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Hace apenas unas semanas nos fuimos a Sicilia a probar el renovado Jeep Cherokee 2019, un coche que refleja a la perfección la nueva era Jeep. Pero esta semana hemos vuelto con la marca americana para probar tres modelos de cada segmento que ocupan, sumando al mencionado Cherokee el pequeño Renegade y el todopoderoso Jeep Wrangler. Y es que la gama de la marca que nació en 1941 es de lo más variopinta, desde su SUV más pequeño hasta este todoterreno puro como es el Wrangler que hemos probado.

Prueba Jeep Wrangler 2019

Este Jeep Wrangler 2019 es el último eslabón de la familia que nació con el Willys MA, una saga que ha vendido 5 millones de unidades y se ha consagrado como lo que es hoy en día, uno de los todoterrenos más eficaces y auténticos de todos. Tanto que en algunas regiones a los todoterrenos se los llama “jeeps”.

Urbano o 100% aventura

Primero debemos comprender como se desarrolla la gama Wrangler, que empieza por un modelo base de acabado denominado Sport, con elementos de serie como el techo de lona sunnrider, llantas de 17″, sistema de asistencia de aparcamiento y control de velocidad entre otros elementos. El nivel Sahara, con un diseño más urbano, añade al Sport equipamiento como estriberas laterales, display TFT de 7″, cámara trasera, pasos de rueda del color de la carrocería, techo duro Sunnrider de color negro, el sistema U Connect de 8,4 pulgadas y llantas de 18 pulgadas entre otros.

Pero sin duda el acabado que más le pega al nuevo Jeep Wrangler es el Rubicon. Este añade elementos similares al Sahara, pero también Desconector electrònico de la barra estabilizadora delantera y neumáticos de tierra.

Y a nivel de diseño, pequeños cambios pero suficientes para darle una imagen moderna, a pesar de sus formas tan clásicas. Es como querer hacer una caja de zapatos ovalada, no tiene sentido, así que aquí Jeep sigue su camino fiel a las esquinas y los ángulos cerrados y sinceramente, es un acierto. Hay nuevos paragolpes, luces LED delante y detrás, no faltan sus pasos de rueda, ahora con más espacio para las ruedas más grandes, y hasta un techo de lona de plegado eléctrico.

Prueba Jeep Wrangler 2019

Y el interior también cambia, a mejor. Volante y salpicadero son de serie de cuero, aunque este último integra elementos en plástico duro, que pueden ser del color del coche. No faltan detalles evocadores como el Willys en el pomo del cambio o en la luneta delantera. Todo está bien rematado y no parece que vaya a salirse con la primera compresión de la suspensión después de pasar demasiado fuerte el último resalto. Es cómodo y hay versión de dos y cuatro puertas. Te sientes poderoso dentro, y aunque hay buena visibilidad, si eres alto como yo, los primeros momentos te puede dar un poco de claustrofobia.

El rey del offroad

Sin embargo se pasa al instante, concretamente, ese en el que metes la reductora y avanzas lento pero seguro por un obstáculo de los que dejan tirado a todos los SUV del mercado. Es aquí, fuera del asfalto, para lo que ha nacido el Jeep Wrangler. Para moverse hay dos opciones, un motor gasolina de 2.0 litros y 270 CV, o el diésel 2.2 de 200 CV y 450 Nm de par, la opción más recurrida.

Prueba Jeep Wrangler 2019

Es un motor no tan refinado aquí como en el Cherokee, pero cumplidor hasta decir basta. Sus 450 Nm de par llegan a solo 2.000 rpm, así que un toque de gas ya nos pone en marcha, bien estemos de lado o inclinados hacia arriba. La tracción total es desconectable y nos ofrece varios modos. Nosotros hicimos el recorrido con la reductora, no hizo falta más, y nunca dudamos un segundo de si íbamos a pasar o no.

Y es que el Wrangler es una bestia del offroad. En modo normal es tracción trasera, pero podemos conectar una tracción total permanente o el modo automático para que decida cuando enviar par a los ejes. Además, está el modo 4WD LOW que cambia la relación de transmisión a 2,72:1. Y por si eso fuera poco, hay un diferencial trasero de deslizamiento limitado Trac-Lok proporciona par y agarre extras en situaciones deslizantes y de baja tracción. Además de forma manual podremos bloquear el diferencial trasero o delantero y trasero. Como extra aún mayor para ganar más capacidades offroad, Jeep ofrece de serie en los Rubicon la ayuda de la desconexión electrónica de la barra estabilizadora.

Al volante sientes la seguridad de tener un coche muy capaz, independientemente de tu nivel de conducción offroad. Con el Jeep Wrangler todo lo que debes hacer en el campo es recordar dejar los pulgares fuera del volante y conectar su sistema de tracción total con reductora, después es disfrutar como un niño.

Los vadeos son pan comido con una altura para ello de 76 cm, mientras que atacar una pendiente es más seguro, pues sus cotas aumentan a 44 grados de entrada, 27,8 ventrales y 37 grados de salida. En ninguno de los repechos o cuestas tocamos con el Jeep Wrangler, siempre yendo a velocidades comedidas para el offroad. Pero ojo porque se puede ir rápido, aunque detenerlo requiere contundencia y anticipación como es normal. Si tenemos esto claro, sus capacidades 4×4 serán aprovechadas al máximo. Y si queremos dejarle trabajar, incluso tiene un control de descenso de pendiente, por si no nos fiamos de nuestro pie derecho.

Prueba Jeep Wrangler 2019

No lo probamos por carretera pero viendo lo bien que filtra en el campo y como se movía por los recodos y cambios de apoyo, seguro que es mucho más cómodo y eficaz. Es uno de estos coches que te hace plantear tener en tu garaje un todoterreno puro con unos cuantos años y kilómetros en su haber. Pero si lo que quieres es un Jeep genuino, el único Jeep es el Wrangler. El precio para el Jeep Wrangler Sport de dos puertas es de 50.000 euros. Si queremos dos puertas más la diferencia es un extra de 4.000 euros. Pero la marca nos ofrece la posibilidad de disfrutarlo por el campo por solo 390 euros al mes.

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