Hace tan solo unos meses probamos la variante 2017, la cual ya ofrecía una comodidad, dinamismo y equipamiento bastante alto en cuanto a calidad-precio. Sin embargo, en este facelift vemos que se ha mejorado ciertas carencias que si tenía el modelo anterior. Sutiles cambios que, unido al diseño KODO del CX-3, dan como resultado un producto más redondo aún.

El CX-3 tiene como rivales directos al Audi Q2, Volskwagen T-Roc, Hyundai Kona, Seat Arona y Fiat 500 X.

Diseño

Vista trasera detalle Mazda CX-3

Para los más profanos en la materia no percibirán cambios, pero hay que fijarse en los detalles. El diseño KODO (inspirado en las formas de la naturaleza) distingue a la marca Mazda, por lo que esta ha optado por continuar con la fórmula haciendo cambios ligeros a su estructura general. Entre ellos encontramos una parrilla delantera más refinada, con ligeras inserciones en cromado con los mismos nervios en el capó, paso de rueda y línea del techo.

Vista de perfil CX-3

De perfil vemos más cambios, entre ellos las nuevas llantas de 18 pulgadas en un acabado bitono en negro-plata. Unido a estas también destaca las nuevas taloneras, las cuales son más refinadas gracias a la incorporación de más líneas cromadas.

Detalle faro trasero CX-3

El cambio más notable lo vemos en la parte trasera, donde se encuentran los nuevos faros traseros con tecnología LED de serie. Estos son algo más alargados y finos que los que montaba su predecesor. Sigue manteniendo la doble salida de escape cromada, lo que le da un toque deportivo que siempre se agradece.

Interior

Interior volante Mazda CX-3

Pequeños cambios que marcan la diferencia. Es cierto que la configuración interior no ha cambiado en exceso, aunque si ha mejorado ciertas carencias e introducir características que son esenciales a día de hoy. Por un lado, el sistema de infoentretenimiento Mazda Connect ahora incorpora conectividad completa con nuestro Smartphone. Ya sea a través de Apple Car Play o Android Auto, tenemos las mismas funciones de nuestro móvil en la pantalla central.

Palanca de cambios CX-3

Por tanto, la conectividad ya ha alcanzado el estándar que demandaban los clientes, pero Mazda ha ido un paso más allá. Una de las cosas que no me gustaban de la variante 2017 era la posición de los controles del sistema de infoentretenimiento, compuestos por una botonería compacta y con un selector rotatorio que estaba localizado en una zona bastante incómoda, en una posición atrasada.

Ahora en el modelo que hemos podido probar hoy eso no ocurre, ya que la configuración se ha adelantado más cerca de la palanca de cambios. Esto se ha conseguido también gracias a la implementación de un freno de estacionamiento por accionamiento eléctrico, lo que despeja bastante espacio y permite adelantar los botones.

Asientos Mazda CX-3

Además, con la incorporación de un posabrazos central ya corrige la posición forzada que se tenía que hacer en el modelo previo, lo que mejora la comodidad en marcha –aunque sea un detalle pequeño que a veces no se tiene en cuenta-.

Motores

Perfil Mazda CX-3

Las mecánicas también se modifican, incorporando dos motores gasolina 2.0 litros Skyactiv-G con 121 y 150 CV, respectivamente. Por último también podemos elegir un diésel de 115 CV y 1.8 litros de cubicaje, el cual utiliza como base el ya conocido motor 1.5 litros de 105 CV. Los consumos oscilan entre los 4,4 litros hasta los 7 litros a los 100. Por tanto estamos delante de motores bastante eficientes.

En cuanto a la transmisión, todas las motorizaciones pueden incorporar una caja manual de seis velocidades o una automática también se seis.

Tecnología

Vista trasera detalle Mazda CX-3

En este aspecto el CX-3 es de los más equipados del segmento, ya que algunas funciones que a continuación te detallo son opcionales en otros modelos.

Equipa como novedad el control de crucero adaptativo (MRCC) con función Stop & Go; este sistema  cumple la ya conocida función de mantener la velocidad seleccionada, midiendo la distancia con el coche que tiene delante. Sin embargo, a esta ecuación hay que añadir que ahora tiene función Start and Go, esto significa que puede llegar a detenerse por completo de forma autónoma y reanudar la marcha una vez que la circulación del atasco vuelve a moverse.

Entre otros sistemas de ayuda se incorporan los faros LED adaptativos, sistema de asistencia a la frenada en ciudad, control de ángulo muerto, alerta de cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales de tráfico y detector de fatiga.

Sensaciones

Vista general Mazda CX-3

Dinámicamente notamos ciertos cambios, aunque al tratarse de un facelift tampoco puede cambiar en demasía. Probamos el motor gasolina de 150 CV y el diésel de 115 CV. El primero de estos es un motor al que le gusta “bailar” en altas vueltas.

Es un motor con el que puedes jugar bastante y alargar los cambios hasta las 5.500-6.000 rpm. Sin embargo, el par de 207 Nm se muestra en un alto rango de vueltas, por lo que en arranques o en subidas, no notas los 150 CV, tienes que reducir una o dos marchas para volver a tener potencia. Los consumos no están nada mal, conseguimos mantener unos 7 l/100 km en conducción normal y nos gusta ese toque “juguetón” que nos invita a subir de vueltas.

A pesar de que el motor gasolina será el más vendido, el motor 1.8 litros diésel tiene mucho que decir. En este caso tenemos 270 Nm disponibles a muy bajas vueltas, lo que nos permite disponer de potencia casi después del ralentí. Esto hace que este tenga un empuje más vivo, junto con consumos más contenidos. En este caso lo probamos con la caja automática de 6 velocidades, la cual nos sorprendió por la fluidez de cambio e incluso rapidez en cambio manual –para ser un crossover-. Desde mi punto de vista, recomendable al 100% el nuevo 1.8 diésel de 115 CV.

Vista frontal Mazda CX-3

Hay que destacar que todos los motores cumples las últimas normativas de emisiones Euro 6d temp, junto con la ya en vigor normativa WLTP.

A la hora de atacar una curva, el CX-3 presenta una estabilidad mayor gracias a una suspensión mejorada, la cual presenta un tarado más duro. De la misma forma, la dirección se muestra más directa, muy comunicativa y con un volante muy ergonómico.

Producto redondo

En definitiva, el Mazda ha logrado paliar los “peros” que tenía el CX-3 en su variante 2017, trayendo un facelift que mantiene aquello que funciona y mejora los aspectos que estaban por mejorar. Conectividad asegurada, mejoras en la seguridad, motores eficientes, inmejorable calidad-precio, habitáculo más ergonómico y nuevas inserciones interiores de materiales de alta calidad.

Precio

El facelift del Mazda CX-3 llega al mercado con un precio (sin descuentos) de 20.645 euros con el motor de gasolina de 121 CV y cambio manual con tracción delantera, en el acabado Origin.

Gama en España: Origin,  Evolution (+ Origin), Evolution Design (+ Origin), Zenith (+ Evolution), Pack White y Pack Cruise.

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