Que los SUV son parte fundamental de la gama de Mercedes-Benz es algo innegable, pero que el nuevo GLE sea el referente para todos ellos, es algo que comprobaremos a continuación. El gigante alemán se ha renovado, volviendo a contar con el espacio y las capacidades off-road como principales argumentos en esta versión 2019.

Mercedes GLE 2019

Para esta primera toma de contacto en territorio nacional, Mercedes nos tenía preparados los GLE de acceso, es decir, la versión 300d diésel de 245 CV y la suspensión mecánica de serie. Esto nos garantizaría una prueba objetiva y sin trucos para ver como este SUV de 4,92 y más de dos toneladas se comporta.

La prueba empieza por salir de la ciudad, y evidentemente el tamaño es acusado, pero no hay quejas con la visibilidad ni el espacio de maniobrar o esquivar furgonetas de reparto, ya que la dirección es suave y rápida. Además nuestra unidad monta un casi recomendable sistema de visión 360º y sensores por doquier, que ayudan a alejar nuestra esbelta carrocería de los obstáculos estáticos y móviles.

En autopista su batalla con 8 cm más fluye con total confort, no es de extrañar, pues el GLE es un vehículo familiar y como tal debe permitirnos fluir con total comodidad. Además el bloque de 4 cilindros turbo diésel de 245 CV nos permite rodar con mucha soltura y no tener que hundir el acelerador hasta el fondo para ganar velocidad. Es la versión de acceso, aquí no hay 250d, y mejor, porque menos potencia se quedaría justo, y con este propulsor el GLE 2019 se mueve realmente bien en todo tipo de circunstancias. Es silencioso a velocidad continua, gracias al buen aislamiento, aunque en aceleración el sonido es más acusado y se nota que llevamos un cuatro cilindros. Nada grave.

En cuanto a dinamismo, no hace falta recordar lo alto y grande que es, por lo que no es el SUV de Mercedes más idóneo para irnos a disfrutar de una carretera secundaria. Sin embargo la suspensión mecánica sujeta con bastante tino a nuestro SUV del segmento D, y los cambios de dirección rápidos no dan tanto miedo como uno podría pensar, así que transitar vías secundarias no debe preocuparnos.

Lo cierto es que en opción, hay dos suspensiones más, una Airmatic de cámaras de aire que ya conocemos de toda la vida, y una aún más avanzada llamada E-Active Body Control. Esta cuesta casi 10.000 euros, y está enfocada a la conducción offroada. Incorpora un sistema de cámaras llamado Road Surface Cam que lee la carretera y adapta el tarado de la suspensión antes de atravesar el obstáculo para garantizar la mejor tracción y comodidad. Estamos ante una suspensión activa que además lleva un sistema de 48 Voltios.

Respecto a la tracción, de serie cualquier GLE 2019 lleva el sistema 4Matic de Mercedes, algo comprensible para lograr la buena motricidad que este SUV demostró tanto en asfalto como fuera de él. Porque sí, probamos sus capacidades off-road, y además en zonas por las que en un primer momento uno no pensaría en meter su coche de más de 67.000 euros. Ayudados por su tracción total ligada al sistema Torque on demand y con neumáticos de carretera como cualquier modelo que sale del concesionario, el GLE nos sorprendió subiendo por pendientes de considerable inclinación, de estas que subes con fe y un buen golpe de gas, apuntando el morro al cielo y sin ver que hay al final de la cuesta al llegar arriba.

Además para descender, el sistema de ayuda de control de descenso funciona a la perfección, permitiendo descender sus 2.200 kilos con total suavidad a unos 8 km/h. La única pega es que cuando llegas a llano, si no mantienes el acelerador, el sistema vuelve a tomar el control y te frena de golpe. El modo Off-road presente junto a los ya conocidos Individual, Eco, Comfort y Sport, permite que la dirección y el acelerador se gestionen con suavidad y tengamos una conducción más controlada. No hubo problemas de tracción, ni tocamos con los bajos en ningún sitio. Y es que sus cotas todoterreno no están nada mal, con 180 mm de altura libre con la suspensión básica, 23 grados de entrada y salida y 15 ventrales.

Además a bordo del Mercedes GLE la vida es sencilla y cómoda, ya que de serie llevamos el sistema MBUX de última generación con las pantallas de 12,3 pulgadas. Lo único que deberemos de hacer es familiarizarnos con los múltiples menús que ofrece, pero como tenemos la función de asistente por voz, muchos comandos y acciones no tendremos ni que realizarlas, solo tendremos que pedírselas al coche a la orden de ¡Ey Mercedes!.

La calidad de materiales es la esperada en un coche de esta categoría, y el espacio es abundante en cualquier plaza. Nuestra unidad no era un 7 plazas, pero la segunda fila de asientos en estas versiones es eléctrica en reglaje, permitiendo que la tercera fila tenga más espacio si hay necesidad. La ganancia de batalla además aumenta el espacio en la segunda fila. El maletero también es generoso, con 630 litros con 5 plazas, pudiendo llegar hasta 2.055 litros con solo dos plazas.

A nivel de diseño, los cambios han sido más notorios, con nuevas firmas lumínicas tanto delante como detrás, por supuesto en LED, nuevas llantas, colores y paragolpes, que variarán en diseño dependiendo de si elegimos un paquete de acabado u otro. Lo cierto es que se ve bien, elegante y poderoso, y sigue manteniendo sus proporciones clásicas de aquel primer ML que llegó hace décadas.

La gama de motores es más amplia que el 300d que hemos probado, pues por encima, con dos cilindros más, tenemos el 350d y 400d, un seis en línea de 272 y 330 CV respectivamente. En gasolina hay una opción antes de pasar al AMG GLE 53, el 450 con 367 CV y 500 Nm, que equipa un sistema Mild-Hybrid.

El rango de precios arranca en los 67.500 euros de nuestro 300d, y sube hasta los 88.430 del 400d con 7 plazas. Si queremos el 300d con siete plazas habrá que 3.138 euros a la tarifa.

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