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Al fenómeno SUV le ha seguido otra moda, los SUV coupé, coches de mayor estilo, y en el caso de BMW, mayor deportividad, pues tanto el X6 como el X4 son coches con una filosofía más atlética y dinámica que el modelo del que proceden. Cruzamos el charco para ir hasta Carolina del Sur, pues en la ciudad de Spartanburg se producen cuatro modelos de los seis que componen la familia X de BMW, desde el X3 al X6. Nuestro anfitrión es el nuevo BMW X4 2018, un SUV coupé que podrías pensar que ¿para qué si hay un X3? pero amigo mio, uno no come pescado si le ponen al lado un buen chuletón.

Esta segunda generación llega como renovación completa de lo que fue el modelo lanzado en 2014. Cuatro años después este X4 2018 ha crecido 81 mm para llegar hasta los 4,75 metros, que en Europa no es mala cifra, pero en este país es ser un pez pequeño entre tanta pick-up de proporciones bíblicas. Aumenta la batalla en 54 mm, su ancho en 37 y reduce su altura 3 mm.

El coche está tan bien proporcionado en diseño y arquitectura que BMW ha logrado un balance de peso de 50:50 para sus más de 1.800 kg. El chasis es el que usa el BMW X3 2017 en su versión M Performance, por lo que esto es una versión más deportiva de un coche de versión deportiva, es decir, es el entrecot de los filetes. Si bien es pequeño en Estados Unidos, es más elegante, atlético y deportivo que los Suburban y demás todocaminos que habitan en la tierra de los hot-dogs y el pastel de manzana. Cambia sobre todo su zaga, con nuevos faros, nuevos paragolpes y una caída del techo menos repentina, más suave y prolongada que le confiere esa silueta coupé.

Y ojo porque los coupés si bien es cierto que ganan en presencia, pierden en espacio. Aquí eso no es problema, no al menos a niveles aceptables. Tenemos maletero para dar y tomar con 520 litros ampliables a 1.400, con portón de apertura y cierre eléctrico de serie. Y sus plazas traseras, han ganado espacio para las rodillas gracias a la batalla más larga, manteniendo un buen espacio para la cabeza si entran adultos de estatura media.

Dejemos la guarnición y pasemos a los cubiertos. Hincar el diente al X4 es algo fabuloso, porque no solo se ve más apetecible en esta segunda generación, también es más preciso al volante. BMW nos ofrece además una amplia gama de motores, con tres versiones gasolina: 20i, 30i y M40i de entre 184 y 360 CV. Los diésel son cuatro: 20d, 25d, 30d y M40d. Todos tracción total y con cambio Steptronic de 8 velocidades, una caja ZF. Las versiones M Performance son los motores más potentes, solo los bloques de 3.0 litros y seis cilindros en línea, y llevan chasis, suspensión y frenos más deportivos.

Al volante empezamos con el BMW X4 2018 en su versión 30i, que es el cuatro cilindros más potente de la gama con 252 CV y 350 Nm de par. Tiene un sonido bastante bueno en modo Sport para ser un cuatro cilindros pero BMW ha refinado tanto el habitáculo y el motor que el ruido que llega es muy moderado, esto es un coche para disfrutar al volante a cualquier ritmo, incluido el más lento. Por las lisas carreteras del estado sureño el coche se movía con mucha soltura con este propulsor, más que sobrado y con un consumo homologado de 7.3 litros, 9 para nuestra ruta, que no deja de ser buena cifra para su potencia y peso, y más si tenemos en cuenta que allí la gasolina es más barata.

BMW X4 2018

Pero al otro lado del charco los diésel serán seguramente los más solicitados, por eso BMW nos tenía preparada una versión con este motor. Sin embargo, como buena marca de coches con ADN deportivo que es, nos dio a probar el M40d, la versión más deportiva de las variantes diésel. Y resultó que nos lo pasamos mejor con este coche que con el gasolina por razones obvias. Primero porque sus 326 CV y sobre todo sus 680 Nm de par, mueven al X4 casi como un compacto deportivo. Digo casi porque la altura a la que vas sentado y la cantidad de coche que mueves son lo único que te recuerda que vas en un SUV.

Es demoledor en el paso por curva gracias al xDrive, que por más que fuerces a base de gas a fondo o entrar al vértice al último momento, logra que salgas catapultado con precisión absoluta. Esto lo comprobamos más a fondo en la pista de pruebas de BMW allí junto a la fábrica. Una prueba que normalmente harías con berlinas o deportivos coupés, aquí lo hicimos con un SUV Coupé. El nuevo BMW X4 2018 iba a mostrarnos de lo que de verdad es capaz cuando trabaja a fondo su chasis. En un circuito técnico rodamos varias vueltas comenzando con toda la electrónica activa y después poco a poco limitaríamos su presencia hasta ir “solos”. Como en todo buen coche deportivo, al quitar las ayudas como el DSC y el DTC (Dynamic Traction Control), podías ir más rápido y a la vez divertirte más. Nunca dio la sensación de llegar peligrosamente al límite del coche, ni siquiera de sus frenos deportivos ligeros.

Es más, para rematar su puesta en escena y dado que el X4 a pesar de su tracción total puede enviar mucho par al eje trasero, nos prepararon una zona de derrape. Y si, se puede hacer derrapar un SUV de tracción total, siempre y cuando la pista esté mojada como era el caso de la mega-rotonda donde pusimos de lado el coche. No era fácil mantenerlo pero una vez lo lograbas descolocar, sentías como tenías el control total del vehículo. Lo mismo que en las carreteras secundarias de la zona, donde le diferencial trasero M de serie en los M Performance hacía que traccionar y salir bien de la curva fuera coser y cantar.

Además a nivel de suspensión, el BMW X4 2018 es un coche muy cómodo y muy preciso, más en las versiones como el M40d, con ajuste específico. Esta suspensión adaptativa deportiva es la responsable de que los 1.800 kg de coche vayan por donde pidamos sin rechistar, siempre con ayuda de su dirección de asistencia eléctrica, con ajuste deportivo en nuestro M40d. Es rápida, es precisa pero le falta el punto de comunicación extra que si encuentras en una berlina o coupé de la marca. Aún así, BMW ha vuelto a poner de manifiesto su ADN pasional y de disfrute al volante, incluso en un coche como este.

BMW X4 2018

Por dentro las novedades son que incorpora todo lo nuevo de la casa en sus últimos coches. El BMW X4 2018 añade por lo tanto la nueva pantalla táctil de 10 pulgadas, la instrumentación digital, la nueva consola central con opción de carga inalámbrica para el móvil, nuevos asientos, molduras y tapizados. Se respira buena calidad y una ergonomía excelente, como no podría ser menos.

En definitiva el nuevo BMW X4 es el chuletón de la carta de SUVs de BWM, primero porque hay opciones más sensatas e igual de ricas, como el X3 o una buena berlina como el Serie 4 Gran Coupé, pero te apetece algo más consistente, con mayor presencia. Y segundo porque cuando lo pruebas, solo quieres ese corte, preciso y hecho en su justa medida, ni muy cómodo ni demasiado deportivo.

A nivel de precios, la gama del BMW X4 2018 empieza en unos suculentos 53.500 euros en el 20i, 54.200 en su equivalente diésel. Sin embargo, el poderoso y deportivo X4 M40d se va hasta los 74.700 euros, 1.000 eros menos por el equivalente en gasolina.

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