Como ya comenté cuando probé la nueva gama Audi S, los diésel aún tienen mucha vida, y en un terreno en el que no esperábamos que proliferaran. Los modelos de altas prestaciones siempre están en el punto de mira, y más ahora; cada vez más eficiente y quizá, más sintéticos. Hoy, sin embargo, nos ponemos al volante de una variante muy especial, de hecho es el SUV más potente que ha fabricado la marca germana -junto con el SQ7-, así como su primer SUV Coupé de altas prestaciones, el Audi SQ8.

Diseño

 

El diseño del Audi SQ8 no recibe demasiados cambios frente a la variante convencional, aunque en la parte delantera si vemos una parrilla singleframe formada por lamas dobles, las cuales se encuentran ahora rodeadas de un gran marco cromado acabado en plata mate. La protección inferior del paragolpes ahora también es más voluminosa. Las tomas de aire ahora se definen más, así como unos faros LED de serie y HD Matrix como opción.

De lateral destacan las llantas de 21 pulgadas de serie, las cuales pueden ser de 22 de forma opcional. A su vez, también dispone de frenos deportivos S de serie, con la posibilidad de equipar carbocerámicos como opción.

En la parte trasera del Audi SQ8 tenemos un elemento en negro que “une” ambos faros traseros, así como un paragolpes más agresivo, unido a la salida de escape específica.

Interior

Vemos un diseño similar dentro del SQ8 si lo comparamos con su variante convencional. Incorpora un interior en color negro de serie, siguiendo la misma dinámica que los modelos S. Los asientos deportivos de serie están decorados con una “S” grabada en relieve y con costuras de contraste. Tiene inserciones decorativas están realizadas en aluminio cepillado mate, pudiendo ser de fibra de carbono o de madera de roble como opción.

Su salpicadero tiene una disposición digital, tenemos hasta 3 pantallas táctiles. Detrás del volante tenemos un panel de instrumentos digital de 12,3 pulgadas de última generación. En la consola central tenemos otras dos pantallas, una de ellas para controlar la climatización, localizada en la parte inferior, mientras que tenemos otra en la parte superior de 12,3 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento.

Una disposición similar a la encontrada en el Audi Q8, pero ahora más deportiva.

Sensaciones

Ya nos encantó por su diseño en la variante convencional, pero ahora con la variante deportiva Audi SQ8 su estética luce mejor que nunca. Para empezar, no es solo un mero cambio estético, ya que el cambio va más allá de las apariencias. Para empezar su naturaleza más deportiva nace debajo de su capó, el cual aloja un motor V8 TDI de 435 CV y 900 Nm de par. Este no es un simple bloque diésel al uso, ya que viene debajo del brazo con un sistema “Mild Hybrid” de 48 voltios, el cual asiste al motor mediante un compresor eléctrico (EPC) que le proporciona 7 KW de potencia eléctrica, lo que mejora su rendimiento a bajas vueltas.

Un corazón diferente

Sin embargo, he de decirte que este V8 TDI no se comporta como lo haría un diésel convencional, ya que durante nuestra prueba lo notamos más como un bloque gasolina. Me explico; durante aceleraciones, la potencia empezaba a “asomar” por encima de las 2.500-3000 rpm. Esto no es algo muy común en este tipo de motorizaciones, forzándonos más a “jugar” en regímenes medio para lograr un empuje asombroso.

Esta forma inusual de entrega de potencia puede explicarse de diferentes modos; en primer lugar, este motor tiene dos turbos, pero no actúan en primer lugar juntos. Antes de las 2.200 vueltas solo actúa uno, mientras que a partir ese régimen comenzaría a trabajar el segundo. Con esto se consigue que el motor tenga mayor linealidad, lo que nos permite ir serenos y tranquilos en bajas vueltas, mientras que en altas sacamos los 435 CV a la luz. Algo muy curioso y raro de encontrar.

Controlando las inercias

No solo se ha trabajado en el motor, sino que la suspensión neumática ahora llega de serie, así como barras estabilizadoras -alimentadas por un motor eléctrico- que hacen que las sensaciones deportivas no tengan nada que ver a lo ofrecido en el Q8 convencional. Su dirección también ha sido mejorada, siendo esta más precisa, comunicativa y dura que en la variante de entrada.

Se siente un coche más duro, tanto en dirección como en tarado de suspensión, y es que este coche te permite redondear las curvas a una velocidad increíble con apenas algún balanceo en la carrocería. Sin embargo, esto no es solo gracias a estas barras estabilizadoras, ya que también podemos equipar como opción la dirección en el eje trasero. Esta hará que en velocidades bajas las ruedas traseras giren en el sentido contrario a las delanteras, mientras que ya a una marcha elevada estas lo harán en el mismo que las delanteras.

Su tracción integral permanente quattro hace que alcance los 100 km/h en solo 4,8 segundos, así como catapultar al coche en las curvas como si de un cohete se tratara. También podemos contar con un diferencial deportivo opcional, el cual reparte el par de forma más equitativa en las ruedas traseras, enviando el par siempre a la rueda que más lo necesita. Gracias a este, el paso de curva es más rápido.

Ágil y seguro

Gracias a todos estos elementos, el Audi SQ8 es muy ágil a pesar de pasar con creces las 2 toneladas de peso. Sin embargo, no solo aloja deportividad su motor V8, sino que también es bastante eficiente para el cubicaje que gasta. Durante nuestra ruta por los Pirineos, a un ritmo moderado-elevado, logramos bajar de los 11 l/100 km, mientras que en autopista a velocidades normales pudimos bajarlo a 9 l/100 km con relativa facilidad.

El sistema de 48 voltios también ayuda, si las circunstancias lo permiten, desactivar el motor en marcha y hacerlo circular en modo rueda libre, hasta un máximo de 40 segundos. Gracias a este sistema Mild hybrid, logramos bajar los consumos hasta en 0.7 l/100 km.

Un “plus” de deportividad

Su versatilidad es la misma que el Q8, pero ahora con mucha más potencia y más dinamismo en curvas. Te invita a explorar sus límites en todos momento, y todo de una forma segura gracias a todos los sistemas de ayuda con los que cuenta. Por si quieres algo más de prestaciones en frenada, Audi también oferta los frenos carbocerámicos como opción, aunque no te los recomiendo al menos que vaya a visitar un circuito de vez en cuando con tu SQ8. Los frenos de serie serían más que suficientes para la mayoría de las situaciones.

En definitiva, el Audi SQ8 recibe más cambios frente a la variante convencional de los esperados. No solamente recibe un ADN estético más deportivo, sino debajo de su piel lleva muchas más novedades de las que no se pueden ver con los ojos, pero si sentir con las manos. Un modelo que se desmarca como el competidor directo del Porsche Cayenne Coupé, que logra condensar lo mejor de dos mundos -deportividad y eficiencia- bajo una misma carrocería.

El segmento de los SUV Coupé deportivos está empezando a aflorar, y con SQ8 podemos estar seguros que el cliente que busque ese plus de prestaciones en su SUV estará más que satisfecho.

Precio

Por desgracia, no disponemos de precios oficiales a día de hoy, pero superará los 100.000 euros.

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