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Estamos listos para probar el primer súper-SUV de una nueva era. Un coche de los que nunca esperas que vayan a llegar, hasta que lo ves con tus propios ojos en ese salón del automóvil, o ahora, en los alrededores de Roma. Cómo hemos llegado hasta aquí es un largo camino. Ferdinand Piech decidió comprar Lamborghini para el grupo Volkswagen ante la imposibilidad de hacerse con su querida Alfa Romeo, no digamos ya Maserati o Ferrari. La marca se quedó bajo el paraguas de Audi y Stephan Winkelmann se puso al frente, con el doble objetivo de hacerla crecer y hacerla rentable. A las dos gamas de modelos –V10 y V12- había que sumar una nueva línea de producto, y empezó el baile de prototipos ¿Quizás la berlina de cuatro puertas Estoque? ¿Un ‘remake’ del Miura? ¿O mejor un 4×4? Las dudas se despejaron cuando en 2012 se presentó el Lamborghini Urus y, con él, la piedra filosofal para un futuro aún más brillante.

El desarrollo ha sido de locos, con varias paradas para saber a dónde se quería ir con este modelo, si perjudicaría o no el uso de elementos comunes con el resto del grupo, qué mecánica se iba a utilizar o cuál sería la plataforma. Al final los criterios económicos se han impuesto, y creemos que para bien, ya que el Urus utiliza le chasis del Bentley Bentayga, una evolución, a su vez, del que vemos en el Audi Q7 o en el Porsche Cayenne. De Porsche hereda también el motor V8 de cuatro litros con dos turbos y 650 CV, sin duda mejor adaptado a la tarea de un coche pesado como este que los V10 y V12 atmosféricos del Huracán o Aventador, que hubieran sonado de miedo, pero no tienen el par motor intermedio del biturbo alemán. Con un espectacular diseño, un fenomenal interior, cinco amplias plazas y un precio que puede ser hasta razonable -232.000 euros- el Urus se prepara para estrenar por todo los alto este nuevo segmento, un sector que ya acarician algunos pretendientes de BMW, Mercedes o Maserati, pero que nunca había sido llevado tan lejos.

Prueba Lamborghini Urus 2018

El éxito dependerá, claro está, de lo bueno o malo que digamos la prensa que sea el coche, aunque muchos confían ciegamente en una marca que cuenta sus últimos lanzamientos por éxitos y ya han hecho su pedido. Esto no va a evitar que hagamos nuestro duro trabajo, porque alguien tiene que hacerlo, así que tres Urus reposan ante nosotros y el sol que baña hoy Italia. Nos subimos y lo primero que vemos es que esto no es un cockpit cualquiera, parece el de un jet privado futurista, incluso hereda algunos mandos de la aviación, como el que se sitúa en plena consola central y con el que cambiar entre sus modos de conducción.

Arrancamos con el ya tradicional botón con tapa roja y el V8 cobra vida. Con él, el Urus es capaz de alcanzar los cien en solo 3,6 segundos, el más rápido de su categoría, y si tuviéramos delante la Autobahn en lugar de la Autostrada, podríamos volar hasta los 305 km/h que este asombroso portento de 2.200 kg tiene como velocidad máxima. Nos ponemos a ritmo de Huracán por la primera carretera que nos encontramos y llega el momento de hundir el pie en el freno. Estos son en opción carbocerámicos y detienen a esta fiera sin rechistar ni desfallecer, ningún otro SUV puede decir lo mismo. Para eso se han preocupado en Sant’Agata Bolognese de montar los discos más grandes del mercado, unos de 440 mm delante y 10 pistones en su pinza.

Prueba Lamborghini Urus 2018 Prueba Lamborghini Urus 2018

Entramos en curva y el Urus no aplica ‘torque vectoring’, es decir, no frena las ruedas interiores para inducir el giro, sino que tiene dirección trasera, de modo que su distancia entre ejes simula ser mayor de lo que ya es, ya que el chasis de Bentayga y Urus es más largo que el de sus primos del grupo alemán. Los tres diferenciales reparten la potencia, la caja de convertidor de par reacciona de forma veloz en modo manual, aunque se echa de menos la inmediatez de las de otros Lamborghini. Aquí tenemos un cambio suave cuando vamos por ciudad, y que actúa con celeridad en carretera como para no acordarnos del doble embrague del grupo alemán.

Conviene no perder la concentración porque si perdemos la trazada los 2.200 kilos se van largo en la curva y perderemos el contacto y las referencias de la trazada con el Urus de delante, así que, frenada fuerte, curva suave y ‘go-go-go’ que dirían en Fórmula 1. El coche no se fatiga, es el primer motor turbo que vemos en un Lambo y va como un tiro, y la caja tampoco es la misma que en otros Lambo, y lo preferimos así. Si la marca desarrollara una misma mecánica para objetivos tan distintos podríamos terminar con un conjunto que ni iría bien en un biplaza radical ni en un SUV familiar, por potente y exclusivo que este sea.

En el interior el volante nos agarra fantásticamente con su piel vuelta, mientras que sus asientos se afanan por lograr lo mismo a la vez que colocan nuestras vértebras sobre un mullido que poco trabajo tiene gracias a una suspensión muy buena. Y es que el Urus no solo es el primer Lambo que no tiene que pasar los resaltos en diagonal para no rozar nada, sino el primero que podremos usar en el día a día con la comodidad que le corresponde a un coche de este segmento.

El diseño es típicamente Lamborghini, con tantos hexágonos que la marca lo llama ‘tamburo’ –batería- como si estuviéramos ante una de aquellas baterías eléctricas que hicieron furor en los ochenta. La calidad es típicamente Audi, pero el diseño italiano es excelso. Junto al cambio, las pantallas táctiles y el selector permiten pasar por diferentes programas, nieve, arena, sport… todo con sugerentes nombres italianos, y también el modo ‘ego’, el que programamos a nuestro gusto. El Urus utiliza todos los gadgets disponibles en el grupo. La instalación eléctrica de 48 voltios permite el uso de estabilizadoras activas de rápida reacción, también la dirección en las ruedas traseras, que acorta la distancia entre ejes a baja velocidad facilitando los giros y maniobras –los parkings de Mónaco son algo estrechos- y hace que, cuando vamos rápidos, el aplomo sea el de un coche de mayor distancia entre ejes. Ningún otro SUV es capaz de ir tan rápido y de forma constante como este mega-SUV.

Prueba Lamborghini Urus 2018

 

Pero la realidad es que Lambo no lanza este coche para los circuitos, sino porque muchos clientes tienen una familia con la que viajar y disfrutar, y las llevan en su Porsche Cayenne tras aparcar su ‘Superleggera’ en el garaje. Ahora lo querrán hacer en este Urus, que tiene tres plazas traseras –la banqueta de dos es opcional- y más de 600 litros de maletero. No será extraño ver alguno por Baqueira, así que habrá que sacarlo del asfalto sin que se enteren los italianos. Empezamos suave y con decisión, pero entonces una mezcla de subviraje por llevar neumáticos deportivos y otro poco de sobreviraje porque el 60% de sus 850 Nm de par se envía al eje trasero, nos hacen tomárnoslo con más calma. Tenemos tracción total y muchas ayudas así como los modos offroad, pero este Lamborghini no ha nacido para hacer el Dakar, sino para llegar sano y salvo, y sin sudar por la integridad de nuestros paragolpes y bajos de camino a la puerta de la finca. Su precio es de 232.000 euros, y Lamborghini ha contratado a quinientos empleados y ha construido una nueva y enorme planta para fabricar 3.500 unidades al año. Después de probarlo, recomendamos su compra, es más, iríamos a hacer el pedido ya mismo a Lamborghini Madrid, este coche es tan bueno que probablemente tendrá ya una larga lista de espera.

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