En un mundo donde la palabra SUV es más utilizada que Wifi o Netflix, destacar en el segmento de los todocamino se torna cuanto menos complicado. Y no solo eso, sino que los SUVs se han convertido con el paso del tiempo en meros utilitarios elevados, con ciertas capacidades offroad. Sin embargo, aún quedan modelos que mientras unos ven en las monstañas un obstáculo infranqueable, el Jeep Wrangler Rubicon ve una oportunidad para demostrarte de lo que es capaz.

Durante nuestra estancia en Italia probando la gama 2019 de Jeep, tuvimos la oportunidad de ponernos detrás del volante de la variante Rubicon, la cual está enfocada para llevar el concepto de “todoterreno” a otro nivel.

Un diseño único

Para empezar, tenemos un estilo muy fiel a los primeros modelos de Jeep, manteniendo las mismas barras verticales de la parrilla frontal. En el caso del Jeep Wrangler Rubicon, sus paragolpes, paso de ruedas, bajo y suspensiones han sido modificadas para no dejar que el terreno offroad te pase una mala pasada.

La nueva generación del Jeep Wrangler se ha optimizado para mejora la maniobrabilidad no solo fuera de carretera, sino también dentro de ella. Sigue utilizando la configuración de suspensión de resorte de cinco brazos. Delante cuenta con un brazo de control lateral y cuatro brazos de control longitudinales, mientras que atrás tenemos multi-link con dos controles superiores y dos inferiores construidos en acero forjado.

Se trata del único SUV 4×4 abierto al aire libre que puedes comprar, por lo que te permite una conducción libre gracias al parabrisas fácilmente plegable, a las puertas extraíbles y a distintas configuraciones para el techo (como el techo rígido, la capota blanda, sin techo o capota de lona eléctrica -apodada Sky One Touch-.

Ahora también es más seguro que nunca, ya que incorpora mejoras en los asistentes de ayuda a la conducción. Entre ellos se implementa por primera vez en el Wrangler el asistente de colisión frontal y el control de crucero adaptativo. También llega con faros LED para los acabados Sahara y Rubicon, con detector de ángulo muerto y control de cruce en la parte trasera.

Su interior nos recuerda a los modelos de antaño, con los mismo relojes analógicos que implementó el primer Wrangler, huyendo de la moda de incorporar paneles de instrumento digitales. En lugar de ello, este modelo invierte todo el I+D en mejorar sus capacidades offroad y créeme cuando te digo que este es uno de los mejores coches que puedes comprarte para divertirte en terreno difícil.

Gama de motores

La gama del Jeep Wrangler está compuesta por un nuevo motor de gasolina de 2.0 litros, con 270 CV y 400 Nm de par. A su vez, también tenemos un motor diésel de 200 CV y 450 Nm de par, disponible a partir de las 2.000 rpm.

Sensaciones

Cuando la marca nos dijo que nos íbamos a adentrar en una cantera en activo, después de haber estado lloviendo todo el día anterior, es que el día promete. La gama al completo estuvo allí, pero nosotros elegimos una “montura” que estábamos seguros que no nos iba de decepcionar, el Jeep Rubicon.

Tuvimos la oportunidad de probar ambas motorizaciones, tanto la diésel de 200 CV como la gasolina turboalimentada de 270 CV. Como buen petrolhead que eres, te voy a hablar primero del bloque de cuatro cilindros en línea de gasolina. Para empezar tenemos una máquina en nuestras manos capaz de cualquier cosa, siempre y cuando llevemos el “calzado” adecuado para ello. Nuestra unidad de pruebas montaba unos neumático BF Goodrich preparados para offroad extremo, y no defraudaron.

Ni el barro denso puede con él. Gracias a sus dos avanzados sistemas de tracción a las cuatro ruedas –Command-Trac y Rock-Trac-, al bloqueo eléctrico Tru-lock de los ejes delanteros y traseros y a los neumáticos que equipaba, el Wrangler Rubicon ascendia pendientes de más de 50% como si fuera un juego de niños. La tracción que podía gestionar en condiciones muy difíciles me sorprendió, a la vez que me dejó pensando qué otros modelos podrían hacer lo que acababa de conseguir, subir una pendiente de 65% con apenas esfuerzo. El bloque de gasolina le encanta subir de vueltas, siendo las 4.500-6.000 rpm su patio de recreo para hacer relucir los 270 CV con los que cuenta.

Máxima seguridad en todas las circunstancias

La rigidez del chasis es extrema, y no se escuchan crujidos ni grillos algunos una vez realizado uno de los tramos que la marca nos tenía preparado. La suspensión amortigua las irregularidades del terreno de forma extraordinaria. Es increíble como gestiona los grandes baches y desniveles la suspensión del Wrangler, la cual nos proporciona una comodidad tan alta en este tipo de terrenos, que no sentimos más balanceos que los que podemos sentir en una carretera mal asfaltada.

Tras probar el gasolina damos paso al diésel, el cual presenta los 200 CV a muy bajas vueltas, siendo un gran aliado a la hora de realizar rutas difíciles. Su par estaba disponible apenas después del ralentí, lo que nos proporcionaba una gran sensación de control a la hora de gestionar la potencia en subidas pronunciadas. Es menos enérgico, obviamente, que el gasolina, pero tiene más fuerza en el inicio de maniobra que el gasolina.

En definitiva, el Jeep Wrangler Rubicon se presenta como un auténtico juguete para los amantes del offroad. Casi me aventuraría a decir que es uno de los modelos imprescindibles para ello, para atravesar montañas como si de una mera autopista se tratara. Es un juguete, pero caro. ¿Puedes darte el capricho? Pues “solo” te costará 62.800 euros si quieres hacerte con la variante Rubicon. Desde poco más de 54.000 tienes la variante de acceso.

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