha cambiado. El nuevo Opel Insignia GSi 2018 es un coche para entusiastas de la marca y de la deportividad, así que tiene un listón alto al que llegar.

Para poder hacerlo, Opel ha cuidado su imagen, para que a primera vista se reconozca como modelo de altas prestaciones. El Opel Insignia GSi luce en su carrocería elementos cromados específicos, como los que se encuentran en las falsas entradas de aire delanteras, alrededor de la calandra, los marcos de las puertas o las dos salidas de escape. El conjunto se redondea por unas llantas de 20” con neumáticos Michelin PS4S y un lip sobre el portón del maletero que remata su silueta de forma muy elegante e integrada.

A nivel de equipamiento lleva lo último de la marca alemana, como las luces Intellilux Matrix LED, compuestas de 32 módulos mátrix y Full LED, con un alcance de hasta 400 metros. Tampoco faltan los asistentes a la conducción y elementos de seguridad activa y pasiva. Para el Insignia GSi Opel ha creado el programa Exclusive, que permitirá elegir un paquete Gloss Black que hace que los elementos decorativos del exterior sean negros, y que nos dejará escoger el color del coche más allá de la paleta de colores disponible, en la que se encuentran específicos para esta versión un rojo y un naranja.

El habitáculo del Opel Insiginia GSi ofrece una buena relación de calidad, confort y deportividad. Aunque no hay elementos muy llamativos, si tenemos molduras específicas en puertas y salpicadero, listones de aluminio en los umbrales de las puertas con el logo GSi, alfombrillas con las siglas bordadas, un volante de cuero perforado y unos asientos únicos en su clase. Y es que Opel ha vuelto a contar con la ayuda de AGR, el instituto alemán del cuidado de la espalda, para crear asientos deportivos y cómodos. El diseño ya de por sí es espectacular, inspirado en una Cobra, con una zona superior del reposacabezas que se abre hacia los lados, como si fuera la cabeza de la serpiente. Son de cuero e integran función de calefacción, ventilación y masaje, y además la sujeción lateral se ajusta eléctricamente para quedar aún más sujetos al asiento. Son cómodos y en circuito demostraron también ser muy efectivos.

Una vez identificas con la vista a este Insignia como un coche deportivo, es hora de hacerlo con las sensaciones al volante. Opel ha relegado el motor V6 de aquel OPC anterior, aunque nos han comentado que la versión GSi no significa que no vaya a haber un OPC; y ha optado por un motor de 2.0 litros. Y lo hace en las dos versiones, porque hay un Insignia GSi gasolina y otro GSi diésel. Puede parecer raro para un coche deportivo pero los mercados mandan y cuantas más opciones mejor para el cliente.

De hecho, la única versión que hemos podido probar a fondo ha sido el diésel. Así que pasemos por encima primero el gasolina, un bloque de 2.0 litros de 260 CV y 400 Nm de par. El contacto con este motor lo tuvimos en la pista de pruebas de Michelin cerca de Marsella, donde pudimos comprobar ciertas aptitudes del coche. Tiene una buena aceleración, con un tiempo de 7,3 segundos para hacer el 0 a 100 km/h, y las recuperaciones no son malas, lo que sí que hay que tener es cierto tino con el cambio. Es un convertidor de par de ocho velocidades, única opción disponible, que ofrece una buena respuesta en uso normal, que se mejora en modo Sport, pero que se queda rezagado a la hora de elegir marcha en conducción deportiva, así que lo más recomendable es usar las levas del volante, las cuales van fijas a este y son de plástico. No es un cambio lento ni mucho menos, pero al salir de las curvas no había interpretado que queríamos salir dando gas a fondo con suficiente antelación, por lo que en el momento de llevar el pie a tabla no íbamos en la marcha óptima.

Respecto a los modos de conducción, son tres para el conjunto del coche y hay uno más para las ayudas electrónicas. Estos son el Tour, destinado más al uso en autopista, Normal y Sport. Ajustan suspensión, dirección, cambio y acelerador, así como sonido, que en el diésel queda retocado e integrado en parte a través de los altavoces. El cuarto modo es el que Opel llama Competition, con el cuál el Insignia GSi se vuelve más permisivo para jugar con él, ya que quita el control de tracción y pone el ESP en modo “última llamada”, interviniendo solo al límite del punto de no retorno para salvar la situación. Se activa con un botón sobre la consola central pulsándolo dos veces seguidas, si solo se pulsara una vez, quitaríamos únicamente el control de tracción.

Pudimos probar todos los modos en un circuito mojado, un tanto estrecho y con bastantes giros. Claramente el coche te permitía llegar más al límite con el modo Competition, pero si eras lo suficientemente habilidoso, podías evitar muchas veces que el ESP se despertara para ayudarte. Y si sumamos el plus de la tracción total que tiene el Opel Insignia GSi, cerramos un pack que nos permite poder controlar casi cualquier situación a golpe de gas, volante o freno.

Opel Insignia GSi

Hablando de estos últimos, cabe hacer mención especial al equipo montado por Brembo, con pinzas de cuatro pistones y 345 mm de disco delante. Detienen los 1.683 kilos del Insignia como si nada, permitiendo al coche avanzar recto y con una precisión excepcional.

En carretera abierta solo pudimos probar la versión diésel. Se trata de un motor de 2.0 litros de 210 CV y 480 Nm de par, que será la opción más ahorradora, ya que homologa 7,1 litros frente a los 8,7 del gasolina. Luego en nuestro día de conducción con mucho poblado y carretera secundaria superamos los 8,5 litros, pero sigue siendo una buena cifra a cambio de tener tracción total y un buen puñado de caballos en la cuadra. No es el motor que a uno le pide el cuero para este coche, pero demostró estar a la altura de las circunstancias, pudiendo rodar muy rápido con el coche en tramos revirados, y ofreciendo una buena confianza a la hora de abordar los adelantamientos en carreteras secundarias. El empuje desde bajas revoluciones es bueno, con todo el par entrando desde 1.500 rpm, pero el Insignia es un coche tan cómodo y bien hecho que la sensación de velocidad no es tan alta.

Esto solo ocurre en línea recta, porque cuando llegas a las curvas eres consciente de lo rápido que las estás pasando, pues parecen durar unos milisegundos, y es que la tracción total y el ajuste de suspensión permiten abordar cada vértice con absoluta precisión. Aunque es un coche largo, pues son 4,91 metros de largo, no parece que realmente sea así por lo ágil que es. La dirección en modo Sport se comporta como debe, se torna algo más pesada, aunque gustaría algo más.

A nivel de suspensión y chasis el trabajo de Opel es más que satisfactorio. El Opel Insignia GSi va 10 mm más bajo que un modelo normal y la suspensión es adaptativa dependiendo del modo de conducción. En normal apenas hay diferencias con un Insignia estándar, más allá del paso por resaltos en ciudad, y en Sport se nota que su firmeza aumenta, pues filtra menos el terreno, intentando copiarlo al máximo, y ofreciendo un buen control de la carrocería para los cambios de apoyo o las curvas rápidas. En ningún momento en la carretera secundario a buen ritmo se notó que el coche inclinara excesivamente o tuviera una respuesta inesperada en un cambio de masas o de apoyo. Por lo tanto tenemos un coche dócil para ir rápido, lo mejor en un sedán como este.

A nivel de confort al volante, ya no solo por sus asientos, el coche cumple con creces, pues nos rodea tecnología que facilita y mucho las cosas, como un Head-Up Display que nos puede mostrar hasta el cuentarrevoluciones, muy útil en circuito, un panel de instrumentos digital en el que ver información de todo tipo, y por supuesto los mejores sistemas en ayuda a la conducción como mantenimiento de carril, aviso de objeto en ángulo muerto, control de crucero adaptativo o aviso por colisión.

El Opel Insignia GSi 2018 ya está disponible en concesionarios, con un precio para el Grand Tourer, el sedán normal, de 45.500 euros para el gasolina, y 46.700 para el Sports Tourer, el modelo de carrocería familiar, la cual hay que decir que tiene una estética muy atractiva, y que ofrece hasta 1.665 litros de capacidad y más de 2 metros de profundidad de carga con la fila trasera de asientos abatida.

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