El Jaguar F-Pace SVR es la petición de la marca a su departamento SVO para esparcir su polvo dorado sobre su modelo más vendido y grande dentro de los SUV. Hace justo un año que lo conocimos pero por fin tenemos aquí a este felino de grandes dimensiones para ver si efectivamente, ese toque dorado brilla de verdad.

Esta prueba del F-Pace SVR servirá también para ver sus capacidades cuando toque medirse frente a un segmento cada vez mayor, no solo en número, también en potencia, como el que ocupan el Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio o el recientemente renovado Mercedes-AMG GLC 63.

Receta de la casa SVR

Para su elaboración han seguido la vieja receta de rendimiento de los modelos SVR: añadir el ya conocido motor V8 de 5.0 litros sobrealimentado de otros Jaguar deportivos, lo que significa que tenemos 550 CV y 680 Nm, enviados a sus cuatro ruedas a través de la transmisión automática Quickshift de ocho velocidades y contando con un diferencial trasero electrónico.

Sus cifras de rendimiento son predeciblemente apabullantes, pues logra el 0 a 100 km/h en 4,3 segundos, y si encuentras un tramo de Autobahn sin limitación lo suficientemente largo y vacío, podrás llegar a los 283 km/h.

Por supuesto no faltan los añadidos a su chasis para mantener este SUV en el camino cuando y como queramos. La suspensión adaptativa se ha mejorado para aguantar el empuje extra y llevamos frenos más grandes, de 395 mm delante y 396 mm detrás, con los cuales suprimir cualquier exceso de velocidad que consigamos en la recta antes de llegar a la curva.

¿Agresivo como un felino?

Aquí tenemos un coche ciertamente cambiado, un F-Pace SVR con el atractivo suficiente para satisfacer al cliente más bravo, pero con la agresividad suficiente para no llamar la atención en Puerto Banús. Las salidas de escape dobles y el difusor trasero le dan un aspecto muy diferente a su zaga, de donde sale un gorgoteo delicioso.

El paquete aerodinámico creado para este SVR incluye en el lote un pequeño alerón trasero, tomas de aire frontales más grandes, de aire en el capó y llantas de 21 pulgadas, de 22 en opción. Todo un conjunto atractivo sin duda.

Interior deportivo

Si pasamos al interior podremos encontrar una cabina dominada por sus delgados e impactantes y deportivos asientos de cuero con un patrón nuevo de tapizado. Son cómodos y sujetan de maravilla en las curvas rápidas. Quizás nosotros los hubiéramos elegido de un solo color.

Por lo demás, solo algunos detalles difieren del interior de un F-Pace normal, incluida la pantalla táctil central con acceso a wifi para hasta 8 dispositivos. Ahora en cambio la palanca de cambios es la que encontramos en los F-Type, en lugar de aquel selector giratorio.

SVR

Al volante del SUV SVR

Aunque sea un SUV, estamos ante una conducción muy buena, la verdad sea dicha. El Jaguar F-Pace SVR hace cosas que un SUV de este tamaño no debería ser capaz de hacer, mientras que el rendimiento de ese V8 sobrealimentado es sencillamente milagroso. Tu cerebro lucha por comprender la habilidad que tiene de mover 2.000 kilos a unas velocidades tan feroces como estas. Se siente incluso tan rápido como muchos deportivos alemanes.

jaguar f-pace svr

Y siendo un Jaguar con un V8, su teatral sonido también ha sido cuidado. No es tan bruto como los petardeos de un F-Type SVR, pero sigues teniendo un rugido que engancha y algunos sorprendentes petardazos. No habrá confusiones con un 2.0D, eso seguro.

El rendimiento en línea recta es sencillo, por supuesto, pero para hacer que un crossover gigante gire y se mueva con suavidad no es fácil. En primera instancia podemos decir que Jaguar ha hecho un buen trabajo en lo que a control de la carrocería se refiere en las curvas rápidas, dando confianza y aplomo en conducción, como cabría de esperar en un coche así.

Esta es la primera vez que Jaguar usa un diferencial electrónico activo en su SUV, el cual se encarga de enviar potencia a la rueda con mayor tracción con una facilidad imperceptible. Afortunadamente, el conductor no tiene que preocuparse ni por un momento de lo que está sucediendo ni jugar con los ajustes, sino que se puede centrar en la dulce y precisa dirección, con la asistencia justa, y en la maravilla del rendimiento que ofrece el motor cuando el pie lleva el acelerador a su tope.

jaguar f-pace svr

Podría parecer una herejía para los puristas de la marca británica y la división SVO, pero este Jaguar F-Pace SVR es un coche global y si las cuentas le han salido bien a la marca su demanda será tan suficiente como su entrega de potencia y dinámica de conducción para cautivarnos. Los frenos son suficientes para detener su enorme potencia y peso, pero el tacto del pedal del freno no acompaña.

El Jaguar F-Pace SVR es un coche muy deseable, que lee las leyes de la física de Newton, se ríe mientras tritura el libro de texto y arroja los restos sobre su hombro mientras se lanza a la distancia, haciendo aullar ese V8, y con conductor sonriendo pícaramente mientras toma el camino largo a casa. El SVR no será la taza de té de todos, pero sigue siendo un sabor bastante sorprendente. Nos gusta. Pena de precio, 116.000 euros.

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