¿Por qué no hacer diésel híbridos enchufables teniendo la tecnología? Quizás porque se ha demonizado esta tecnología del uso del gasóleo, pero lo cierto es que algunas marcas hoy en día producen algunos de los motores diésel más eficientes y menos contaminantes de la historia, mucho mejores que algunos motores gasolina en términos prácticos. Y ahí está Mercedes-Benz precisamente. La firma de la estrella acaba de quedarse sola en esto de tener un diésel híbrido (el Audi Q7 e-tron ya no se vende), y hemos tenido ocasión de probar el Mercedes E 300 de en su terreno, la ciudad.

A priori la idea es sencilla, colocar un motor diésel donde normalmente todas las marcas apuestan por uno gasolina. ¿Por qué? Primero porque Mercedes tiene la tecnología para ello, y segundo porque a nivel de eficiencia es imbatible. Para crearlo se podría decir que han electrificado un E 220d, pero esto es demasiado simple. Lo cierto es que su motor diésel de cuatro cilindros y dos litros OM654 es todo un portento de las bajas emisiones y los consumos ajustados.

Por si solo el bloque diésel produce 194 CV y 400 Nm de par, pero gracias al motor eléctrico de 122 CV y 440 Nm ubicado en la transmisión 9G-Tronic, la potencia conjunta es de 306 CV y 700 Nm de par, suficientes para hace que esta berlina de 2 toneladas haga el 0 a 100 km/h en 5,9 segundos. Y es que su batería de 13,5 kWh suma casi 300 kg al conjunto. Sin embargo esto nos da igual, porque las prestaciones y la eficiencia energética suplen con creces el aumento de peso.

Y es que este Mercedes E 300 de tiene gracias a esa batería una autonomía 100% eléctrica de 54 km. ¿Podemos conseguir esa cifra? Ciertamente parece que si, pues en el recorrido de más de una hora y 54 km que hicimos recorrimos 43 km en modo eléctrico, incluyendo ciudad y carretera con velocidad máxima de 100 km/h. La velocidad máxima en modo EV es de 130 km/h. Si solo hubiéramos hecho uso del motor eléctrico en ciudad es más que probable que la cifra real hubiera casado con la homologada.

Ahora bien ¿cómo gestionamos esta mecánica híbrida? El E 300 de, igual que cualquier otro Clase E incluye varios modos de conducción (Comfort, Eco, Sport, Sport Plus e Individual), pero en el modo Eco y Comfort tenemos acceso a otros “sub-modos” para el sistema híbrido. Estos son de sobra conocidos para quien haya visto antes un híbrido enchufable. En el modo Hybrid es el propio coche quién en función de la velocidad, la aceleración demandada o las circunstancias usa la potencia de uno u otro motor.

De hecho, la entrada en acción del motor diésel es bastante suave y aislada, por lo que cuando aceleramos a fondo para adelantar o incorporarnos a carretera tan solo oiremos de pronto el gruñido del cuatro cilindros diésel. Es rápido desde parado para un coche de su peso, y comparado con un Clase E normal en condiciones de conducción normales, las diferencias son imperceptibles.

Incluso por fuera no lo distinguirás si no te vas a su zaga y ves los números y letras de la denominación, así como la toma de carga oculta en su paragolpes trasero. Desde ella podremos recargar en una toma de 7,4 kW del 20 al 100% de la batería en solo 1 hora y 30 minutos. Si lo enchufamos en una toma convencional el tiempo de recarga son 6 horas, una cifra asumible si podemos recargar el coche en el trabajo o en casa.

De hecho, nuestra ruta improvisada fue un recorrido bastante aproximado a lo que un usuario haría a diario con este Mercedes E 300 de. Salimos desde la calle Velázquez en pleno centro de Madrid y fuimos hasta Tres Cantos, siempre con el modo Hybrid, y tan solo un par de veces entró en marcha el motor diésel, ambas por una demanda superior de aceleración. En ciudad la frenada regenerativa ayudó a mantener la carga bastante bien y como resultado final de la prueba el consumo energético fue de 17,2 kWh.

Mercedes E 300 de

Por si vamos apurados de carga tenemos dos modos que nos ayudarán, uno para mantener el nivel que nos quede y solo usar el motor diésel, y otro para que este recargue la batería. Por lógica, estos dos modos harán que el consumo medio de nuestro Mercedes E 300 de suba y se aleje de los 1,7 l/100 km que la marca homologa, pero gracias a que contamos con un eficiente motor diésel cuando salgamos a carretera el consumo será menor que con uno gasolina, y cuando lleguemos a la ciudad y volvamos a echar mano de la batería eléctrica volveremos a compensar ese consumo.

Mercedes E 300 de

Como pequeño hándicap por tener esta mecánica híbrida, nuestro Clase E pierde capacidad de carga en el maletero, con un volumen de 400 litros en la berlina y 480 en el Estate. Un pequeño precio a cambio de la eficiencia y los bajos consumos que podemos conseguir. En nuestro recorrido de 54 km y más de una hora antes mencionado, la cifra de consumo se quedó en 1,4 l/100 km. Con volver a recargar el coche en casa para la siguiente jornada seguiríamos teniendo unos consumos muy bajos, y si hay que hacer un largo viaje, el depósito diésel y su motor nos aseguran un viaje sin contratiempos y con consumos más eficientes de los que se podría lograr con un híbrido gasolina.

Mercedes E 300 de 2019

Sin embargo, nos parece más razonable elegir este híbrido enchufable diésel solo si cada día vamos a recorrer en torno a 100 km para ir y volver de nuestro trabajo, ya que es donde el motor diésel tendría ventaja, usándolo en solitario en carretera y guardando toda la carga de la batería para la llegada a la ciudad, o combinando ambos en todo el trayecto. Y es que hay también un Clase E híbrido gasolina, el E 300 e. Nuestro protagonista de la prueba tiene un precio de 67.400 euros en la berlina y 70.1000 en el Estate. Puesto en perspectiva son menos de 2.000 euros más que un E 350 d, el más cercano en prestaciones (286 CV), y haciendo números, seguro que la diferencia se amortiza en poco tiempo.

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