Después de muchos años sin una deportiva de gran cilindrada homologada para carretera —desde aquella exclusiva RC 8C, concebida prácticamente para circuito— la firma de Mattighofen vuelve a apostar por un segmento que llevaba demasiado tiempo huérfano dentro de su catálogo. Y lo hace con un producto que no solo está a la altura de las expectativas, sino que las supera con creces.
Desde el primer vistazo queda claro que la 990 RC R no pretende pasar desapercibida. Su diseño transmite agresividad desde cualquier ángulo, con un frontal inspirado directamente en MotoGP, una estudiada aerodinámica con alerones integrados y unas proporciones que consiguen convertirla, probablemente, en la KTM de producción más espectacular de los últimos años. Es una moto que atrae miradas incluso antes de arrancar el motor.
Una puesta a punto sobresaliente
Lo primero que sorprende es el extraordinario trabajo realizado en la puesta a punto. KTM ha tomado como base la plataforma de la 990 Duke, pero la transformación es mucho más profunda de lo que podría parecer sobre el papel. La geometría, el reparto de pesos, el nuevo basculante, las suspensiones WP APEX totalmente regulables y la ergonomía específica consiguen que la RC R tenga una personalidad completamente distinta.

El resultado es una moto increíblemente precisa. Cada movimiento sobre el manillar tiene una respuesta inmediata, pero nunca nerviosa. En curvas rápidas transmite una confianza absoluta y, en los cambios de dirección, sorprende por una agilidad impropia de una deportiva de casi un litro de cilindrada.
Es de esas motos que invitan a buscar la siguiente curva una y otra vez.
Un motor lleno de carácter
El conocido bicilíndrico LC8c de 947 cc desarrolla alrededor de 130 CV y 103 Nm de par, unas cifras que, más allá de impresionar sobre la ficha técnica, cobran sentido cuando se abre gas.
La entrega de potencia resulta contundente desde la zona media del cuentavueltas, con una aceleración muy llena y una respuesta directa del acelerador electrónico. No necesita girar a regímenes exagerados para ofrecer sensaciones intensas, aunque estira con decisión cuando se busca todo su potencial.


Lo mejor es cómo combina prestaciones con facilidad de conducción. Es rápida, muy rápida, pero nunca da la sensación de querer ponerte en apuros. La electrónica trabaja de manera discreta y permite disfrutar del motor sin interferencias innecesarias.
Chasis de referencia
Si el propulsor convence, el apartado ciclo termina de enamorar.
La RC R transmite una conexión con el asfalto difícil de encontrar incluso en motos de mayor precio. La horquilla WP APEX de 48 mm y el amortiguador trasero completamente regulables ofrecen un equilibrio excelente entre firmeza y sensibilidad, mientras que el conjunto de frenos Brembo aporta una potencia sobresaliente acompañada de un tacto muy preciso.
Todo parece trabajar en perfecta armonía. Es una moto que permite frenar muy tarde, entrar con decisión y acelerar muy pronto sin que aparezcan movimientos extraños. Da exactamente la sensación que uno espera encontrar en una deportiva moderna desarrollada pensando tanto en carretera como en circuito.
Calidad que sorprende
Uno de los aspectos que más llama la atención es el notable salto en percepción de calidad.

Los acabados están a un nivel muy alto. Desde el carenado hasta los mandos, pasando por la enorme pantalla TFT de 8,8 pulgadas, el nivel de detalle transmite una sensación claramente premium. KTM ha cuidado mucho la presentación de esta moto y se nota en cada componente.
No solo parece una moto de categoría superior; realmente lo es cuando se observa con detenimiento.
Una deportiva muy necesaria para KTM
Más allá de sus cualidades dinámicas, la 990 RC R representa algo mucho más importante.
KTM necesitaba volver a tener una deportiva de referencia para carretera. Durante demasiado tiempo, el fabricante austriaco había dejado vacío un segmento en el que históricamente había despertado muchísimo interés entre los aficionados. La exclusiva RC 8C demostró que el ADN deportivo seguía muy vivo, pero era un modelo prácticamente de colección. La 990 RC R, en cambio, devuelve esa filosofía a la calle con una propuesta mucho más accesible y utilizable.

Además, llega en un momento especialmente competitivo, donde las deportivas de media-alta cilindrada viven un importante renacimiento. KTM no podía quedarse fuera de esa batalla.
Veredicto
La KTM 990 RC R es una de esas motos que consiguen ilusionar desde el primer kilómetro. Es rápida, potente, extremadamente ágil y transmite una confianza enorme gracias a una puesta a punto brillante. Su motor tiene carácter, el chasis roza la excelencia y el nivel de acabados demuestra que KTM ha querido dar un paso adelante en todos los aspectos.
Pero, sobre todo, es una moto que devuelve a la marca al lugar que muchos aficionados llevaban años esperando. Una deportiva con auténtico ADN KTM, moderna, espectacular desde el punto de vista estético y con unas sensaciones de conducción simplemente increíbles. Su precio es de 16.699 euros.
Si este es el camino que ha elegido KTM para regresar al segmento de las supersport de carretera, solo se puede decir una cosa: bienvenidos de nuevo.








