En Mercedes llaman al nuevo Clase V un MPV, o “multi-purpose vehicle”, una especie de monovolúmen grande, porque mide 4,9 metros el más pequeño, pero del dicho al hecho hay un trecho que debemos recorrer para comprobar si es así. Y así lo hemos hecho en su presentación en Sitges, Barcelona, probando el nuevo Mercedes Clase V 2019, un coche, o MPV, que refuerza en esta generación sus puntos fuertes para seguir siendo un producto premium referente en su segmento, sea cual sea este.

Y es que cuando todos lo llamarían furgoneta, Mercede hace tiempo que dejó de llamarlo Vito, para nacer la Clase V en 2014. 209.000 unidades vendidas desde entonces le dan la razón a la marca alemana, pero esta nueva categoría de MPV hay que ganársela.

Prueba Mercedes Clase V 2019

El primer aspecto renovado es su diseño. El nuevo Clase V no puede eludir sus formas más primitivas para poder seguir siendo espaciosa y polivalente, pero dentro de esa fisionomía inquebrantable Mercedes imprime su sello de diseño elegante y distinguido. Estamos ante un restyling con el que llegan nuevos faros LED, con la opción de los High Beam Assist Plus adaptativos, paragolpes, llantas y colores.

Incluso tenemos ahora una AMG Line, con detalles cromados en su frontal, especialmente en la parrilla en diseño de diamante, sus paragolpes delantero y trasero y sus llantas, cuatro nuevas de entre 17 y 19 pulgadas. Además tenemos tres carrocerías, una corta, larga de 5,1 metros y la extralarga más para flotas.

Por dentro tenemos todo tipo de comodidades, pero menos cambios estéticos. Y es que sus principales novedades de diseño son las nuevas tomas de aire del climatizador de diseño de turbina y el cuadro de relojes del cockpit, con su correspondiente pantalla central TFT para controlar la información del nuevo Clase V 2019.

A nivel de comodidades, no solo en las plazas delanteras, sino en las traseras también se podrá equipar asientos calefactados, ventilados y con función de masaje, así como diferentes diseños y en cuero. Las plazas de serie son 6, pero se pueden sumar dos más añadiendo un asiento por fila en su parte posterior.

Donde sin duda no tiene rival como MPV es en su capacidad de carga, con más de 1.000 litros de maletero con sus tres filas disponibles. A su vez las dos filas posteriores son modulables, pudiendo moverse, plegarse o desmontarse para dar más espacio. Y tampoco faltan diferentes accesorios para modular la carga, almacenarla o fijarla, como por ejemplo unas curiosas cajas de plástico plegables que se pueden guardar en la tapa del maletero.

Ya sabemos que es espacioso como un MPV, pero ¿será igual de cómodo y dinámico? Para probar el Mercedes Clase V tuvimos su versión más potente, la 300d. La gama de motores se compone de un único bloque diésel de cuatro cilindros y 2.0 litros de nuevo diseño, con tres niveles de potencia: 220d con 163 CV, 250d con 190 CV y el 300d con 239 CV.

Esta última versión es por lo tanto la más prestacional, y ha resultado muy competente para mover los más de 2.100 kg que pesa el Mercedes Clase V. No hace falta detenerse en dar sus especificaciones, pues en carretera tenemos una buena potencia para adelantar sin miedo y para movernos con el ritmo que queramos.

La sensación de conducción es buena, pero la posición elevada al volante y las inercias en las frenadas nos recuerdan que no llevamos un monovolumen, sino algo más grande. Lo bueno es que ha demostrado una buena agilidad y un paso por curva muy sumiso, y quien quiera un extra de seguridad y control puede montar la tracción total 4Matic en cualquiera de sus versiones diésel.

La otra gran novedad era la caja de cambios 9G-Tronic automática. Suave y cómoda para este tipo de vehículos por lo que es idónea y casi la mejor opción a elegir. Se gestiona ella sola de forma muy correcta y si vamos a afrontar un puerto de montaña el modo Sport del Clase V nos ayudará a ir en marchas cortas para tener mejor empuje. A propósito de este, contamos con 500 Nm de par a 1.600 rpm pero hay una función de aumento de par que nos suma 30 Nm cuando llevamos el acelerador hasta el fondo.

Es cómoda y además hay tres tipos de suspensión, con dos niveles destinados a mejorar su agilidad y precisión al volante. Las inclinaciones no eran muy acusadas durante una conducción suave por carretera secundaria, y en tramos de autopista ni te enteras apenas de los baches que pueda haber.

Además la visibilidad es buena para un vehículo así, y Mercedes ha trabajado para incorporar hasta 13 asistentes de seguridad y conducción, siendo algunos tan relevantes como el Active Brake Assist, disponible por primera vez.

Aunque lo mejor es la otra cara del nuevo Clase V, la Marco Polo. Estamos antes el vehículo de recreo definitivo, toda una “camper” de primer nivel y refinamiento, que podremos equipar con todo tipo de comodidades y accesorios. Westfalia se encarga de crear este Clase V aventurero en un mes y con el que podremos ir a cualquier parte sin preocuparnos de donde dormir.

Sigue midiendo menos de dos metros de alto incluso añadiendo la opción de la cama, por lo que podemos entrar a cualquier parking sin problemas de altura. En el Mercedes Marco Polo se puede añadir un mueve completo que nos permite tener cocina con fogones, lavabo y compartimentos para todo tipo de útiles y comida, así como una nevera o una mesa plegable. Los asientos delanteros se pueden voltear y si añadimos la cama superior, al abrir el compartimento desplegable obtenemos un espacio suficiente para estar de pie dentro del Marco Polo.

El precio base por el Mercedes Clase V son 55.200 euros, con varios acabados disponibles, incluyendo el Avantgarde y el superior denominado Exclusive. La versión Marco Polo sube a 61.000 euros a los que habría que añadir las opciones de equipamiento que elijamos, pudiendo llegar incluso a tener una ducha exterior. Como veis, todo un MPV de verdad.

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