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La segunda generación del Audi Q5 ha desembarcado y ahora se suma a su gama la versión más potente, el Audi SQ5 con motor TFSI, una versión que llega con todas las novedades tecnológicas del nuevo SUV de gama media. Tras una prueba por la Autobahn y las carreteras aledañas a Múnich su conjunto mecánico nos han convencido de que de no haber un RSQ5 no pasaría nada. ¿Por qué? Descubrámoslo.

Audi SQ5 TFSI 2017

Un SUV se perfila como coche deportivo, pero sin un motor a la altura por mucha “S” que lleve su categoría poco podrá demostrar en este aspecto. El Audi SQ5 no se conforma con la S de SUV sino que la añade a su nombre para que nadie tenga dudas de que estamos ante todo un modelo deportivo. Esta cualidad también salta a la vista por su estética. Contamos con unos paragolpes más agresivos, con tomas de air más grandes y una calandra específica además del emblema SQ5 en ella y en el portón del maletero. Las llantas también son otro elemento diferenciador, de 20 pulgadas de serie y de 21 en opción.

Otros detalles son elementos en negro mate como las barras del techo o los marcos de las puertas. Nos ha dejado un poco descontentos que Audi se haya sumado a la moda de los embellecedores de escape falsos, sobre todo en un modelo que se presupone deportivo. Por lo demás el coche gana mucho atractivo y más si se escoge en los colores “Azul Navarra” o “Verde Azores”.

Si se ha ganado esa S en su nombre es porque el Audi SQ5 cuenta con el nuevo motor TFSI V6 turboalimentado. Su versión TDI llegará en 2018. Este bloque cuenta con todas las últimas tecnologías de la marca de los cuatro aros en materia de rendimiento y eficiencia, pues para ellos los motores de combustión aún están muy vivos y les queda un largo recorrido. Produce un total de 354 CV y 500 Nm de par. Unas cifras que permiten a este SUV acelerar de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h (limitados electrónicamente) como si nada.

Acompañando a estos seis cilindros en V tenemos el intachable sistema de tracción quattro, una caja de cambios tiptronic de 8 velocidades, una dirección dinámica deportiva y una suspensión adaptativa con cinco brazos en cada eje, además de un diferencial autoblocante en el eje delantero. Como opción se ofrece uno en el eje trasero y una suspensión neumática adaptativa, extras cuya unidad de pruebas incorporaba.

Adelantar es pan comido, ganar velocidad también y olvidarte de que vas en un SUV de más de 1.800 kilos puede también ser sencillo. Audi ha conseguido en el SQ5 un equilibrio muy bueno de lo que debe ser la deportividad sin rayar lo absurdo. El coche no pierde tracción en ningún momento gracias al sistema quattro, la suspensión es cómoda en autopista y cuando toca trazar a buen ritmo por carreteras sinuosas no temes lijar la cuneta con el retrovisor. Su dirección es muy precisa, ojalá más comunicativa, pero gracias a su dureza progresiva a alta velocidad tendremos seguridad y aplomo mientras que en ciudad o a baja velocidad será como mover un A3 (salvando las distancias).

Entonces llega una zona de Autobahn. En cuanto vemos en el Digital Cockpit el símbolo de fin de limitación de velocidad nuestro pie actúa antes que nuestro cerebro, llevando el pedal del acelerador al final del recorrido de este. Sube como si nada hasta las 7.000 vueltas y cambia para ir ganando velocidad pasados los 120 km/h. Llegan los 200 km/h, 220, 230, 240, aquí debería empezar a costarle mucho pero antes de que podamos fruncir el ceño sorprendidos alcanza los 250 km/h y los supera. Alemania…

Tráfico, apretamos el freno y el coche se clava con fuerza pero sin aspavientos. No volveremos a repetir tal experiencia en mucho tiempo. Definitivamente 354 CV han resultado ser suficientes para dominar en la Autobahn, disfrutar por carreteras secundarias, adelantar con mas alegría y ya de paso no disparar la aguja del consumo. Porque Audi homologa en el SQ5 TFSI 8,3 litros a los 100 km. Una cifra que no está nada mal y que ya se ajusta al futuro sistema de homologación que llegara en Septiembre de este año y que combinará pruebas en laboratorio y en condiciones reales de conducción.

No se me olvida hablar del interior, pero es que el Audi SQ5 incorpora todas las mejoras en acabados y tecnología del nuevo Q5, añadiendo un volante deportivo, asientos deportivos en cuero nappa con costuras específicas, pedales de aluminio y el emblema S-Line en la parte inferior de los umbrales de las puertas.

No hay precio oficial aún para España del nuevo Audi SQ5 TFSI 2017. En Alemania tienen la suerte de que salga por 64.500 euros, pero a nuestro país habrá que sumarle seguramente mas de 10.000 euros de diferencia.

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